Partido Nacional. Desde la UNA, la experiencia del ex mandatario; la edad como plus del líder de AN

Entre "el abanico" de Lacalle y "el centro político" de Larrañaga

A juzgar por las empresas encuestadoras, Luis Alberto Lacalle (Unidad Nacional) le sacó algún cuerpo de distancia a Jorge Larrañaga (Alianza Nacional). En estructura sectorial, Larrañaga cuenta con ventaja en varios departamentos.

Pero el veredicto final se sabrá al término de abrirse la última urna el domingo 28, en una larga campaña en donde ambos precandidatos nunca debatieron cara a cara y sólo existieron algunos momentos de tensión en la unidad partidaria.

En ese sentido, Larrañaga ha sido más incisivo al calificar de «derecha» a Lacalle, enfatizando que «sólo él le puede ganar a (José Mujica)», del Frente Amplio, y que el tema de la corrupción sería lanzado por los contrincantes de Lacalle en caso de ser electo candidato nacionalista.

En tanto, Lacalle, luego de pasar en las encuestas, ha preferido por todos los medios poner paños fríos pero no se ha quedado callado, recordándole a Larrañaga que ya perdió con el Frente Amplio.

«Hace un año muy pocos pensaban que íbamos a estar nuevamente frente a la ciudadanía con verdaderas chances de aspirar a la Presidencia de la República. Muchos nos dieron por muertos, pero no todos», dijo Lacalle en un mensaje en la víspera exhortando a sus seguidores a votar.

En lo estratégico, si bien han dicho cosas similares, lo instrumentaron de diferente forma.

Larrañaga lo hizo ubicándose en «el centro político», como el único dirigente que puede hablar con todos y que no tiene cuentas para pasar ni para que le pasen.

En estos últimos días centró su labor en Montevideo.

No obstante, Lacalle propuso un pacto social con todas las organizaciones. Larrañaga recordó que él ya había hecho eso antes.

Lacalle construyó «un gran abanico» llamado Unidad Nacional (columna central con el Herrerismo y Concordia Nacional de Ignacio de Posadas). Fue Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) el artífice pero luego se unieron Carmelo Vidalín (Soplan Vientos Nuevos), la Lista 903 de Alvaro Alonso, así como Propuesta y Acción Ruralista y Compromiso Cívico, y el Partido Intransigente de Víctor Lissidini, entre otros.

Larrañaga logró el respaldo de la Unión Cívica, el Partido del Sol y figuras individuales de la talla del economista Javier de Haedo, Eduardo Alvarez Mazza, ex presidente de la ANP, Alberto Volonté, Juan Raúl Ferreira, y los wilsonistas José Pedro Laffite y Horacio Terra Gallinal.

En cuanto a sus virtudes, Lacalle reivindica la experiencia de haber sido presidente y por ello de conocer «los botones» del funcionamiento del Estado. Larrañaga dice que su plus está en la edad, 52 años, frente a los casi 70 tanto de Lacalle como de Mujica.

 

Propuestas

En materia de propuestas, tanto Larrañaga como Lacalle han sabido diferenciar la oferta.

Larrañaga lanzó la idea de la guardia nacional como complemento de los militares en determinadas tareas y Lacalle se opuso. Lacalle aboga por la rebaja de la edad de imputabilidad y Larrañaga es discorde a ello.

Como si fuese un trofeo, ambos se disputan el legado de Wilson Ferreira Aldunate, y hasta actos separados llevaron a cabo.

En materia de educación Larrañaga ha puesto un particular énfasis en la escuela pública mientras que Lacalle promoverá la UTU.

Por si fuera poco, hasta en políticas de religión marcaron perfiles: el titular de la UNA quiere crear una Oficina de Asuntos Religiosos que permita viabilizar trámites de las diferentes congregaciones y Larrañaga lo rechazó al estimar que «es crear más burocracia».

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