Se votó 2ª terminal de contenedores
Hoy se vota la ley de topes para el endeudamiento público.
Para las sesiones que restan de esta legislatura de año electoral (terminará el 15 de setiembre) habrá que ser como aseguraba Gardel que era Leguizamo: tener «la mano experta y el ojo avizor» y saber recoger las señales políticas de campaña que en los debates parlamentarios aparecen de vez en cuando a fin de reflejar lo más fiel que se pueda lo que de ahora en adelante ocurra en esta Cámara baja. Durante cuatro horas se discutió ayer la ley que crea el ámbito legal para que en los primeros meses del año que viene se proceda a subastar el área operativa de una nueva terminal especializada en el manejo de contenedores en el puerto de Montevideo. Algunos dicen que será una segunda terminal si se tiene en cuenta la que ya está funcionando y es administrada por la empresa belga Katoen Natie bajo el nombre de «Cuenca del Plata». Otros afirman que será la primera «especializada», por las características únicas y novedosas que ésta tendrá.
Lo que sí se sabe y se recoge en forma unánime son las opiniones políticas sobre la necesidad de ese espacio y esa nueva opción productiva en la terminal portuaria capitalina. Sorprendentemente ayer todos los partidos dijeron estar de acuerdo con esto, aunque a la hora de votar sólo el Frente Amplio y el Partido Independiente lo hicieron a favor. Los blancos la rechazaron y de los colorados nunca se sabrá cuál iba a ser su posición, porque no hubo uno representando a ese sector en sala. No hubo ni sombras de ellos. La ley se votó en general por 50 en 58 diputados presentes. El debate comenzó una vez que Juan José Domínguez (MPP) terminó con su informe sobre el articulado de la ley. Sergio Botana (Alianza Nacional) se despachó desde el vamos con que «acá hay dos visiones de país: una estatista y la otra de libertad, como la que proponemos nosotros». No quedó claro lo que dijo Botana ya que el proyecto del gobierno no menciona ni por las tapas la participación del Estado en el futuro negocio. Es más, se dice que será 100% privada.
Le atribuyó a la ley la condición de ser «la más importante que se haya discutido (porque), involucra los próximos 40 años de vida del país». Botana criticó los cuestionamientos realizados por Katoen Natie y sus anuncios de inminentes juicios contra el Estado uruguayo por esta segunda terminal. «La empresa belga fue la que no cumplió con los contratos y no Uruguay al no hacer las obras convenidas», dijo.
Advirtió luego que la ley debería prohibir la participación en la futura subasta de operadores marítimos cercanos al puerto de Montevideo y de aquellos consorcios de armadores. Junto a Jaime Trobo y Pablo Abdala redactó incluso un aditivo con esa finalidad pero la izquierda no lo votó. Obviamente, los tres se enojaron mucho por ello y se fueron de sala con el ceño fruncido.
Carlos Gamou se sonó la nariz con el papel que contenía la redacción de ese aditivo, hizo un avioncito y lo tiró en sala.
El Independiente Iván Posadas acompañó la ley con su voto, pero (siempre hay un pero) lamentó que se haya demorado mucho en su definición.
José Carlos Cardozo, el rochense herrerista, dijo en su prolijo castellano que la ley tiene un artículo que «parece la Venus de Milo: es bella pero inútil». Se refirió al capítulo que autoriza al MTOP a estudiar la viabilidad de un puerto de aguas profundas en Rocha. Se preguntó qué pasó con la compra del área para ese fin sobre el camping Los Delfines en el esteño departamento.
Varios legisladores oficialistas le reclamaron a la oposición un gesto «de grandeza política» y que acompañen la ley con su voto. O nadie escuchó o no se entendió porque la bancada nacionalista ni amagó con votarla y sí con botarla.
En tanto, en la interna frentista, Enrique Pintado (Asamblea Uruguay) fundamentó su voto diciendo que lo hacía por acuerdos políticos «porque nosotros sí respetamos los acuerdos».
Carlos Gamou (CAP-L) pidió inmediatamente la palabra y sonó a respuesta: «Nosotros también votamos en base a los acuerdos alcanzados oportunamente por Eleuterio Fernández Huidobro y Luis Rosadilla con la bancada del Frente Amplio». Huele a campaña.
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