Llamadas al Director
Sanguinetti y el «populismo», un término que no existe en el diccionario
Señor Director:
Antonio Pippo estuvo buscando en el diccionario, donde no existe, un engendro creado con arteros propósitos, el vocablo populismo por el dos veces presidente de la República y que ahora es, aunque no se crea, presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Senado. Lo utiliza permanentemente desde hace tiempo e incluso Sherlock, el 7 de julio de 2002 escribió dos interpretaciones imaginarias, ya que lo había utilizado en la reunión del Foro de Montevideo realizada en Washington. Ernesto Talvi director de Ceres, por habérselo escuchado o leído muchas veces lo utilizó y le erró.
Teléfono: 2098…
El Director:
Bien cierto es lo que usted apunta, estimado lector, aunque no debemos proscribir el uso de ciertos términos por más que el Diccionario de la Real Academia Española no los registre. Creo que es el caso de la voz «populismo», que el neoliberalismo le asignó un fuerte componente peyorativo, ignorando su filosofía popular, nacional, antioligárquica, antiimperialista, liderada en América Latina por Lázaro Cárdenas, Paz Estensoro, Getulio Vargas, Juan Domingo Perón, por citar solo algunos de los líderes populares ya fenecidos. Algunos agregan a esta lista a Luis Alberto de Herrera y a Luis Batlle Berres, aunque sobre este último líder colorado tengo algunas dudas sobre su antiimperialismo y su arraigo en las masas que junto con las nacionalizaciones y el fortalecimiento estatal constituyen el alma del populismo.
El populismo viene de las entrañas de la historia, con los hermanos Gracco, los tribunos romanos, con Julio César. Y recorre todos los siglos y geografías afincándose en EEUU con el movimiento de los «farmers», en Rusia con el movimiento «Narodnichevstvo», en Canadá en los granjeros de Alberta, en Egipto con Nasser y en Indonesia con Sukarno. Hoy los representantes más conspicuos en nuestras tierras se llaman Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. todos ellos ungidos democráticamente en las urnas por el voto libre de las mayorías ciudadanas, otra característica de los populismos.
Un error ortográfico repetido
Señor Director:
Solo para los lectores de LA REPUBLICA me referiré por el momento, a un solo tópico de los mencionados por el cholulo del «Guapo» el 19 de junio, ya que se despide y no dará más «pelota». Esto ya lo aseguró anteriormente el 20 de agosto de 2007; el 18 de setiembre y 28 de octubre de 2008, pero siguió «enchufado».
Tal parece que tiene un «diablillo de las redacciones» personal, que le escribió «serno», en lugar de cerno, en sus lúcidas notas, los días 5 de enero de 2001; 17 octubre de 2008 y 23 de febrero de 2009, por lo menos. Ahora este pequeño Belcebú, debe ser muy pertinaz y malévolo ya que también persiguió al pobre convencional, cuando escribió, envió y le fue publicado el escrito «Oribe: el primer estadista nacional», con el mismo error ortográfico. Lo que si alguien está interesado en comprobar, no tiene nada más que ingresar en el ordenador, la dirección: //andresdecuadra.blogspot.com/2007_11_01_archive.html.
Teléfono: 2098…
El Director:
Ya veremos, estimado lector, cómo reacciona el Vasco a este último desafío.
No estoy de acuerdo con el título ue puso a mi llamada
Señor Director:
No corresponde la titulación que se le dio a mi llamada publicada el 18 de junio. Como bien está establecido en la misma, el 31 de octubre de 2004 fui delegado circuital del partido Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, el que según LA REPUBLICA del 9 de noviembre de 2004, obtuvo el 50,45% de los votos emitidos, por lo que «la Corte Electoral oficializó el primer triunfo de la izquierda en las elecciones nacionales del 31 de octubre», y agreguemos en Uruguay.
Teléfono: 4098…
El Director:
Queda hecha la aclaración, estimado lector, y sepa perdonar si se sintió mal interpretado.
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