Contrario a que se definiera la fórmula en el mismo día
Estaba previsto que el precandidato por Alianza Nacional, doctor Jorge Washington Larrañaga, arribara a su ciudad natal en avión como lo hizo cinco años atrás. Sin embargo, las condiciones del tiempo lo obligaron a recorrer dos veces por tierra los 378 kilómetros que separan a Montevideo de Paysandú.
Tomó mate temprano, saludó a algunos amigos y familiares y, puntualmente, dos minutos antes de la hora prevista, (11.30), llegó hasta el liceo 5, en Silvan Fernández y Florida, a emitir su voto.
Alguna serie de actos fallidos, por llamarlos de alguna manera, le tocó protagonizar entonces al ex intendente sanducero y dirigente del PN. Uno de ellos fue cuando al entrar a sufragar se equivocó de circuito y, en lugar de pasar al salón 12 que correspondía al circuito 14, entró a otro salón de clase que no era el habilitado para emitir su voto.
Pero una vez dentro del cuarto correcto, salió inmediatamente y, carcajada mediante, explicó que no podía votar, ya que el sobre estaba pegado y no podía abrirlo. Fue por ello que decidió ir a la mesa de su circuito para que le solucionaran el tema y así estar seguro de que su voto no sería anulado.
Una vez afuera sufragó con el sobre cuyo número de serie era el 268. Llevó luego a sus hijos a votar, almorzó y emprendió viaje a la capital del país donde esperaría los resultados de los comicios de ayer.
Antes había atendido por varios minutos a la prensa nacional y departamental que estaba desde temprano apostada en el lugar donde sufragó. «Es una alegría estar aquí y luego acompañaré a mis hijos a que ejerzan el voto, almorzaré y me iré manejando mi auto hasta Montevideo», dijo.
Estaba tranquilo. Saludó a varios conocidos, compartió anécdotas con gente que no precisamente se identifica con su sector político y se mostró muy poco apurado por partir.
Dejó también un mensaje. «La democracia es el sistema que nos asegura, a todos, ser iguales. El político que se separa de la gente se equivoca y cuando yo lo hice me di cuenta que me equivoqué», admitió.
«A veces uno suele incurrir en ese camino de error, pero el estar con la gente nos hace aprender de nuestros errores. El día más importante para el político es el día después de las elecciones, cuando se enfrenta a sus promesas. En Paysandú me conocen con todos mis defectos y otras menos virtudes, pero siempre coincidiendo lo que prometo con lo que hago, con sus luces y sombras», sostuvo.
Advirtió, además, que también en otras áreas se incurre en errores y, en particular, en materia periodística, pero cambió su estilo de responder cuando se le preguntó si sería el vice de Luis Alberto Lacalle. Dijo que no contestaría a esa pregunta «hasta que no se abran los tarros».
Agregó que, una vez que se conocieran los resultados, la fórmula no se discutiría al otro día. «No se confundirá la decisión rápida con la mejor decisión», sostuvo.
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