El 19 de julio de 2006 el senador Julio Lara elevó un pedido de informes al Ministerio del Interior, sobre lo que calificó como “uno de los hechos delictivos más extraños ocurridos en nuestro país”. Allí señalaba que de los delincuentes sólo fueron apresados dos: el gerente de la sucursal y una persona de nombre Walter Gómez, quien se diera a la fuga en febrero de este año de la cárcel departamental de Flores. En el pedido Lara preguntaba acerca de los antecedentes penales de Gómez, cuál era su comportamiento habitual y su trato con los demás detenidos y con las fuerzas de seguridad que lo custodiaban, por qué se decidió su traslado desde Canelones al establecimiento La Tablada, por qué y en qué momento se decidió su traslado a la cárcel de Trinidad, si hubo un informe escrito del por entonces director de Cárceles, si hubo un informe escrito del inspector general Tabaré Sartorio oponiéndose al traslado; quién determinó finalmente el traslado, qué procedimientos se instrumentaron para su captura luego de darse a la fuga, qué medidas disciplinarias fueron tomadas con las autoridades y funcionarios policiales encargados de la custodia del detenido.
En julio de 2006 la jueza Aída Vera Barreto también investigó a ex jerarcas de las cárceles de La Tablada y de Flores por la fuga de Walter Gómez y otros hechos irregulares.
Los reclusos denunciaron que, a cambio de dinero, los policías investigados modificaban las salidas transitorias e, inclusive, determinaban libertades parciales sin orden judicial. Cuando Gómez se encontraba detenido en “La Tablada”, solicitó su traslado a la Cárcel de Flores. El entonces director carcelario, Enrique Navas, rechazó el pedido, por considerarlo un preso peligroso. Sin embargo, antes del plazo exigido por los reglamentos de Cárceles, Gómez fue enviado a Flores. Su traslado no fue autorizado por Navas ni por el Instituto Nacional de Criminología. Tampoco había una resolución judicial favorable.
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