Viceministro de Trabajo. Aseguró que "hay un juego político donde se intenta desprestigiar el trabajo de un Ministerio"

Julio Baráibar: "El desarrollo del país pasa por el desarrollo de las empresas"

En entrevista con LA REPUBLICA, el designado sub secretario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Julio Baráibar que hasta ahora ocupaba la dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) dijo que a las empresas en el gobierno del Frente Amplio «les ha ido muy bien».

«Si hubiésemos sido tan enemigos ­como parecería­, con el sector empleador, no se hubiera registrado el aumento de inversiones que se registraron a nivel extranjero e interno». Hoy, el presidente Tabaré Vázquez designará formalmente al ex sindicalista como viceministro de la cartera laboral.

­Las cámaras empresariales han declarado públicamente su rechazo al proyecto de ley de Negociación Colectiva que hoy se encuentra en el Parlamento, ¿Era previsible que esto sucediera, esperaba ese tipo de actitudes por parte de los empresarios?

­Es una actitud especial, yo le diría que diferente a la que ha habido durante estos cuatro años y medio. No quiero ponerme de adivinador pero creo que, en alguna medida, este año preelectoral hace, yo no digo los dirigentes empresariales pero tal vez a nivel de asesores, que tengan una cierta actitud de colocar las situaciones a niveles extremos porque es gente que trabaja políticamente. Yo creo que hay algo de eso. No soy el dueño de la verdad, pero es la opinión que tengo.

­Las Cámaras exigen negociación «bipartita, libre y voluntaria» ¿qué dice la ley, obliga a negociar?

­Hoy tenemos en Uruguay una ley ejemplar de Consejos de Salarios. Tenemos, por un lado, el decreto del Salario Mínimo Nacional bajo total responsabilidad y exclusividad del Poder Ejecutivo que informa y comunica a las partes, ­cámaras empresariales y trabajadores en este caso­ el desarrollo del salario mínimo. Pero por otro lado hemos tenido el salario mínimo por categoría a través de los Consejos.

Esa es una herramienta que habilita a que tripartitamente se resuelvan los mínimos por categorías y también nos habilita a resolver categorías que realmente existen y no están definidas. Además está la ley de Fueros Sindicales que recomienda que sean los Consejos de Salarios los que resuelvan la licencia sindical, también nos habilita a solucionar y decretar la licencia sindical tripartitamente.

Ese sistema estaba rengo y cada vez se notaba más, por eso entendemos que es imprescindible tener un sistema de negociación bipartita no por rama de actividad como es el tripartismo, sino por empresa.

La propuesta del Ministerio de Trabajo era que la negociación por empresa fuera bipartita.

No tripartita. O sea el empleador con sus trabajadores. Y ahí nosotros decimos muy claramente, no hay obligación de acordar. Lo que marca esta ley es la obligación de negociar de buena fe. O sea que el empresario debe llamar a sus trabajadores organizados en un sindicato y negociar con ellos. Por ejemplo si quieren discutir las aspiraciones de los trabajadores u otro tipo de retribuciones o tener un salario privilegiado, o se valore la antigüedad, o que se den partidas fijas especiales, son ejemplos, pero el diálogo debe hacerse siempre en forma bipartita y tiene que haber exclusivamente consenso.

Desde la denuncia del sector empleador en contra de este proyecto de ley de Negociación Colectiva existe un entrevero de todo, donde nadie entiende nada.

Se ha dicho que se va a obligar a negociar a las empresas otras cosas que no sean salarios mínimos por categoría y que se va a obligar tripartitamente a que haya una votación.

¿Qué se va a obligar a las empresas?, ¿qué se va a sacar del empresario, la gestión de la empresa a través de la ley?. No, de ninguna manera, eso no es así. No es tirar todos los artículos de la ley arriba de una mesa entreverarlos y dar la impresión de que acá lo que se quiere hacer es magia. No, hay que leer el proyecto de ley.

