Escrito por: Gonzalo Riet

Este es un mes especial para Venezuela, con importantes celebraciones.
-Me parece necesario ubicar esos procesos desde el punto de vista histórico, analizar su contexto. La independencia fue política, liderada por las oligarquías que la buscaban y necesitaban, pero la independencia económica ellos ya la tenían. Con este antecedente, es bueno ver cómo se ha desarrollado la lucha por parte de los sectores olvidados en esos momentos, que eran la inmensa mayoría: los negros, zambos, mestizos.
Desde entonces, la lucha ha sido para que los olvidados de aquel momento comiencen a ser protagonistas de su propia historia. En materia de festejos, también estamos celebrando los 10 años del proceso iniciado en nuestro país por el que se está transitando hacia lo que nosotros llamamos socialismo del siglo XXI y que marcará el futuro.
En Uruguay no está extendido el conocimiento del proyecto de socialismo venezolano.
-El socialismo del siglo XXI, que nosotros impulsamos y propugnamos, lo que busca es que quienes han sido excluidos históricamente, los que no fueron tomados en cuenta en el proceso de independencia, hoy sean incluidos, pero, sin que este proceso signifique radiar a quienes desde siempre han sido tenidos en cuenta. Más justicia social que este programa, no puede existir. Este es el socialismo del siglo XXI, el socialismo venezolano, pero nosotros no se lo estamos vendiendo a ningún pueblo del mundo. Decimos que lo que estamos desarrollando es un espíritu de solidaridad, de complementación, de cooperación y reciprocidad con otros pueblos del mundo porque no concebimos que nuestro desarrollo sea a costa de la explotación de otros pueblos, siempre apuntamos a que los éxitos nuestros sean para nosotros, pero también para otros.
Estamos empeñados en una integración como hermanos, entre hermanos.
Muchos sostienen que el proceso bolivariano está en un punto de inflexión porque está basado en el precio del petróleo.
-Antes a Venezuela se la conocía por dos cosas: el petróleo y las mujeres bonitas. Hoy en día no hay país en el mundo donde no se sepa que en Venezuela hay un presidente que se llama Hugo Chavéz, que se lleva adelante un proceso propio de socialismo y ahora agregamos que también somos un país gasífero. Hay quienes piden a los santos que el precio del petróleo baje para degollar nuestro proyecto de transformaciones.
Les recuerdo que cuando Chávez llegó al gobierno, el barril estaba a 7 dólares y, fruto de su habilidad y astucia, llegó a superar los 100 dólares, pero a los que están esperanzados en que el precio baje, hay que darles elementos para que no se hagan ilusiones. Por otro lado, hay fuertes intereses internacionales que no están muy entusiasmados porque el precio del petróleo baje mucho porque eso conspira contra sus intereses, prueba de ello es que hoy está por encima de los 60 dólares y, acá viene lo interesante, el presupuesto venezolano se calculó a 40 dólares, por lo que cada barril nos deja 20 dólares y eso va al Fondo de Desarrollo Nacional, creado en 2003, en el cual tenemos el doble de las reservas internacionales del país que hoy están en 30 mil millones de dólares. La crisis mundial genera que el desempleo crezca, pero debemos anunciar a quienes quieren que fracase el proyecto en Venezuela que el desempleo viene bajando y en el primer trimestre de este año la economía creció. Es el vigésimo trimestre consecutivo de crecimiento y todo indica que a fin de año seremos una de las pocas economías del mundo que crecerá, no con los índices de antes, pero no será deficitaria ni negativa como parece que será en casi todos los países del mundo. De lo que sí pueden estar seguros es que nada que ocurra con el precio del petróleo va a significar que afecte los intereses de las grandes mayorías .
En estos momentos, Venezuela se encuentra con la oposición de las cámaras empresariales de algunos países del Mercosur que propugnan y presionan a los parlamentarios para que no voten el ingreso total de ustedes al Tratado.
-Son dos contextos absolutamente distintos, pero hay muchas similitudes con lo que sucedió en los procesos independentistas. En aquel momento, por ejemplo en Venezuela, la oligarquía traicionó el proyecto bolivariano porque quiso abolir la esclavitud y propugnó la conformación de la Gran Colombia, conformada por los actuales Ecuador, Colombia, Venezuela y Panamá. Pero además de eso, por si fuera poco, planteó el proyecto de la Patria Grande en América del Sur en el congreso realizado en Panamá en 1826.
En los países en que se oponen y que no han aprobado aún nuestro ingreso, la explicación es muy simple: perciben que nuestro ingreso conlleva que el Mercosur va a empezar a oler mucho más a pueblo y esa es la gran amenaza, y por ahí están las grandes resistencias.
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