En octubre y noviembre gana el Partido Nacional
En 2004, la gente eligió la propuesta de cambio que ofreció el Frente Amplio.
Desde el gobierno, el Frente Amplio eligió un modelo de gestión hegemónico, quedó preso de una ideología, desconociendo a la mitad de los uruguayos. En definitiva, prefirió errar solo y no construir juntos. Gobernó para sus votantes, no para el país.
En su momento, se abocó al debate sobre su liderazgo y postergó la gestión y las necesidades del país. No cumplió el mandato ético de ejecutar sus promesas preelectorales y entonces sustituyó la ilusión con frustración.
El Partido Nacional, por su parte, ha ejercido el rol que le asignó la ciudadanía. Ha sido la oposición y su presidente marcó la conducta del partido.
A partir de los atributos que nuestra colectividad tuvo en su rol de oposición, es que se constituyó como alternativa real de gobierno. Un partido de pie, dando institucionalidad, no dejándose avasallar. Con un vector claro: primero la Patria; al país todo, al gobierno lo que se merezca.
Ayer ganó el Partido Nacional. Ganamos los que creemos en la democracia y los que creemos que un país mejor es posible.
Desde la renovación de Alianza Nacional y bajo la presidencia del doctor Jorge Larrañaga, se construyó esa alternativa.
Fue el presidente de la unidad, de la necesaria firmeza, de la audacia a la hora de tomar las decisiones. Aportó nuevas ideas y ganas para luchar por ellas.
Permitió que el partido de la legalidad, de la libertad asociada a la igualdad, sea nuevamente el partido de la esperanza, de la ilusión y de la confianza nacional. En setiembre de 2008, cuando renunció al Directorio, fue elogiado y dejó al partido listo para gobernar.
Relevo generacional e ideológico. Modernización, innovación, apertura y sensibilidad social. Ese es el Partido Nacional que tenemos gracias a la gestión del doctor Jorge Larrañaga.
La votación que obtuvo el Partido Nacional ayer fue un paso más dentro del proceso de construcción de la victoria. Victoria que inexorablemente se producirá en octubre y noviembre.
A la hora en que estamos escribiendo estas líneas, desconocemos el resultado de la interna.
Pero con la misma convicción y firmeza expresamos que en octubre y noviembre, gana el Partido Nacional.
Los triunfos no se alcanzan en dos o tres meses de campaña electoral. Se construyen al cabo de años. Es un proceso largo, en el cual las ideas y los hombres para llevarlas a cabo se asocian indisolublemente.
Este proceso viene consolidándose etapa a etapa. Desde el movimiento de los intendentes del Interior, hasta la creación de Alianza Nacional y su liderazgo partidario, y, ahora, la preparación para ejercer el gobierno nacional.
A partir de mañana, lunes 29, desde nuestra posición, todos nos encolumnaremos detrás de un proyecto de justicia y dignidad.
Somos blancos, somos nacionalistas, sentimos orgullo de serlo y vamos por más. Vamos por el triunfo en octubre y en noviembre. Vamos por el gobierno nacional y, fieles a nuestro imperativo, vamos por el bien de la Patria.
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