­Los empresarios insisten en que el proyecto privilegia la negociación tripartita y que por lo tanto viola convenios internacionales con la Organización Internacional del Trabajo (OIT)…

­En el anteproyecto que se estaba discutiendo en el Ministerio, cuando ellos se retiraron, y que luego se envió al Parlamento, aparece la posibilidad de que se negocie tripartitamente como se expresa en los Consejos de Salarios, que se negocien los mínimos por categorías, las licencias sindicales y además las condiciones de trabajo. Esto ellos entienden que es ilegal y que va en contra del Convenio 131 de la OIT.

Pero eso era, en el proyecto, un elemento, porque justamente se estaba discutiendo. Nosotros no nos negamos a esa discusión.

Es más, creemos que en el Parlamento eso se va a retirar porque hay dos posiciones respecto a las condiciones de trabajo, ellos dicen que, a través de ese mecanismo de las condiciones de trabajo también se regularía, de forma tripartita y, lo que se estaría haciendo sería gestionar a las empresas. Esa no es la intención del gobierno bajo ningún concepto.

Este gobierno cree que el desarrollo del país pasa por el desarrollo de las empresas, mal quisiéramos bombardear desde el Poder Ejecutivo las posiciones empresariales, eso está fuera de toda discusión.

­Usted habla de juego político y entonces ¿cuál es su análisis respecto a la postura hoy del sector empresarial?

­Creo que acá hay un poco de juego político en un año electoral. Donde se intenta desprestigiar el trabajo de un Ministerio que tiene la aprobación de la gran mayoría de los uruguayos, no sólo de los trabajadores, también de las empresas, porque a ellas les ha ido muy bien en este período, con esta fuerza política.

Y si hubiésemos sido tan enemigos como parecería, con el sector empleador, no se hubiera registrado el aumento de inversiones que hubo, no sólo extranjeras sino uruguayas, en este período. Desde los sectores empresariales yo creo que no son tantos los empresarios sino los asesores quienes tienen posiciones políticas y quieren desprestigiar a este gobierno, esa es mi opinión personal.

Esto ha llegado a que hayan organizado un encuentro y cursado invitación a los 99 diputados para presentarles su reacción ante «el avasallamiento del Poder Ejecutivo», eso era lo que ellos decían. Fue el diez por ciento de los diputados, fueron nueve de noventa y nueve.

Creo que ha habido tanta manija con este asunto que se entró como en un delirio. Pero que no acompaña la gente, porque no vamos a decir que acá lo saboteó el Frente Amplio, si fueran sólo nueve diputados y el Frente Amplio no tiene noventa diputados. Entonces, hasta los otros diputados de otros partidos no los acompañaron porque realmente son muy frágiles las acusaciones que se le hacen al gobierno con una enorme vehemencia, pero acusaciones al fin.

­Reclaman libertad para negociar, ¿qué lectura realiza de eso? ¿piensa que no quieren negociar con los trabajadores las condiciones de trabajo?

­La OIT recomienda la negociación bipartita por empresas. Y nosotros lo que hacemos es obligar a negociar. Pero es una obligación de buena fe, pero, inmediatamente, les decimos que no obligamos a acordar.

Así que el señor empresario, el único problema que puede llegar a tener es que tiene que disponer de su tiempo para reunirse con los trabajadores y discutir las visiones de los trabajadores. Porque acá no vivimos en la Edad Media. Vivimos en un país donde se entiende que para que a una empresa le vaya bien todos tenemos que tirar del carro a la misma vez.

El carro es la empresa y la obligación de todo empresario es lograr que el trabajador se enamore de su proyecto; ¿y eso cuesta plata? ­ No.

Los mejoramientos en una empresa salen de una buena relación laboral. No se puede estar con mentalidad de Cromagnon y pretender ¡yo soy el divino! y dirijo a la empresa como se me canta, y voy a hacer muy buenos negocios. No, señor. Hará muy malos negocios de esa forma.

Usted solo no es perfecto, lo más cercano, l
o más perfectible, es que usted en compañía de otros y de sus trabajadores logre que su empresa se desarrolle más y mejor. Y nosotros, lo que decimos es: obligamos a negociar porque de esa negociación saldrá un mejoramiento del rendimiento de esa empresa. Pero no obligamos a acordar.

 

«Donde el técnico me mande, estoy»

­Si Eduardo Bonomi se alejara de la cartera para realizar campaña política, ¿se ve como titular del Ministerio de Trabajo?

