Militancia expectante
Minutos antes que llegara Marcos Carámbula, un grupo de jóvenes con banderas de la Vertiente Artiguista, se concentró en la puerta de entrada de la Escuela Técnica de las Piedras.
Carámbula llegó a paso tranquilo, dialogando con los periodistas. Al llegar a la puerta de la Escuela Técnica, fue recibido por cánticos de los jóvenes. «Marcos, querido, los jóvenes están contigo». El propio Carámbula, sonrisa mediante y ya con su boina en la mano, se animó a acompañar los cantos de sus seguidores.
Luego, fue acompañado al interior del recinto por una gran masa de público, entre ellos jóvenes que lucían lentes exageradamente grandes, negros, sin vidrio y hechos de cartón, al mejor estilo del candidato.
Carámbula saludó a los miembros del circuito 121, vecinos del circuito 120, donde finalmente votó. Tomó el sobre, entró al cuarto secreto y tras breves segundos depositó el sobre en la urna. Al salir, se tomó su tiempo para charlar con el público.
Allí, en un momento de mucha emoción para los presentes, Carámbula fue abordado por un hombre quien le explicó que conoció a su padre. Fue allí entonces que el hombre, con su pelo blanco y rostro de bondad, logró emocionar al precandidato al entregarle una carta que hacía referencia al padre del intendente.
Entonces el precandidato, el intendente, el vecino, el hombre, no pudo contener la emoción y terminó todo en un abrazo. «Fue una jornada de reencuentros para mí», había dicho minutos antes a LA REPUBLICA, haciendo referencia a «los viejos conocidos de la infancia», casi proféticamente al encuentro que después tuvo, con su propia historia.
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