Multitudinaria caravana de Mujica
Sobre el mediodía de ayer el cruce de Avenida Garzón y Lezica fue el lugar de encuentro de autos, camionetas, camiones, ómnibus, bicicletas y carritos. José Mujica llegó a bordo de una camioneta blanca engalanada con dos banderas del Frente Amplio.
A la presencia de los principales dirigentes del Movimiento de Participación Popular, del Partido Comunista, del Partido por la Victoria del Pueblo y del resto de los movimientos y agrupaciones políticas que respaldan la candidatura de Mujica, se sumó el protagonismo de miles de mujeres y hombres de todas las edades.
La caravana recorrió los barrios de la zona norte y oeste de la capital, Lezica, Colón, Aparicio Saravia, General Flores, Belloni y fue engrosando paulatinamente su número.
En varias esquinas esperaban vehículos que se agregaban al final, aunque a veces también en el medio de la caravana. Pero lo más llamativo fueron las miles de personas que salieron de sus casas e incluso de los lugares de trabajo para saludar al precandidato frenteamplista.
«Por nosotros, Pepe», gritó eufórica una señora de edad muy avanzada desde la puerta de su humilde vivienda en la zona de Aparicio Saravia agitando con fuerza una bandera del FA.
Mujica, sonriente, no se cansó de aplaudir y saludar durante todo el recorrido que se extendió por más de cuatro horas. Trabajadores de una fábrica, en la zona de Colón, salieron con sus mamelucos y un cartel de Marcos Carámbula a aplaudir el paso de la caravana.
También se vieron banderas de prácticamente todos los sectores del FA, incluso de sectores que respaldan a los otros precandidatos, Danilo Astori y Marcos Carámbula, que aplaudían el paso de la multitud y que eran saludados con mucho cariño.
Al llegar a la zona de Belvedere y La Teja, la caravana era imposible de dimensionar, autos, motos y bicicletas se desplazaron a calles laterales y las banderas y carteles se multiplicaron. Al llegar la camioneta que conducía a Mujica, que ya no estaba a la cabeza sino prácticamente en el medio, a Plaza Lafone, miles se congregaron para el acto.
Atrás habían quedado cuatro horas de recorrido por las zonas más humildes de la capital concitando una importante y palpable adhesión popular.
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