­Si tuviera dos ruedas sería bicicleta. Yo no sé qué va a pasar en el futuro. Bonomi es un miembro político, yo también lo soy. El señor Presidente ha planteado el tema; yo no lo tengo muy claro, me parece que serán algunos ministros, yo no sé si será el caso de Bonomi y en el caso de que así sea, será el compañero Tabaré Vázquez quien resuelva.

Yo soy un hombre dedicado a esta fuerza política; me liberé de todas las ataduras con el mundo empresarial y sindical, y con todos los otros mundos. Trabajo en un equipo de gobierno que lleva adelante un programa de una fuerza política discutida y estoy allí donde el director técnico me manda. Si me manda de golero voy de golero y si me dice ‘a correr por las puntas’, a pesar de que esté medio gordito voy a correr por las puntas, y así será.

 

Las «regalías» a empresarios no atrajeron inversiones  ¿El año más complicado? «Todos»

­¿Qué año fue el más complicado para usted desde que asumió en 2005?

­Han sido todos los años complicados. Los trabajadores uruguayos venían de sufrir mucho, prácticamente 15 años, y realmente había una necesidad imperiosa de revertir, todo lo cual es muy humano.

Yo recuerdo siempre algo que dijo el presidente Tabaré Vázquez en la campaña preelectoral de 2004: aquellas personas que creen que un gobierno del Frente Amplio va revertir todo, va a cambiar todo, va a mejorar todo para toda la población del Uruguay en un período de cinco años, que no nos vote.

Porque eso es imposible. Y bueno, yo creo que este gobierno ha logrado muchísimo, en derechos humanos, en problemas de marginalidad, la pobreza, en lo que tiene que ver con los salarios de los trabajadores, de los jubilados, en el salario real de la familia, que ha tenido aumentos inexistentes en este país. La jornada laboral de los trabajadores rurales, los fueros sindicales, la ley de tercerizaciones, que era algo inaceptable, todas aquellas regalías que se daban al sector empleador so pretexto de la búsqueda de inversiones. ¿Inversiones? Lo que se llama inversiones es lo que trajo este gobierno, todas aquellas regalías que se hicieron no trajeron nada.

Yo sé que este pueblo lo sabe y lo va a demostrar cada vez que tenga oportunidad, lo que no quiere decir que nosotros hayamos sido perfectos.

Yo creo que el resultado de la Dinatra no se puede separar de toda la gestión de todo el ministerio. Este ministerio, una de las grandes cosas que ha tenido, es que ha funcionado en bloque. Todos haciendo todo. Yo no puedo atribuirme todo lo logrado por la Dinatra, es de todos porque hemos sido un equipo de trabajo.

 

«Las mentes  cromagnonas»

­¿Cómo ha sido el relacionamiento durante este período con ese sector empresarial que usted llama «mentes cromagnonas»?

­No ha sido fácil, pero yo no quiero generalizar, yo le puedo asegurar que hay empresarios que la tienen clarísima, con la cabecita abierta. No tenemos que mirar más que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay a través de la producción de las empresas demuestra que la mayoría de ellas están bien enfocadas. Lo que sucede es que hay algunas que están desconformes. En una democracia como la uruguaya existen todas las posibilidades, aun habiendo un gobierno que tiene mayoría parlamentaria, porque este no ha sido un gobierno mano de yeso, este ha sido un gobierno que ha discutido y asimilado los aportes de los sectores que opinan diferente. Es un gobierno que en el Ministerio de Trabajo dio la oportunidad a la búsqueda de consensos y en este momento creo que lo que ha habido es una necesidad de algunas personas que operan políticamente y que entienden que la línea de política que hay ahora es mala y la que había antes era mejor, y tienen el derecho de pensar así y actúan y pelean atrás de sus creencias.

¿Pero eso le hace bien a las empresas del Uruguay? No. La mayoría de los empresarios de Uruguay son personas con cabecitas abiertas; esos empresarios saben y reconocen que este gobierno ha facilitado enormemente el desarrollo de las empresas, del país, el ingreso de inversiones del exterior y la seguridad de los empresarios a través de su inversión, que ha sido muy importante en este período de gobierno.

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