Inventario. Armas, libros y hasta un gorro del ex caudillo figuran en la lista de objetos desaparecidos

Familiares de Saravia denuncian "saqueo" al museo "El Cordobés"

La paciente odisea emprendida hace más de 5 años por los hijos de quien había heredado la estancia del «Aguila Blanca» ubicada en la 9ª sección de Cerro Largo, Carlos Saravia (nieto del General nacionalista) no ha encontrado eco ni en las autoridades de gobierno, donde se han hecho llegar varias cartas y petitorios, ni en las propias autoridades del Partido Nacional.

Incursionando un poco en la historia, el gobierno dictatorial de la época decretó en marzo de 1978 la expropiación del casco de la estancia «El Cordobés» y 30 hectáreas de campo a su alrededor, argumentándose la intención de construir allí un museo con todas las pertenencias del General Aparicio Saravia cuyo lugar había constituido el cuartel general del jefe revolucionario blanco, muerto en 1904. Por herencia el establecimiento y los bienes estaban a cargo de un nieto del caudillo, Carlos Saravia Silva, quien ocupaba la estancia junto a sus seis hijos. Ante la determinación de la dictadura gobernante en el país, Carlos Saravia ofreció a los dictadores donar todas las pertenencias del General Aparicio, para un Museo histórico en la ciudad de Melo, a cambio de que le respetaran su propiedad y le permitieran seguir viviendo en la misma. Su intención fue en vano, los golpistas sacaron a Carlos de «El Cordobés» el 27 de junio de 1978, obligándolo a vivir transitoriamente en un establecimiento vecino y a construir un galpón para guarecerse.

El 4 de febrero del año 2002, Carlos Saravia falleció en absoluta miseria económica. El resto del campo que le fuera expropiado, se lo hipotecaron y sus bienes resultaron embargados.

Sus herederos (los hijos) recibieron una gran deuda.
Infructuosas han sido las gestiones realizadas por la familia Saravia para solucionar el endeudamiento ante el Banco de la República. En la angustiante desesperación por no perder sus tierras, los Saravia llevaron a remate algunas pertenencias que fueran del General, que habían logrado rescatar del «saqueo» de la dictadura. La subasta también fracasó, ya que el Ministerio de Educación y Cultura impedía sacar las piezas del país y éstas habían sido adquiridas por un comprador brasileño. En tal sentido, se ha solicitado ante el propio Presidente de la República sea derogada la resolución de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación de fecha 23 de noviembre del 2004, por la que se prohíbe la salida del país de los bienes que pertenecieran al General Aparicio Saravia. Paralelamente a toda esta problemática, los hermanos Saravia lograron constatar hace un par de años que faltan varios elementos que pertenecieran al caudillo Nacionalista y que integraban el acervo del Museo de «El Cordobés». De la situación responsabilizan a la Administración Municipal de Cerro Largo. En referencia al tema, LA REPÚBLICA, contactó a Celeste Saravia (bisnieta de Aparicio), quien sostuvo que «en setiembre del año pasado, después de que se constata en el inventario el faltante de ciertas piezas en el Museo, el MEC hace un pedido de informes a la Intendencia de Cerro Largo y hasta el día de hoy la administración Barreiro no ha contestado nada.

Consultada Saravia si pensaba iniciar alguna acción legal al constatarse la desaparición de pertenencias del General nacionalista, puntualizó «a mí me ha costado mucho todo esto, me ha costado incluso la pérdida de un campo, hemos recibido falsedades sobre la familia y un sinfín de cosas más, entonces pienso solicitar una investigación administrativa, porque alguien se tiene que hacer responsable de todo esto.

Quiero una explicación desde el mismo momento en que arbitrariamente le expropiaron la estancia a mi padre y le han ocasionado un daño moral muy grande a toda la familia», culminó Celeste Saravia. Según pudo saber LA REPÚBLICA, entre los elementos que faltan del Museo «El Cordobés» estarían 14 libros; un cerrojo de arma antigua; una llave de percusión de arma antigua; la caja conteniendo los huesos del caballo «Banana»; varios óleos y cuadros; una carabina Remington; un revólver de ordenanza con dos cartucheras y un sombrero blanco de Aparicio.

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