Sanción. Con los votos del FA se aprobó el proyecto que permite contratar mano de obra local

Nueva ley obrera sobre el contrato de trabajadores para obra pública

Ni blancos ni colorados ­ausentes en sala­ votaron en contra.

Quizá sean responsables los vapores de la campaña electoral que está en ebullición desde tiempos ya remotos, pero la sesión de ayer se asemejó más a un meeting político que a un plenario parlamentario, con todo lo que ello tradicionalmente contiene. Eso sí, como siempre, sesionando al borde del número necesario para sancionar leyes (se necesitan 50 legisladores en sala) se aprobaron varios proyectos de ley y otras tantas pensiones graciables.

Entre estas últimas una se destacaba: al historiador José Pedro Barrán, y se propuso que se remitiera lo más rápido posible al Poder Ejecutivo para su inmediata promulgación. Así se hizo. En cuanto a las leyes, los representantes sancionaron definitivamente la norma que regula la distribución de trabajo a peones no prácticos y obreros no especializados en obras efectuadas por el Estado, los gobiernos departamentales, los entes autónomos y los servicios descentralizados.

Esa ley fue aprobada hace unos 10 días en el Senado con algunas modificaciones interpuestas por esa cámara, por lo que retornó ayer a Diputados para su sanción y su correspondiente pasaje ipso facto al Poder Ejecutivo.

El debate fue seguido desde muy cerca ­desde aquí abajo casi se percibía su aliento­ por una masiva concurrencia de trabajadores de la construcción nucleados en el Sunca. Ocuparon desde temprano los dos anillos de las barras, cosa rara si las hay, y más en estos tiempos electorales.

Con ese marco de público expectante y alentoso habría sido, sin lugar a dudas, un despropósito no dedicar varios discursos a resaltar las bondades de la ley que se estaba tratando y, ya que se estaba en ese tren, pasarle algunas facturas al modus operandi que ­según destacaban los legisladores del Frente Amplio­ existió en los pasados gobiernos blancos y colorados a la hora de contratar personal para obras del Estado.

«Se termina la tarjetita para la contratación de personal en las obras. Se terminan los dedazos a la hora de trabajar como ocurría antes», gritaba y sonaba como una sentencia el diputado Gustavo Bernini (Partido Socialista), que de tanto mirar hacia arriba, donde se encuentran las barras, ayer ocupadas por trabajadores de la construcción, casi le sobreviene tortícolis.

Por momentos más calmado, Bernini defendió la ley señalando que ella «forma parte de un concepto que tiene este gobierno con relación al equilibrio entre trabajo y capital». Así destacó «la seguidilla» de leyes obreras ­dijo­ como la que fija el régimen de 8 horas para el trabajador rural, la sindicalización para el trabajo doméstico, la vigencia de los Consejos de Salarios y la ley de derecho sindical. En idéntica intención argumental hablaron luego de Bernini los diputados Hermes Toledo, Jorge Pozzi, Doreen Javier Ibarra, Juan José Bentancor, Víctor Semproni y Heber Clavijo, quien advirtió que no votaría la ley ya que lo obligan las disposiciones reglamentarias del Parlamento pues se sigue sintiendo parte del sindicato de la construcción y su pasado de obrero del Pórtland lo ata como a un palenque. En contra del articulado lo hicieron los legisladores blancos Pablo Abdala y Alfredo Cabrera. Este último sentenció como un agorero que la nueva normativa «no será aplicable» porque la realidad la sobrepasará, «como ocurre con la actual ley».

La ley fue informada por la diputada Ivonne Passada y votada por 51 legisladores en 56 presentes. Al término del debate, los trabajadores aplaudieron la aprobación de la ley a rabiar, al tiempo que ­seguros conocedores de que por esa explícita manifestación los iban a desalojar de las barras­ pusieron pies en polvorosa al grito de «Sunca, Sunca».

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