"Yo no di dos versiones"
El poeta argentino Juan Gelman expresó su rechazo a la «tergiversación» realizada por «El Observador» sobre la carta que envió en abril de 1999 al comandante en jefe del Ejército argentino, teniente general Marín Balza.
En su edición de ayer el matutino atribuyó al poeta una supuesta duda respecto al lugar de nacimiento de su nieto desaparecido. Gelman aseguró que «no he dado dos versiones» y se manifestó «sorprendido por que ‘El Observador’, que parece tener muy buenas fuentes militares, ha informado hasta ahora del caso de manera incompleta y parcial aunque no sesgada». En ese sentido, recordó un artículo publicado el 5 de enero de este año donde el matutino «adelanta los resultados de una investigación que nunca se había hecho. Casi un mes antes que el 1º de febrero terminara la feria judicial, las fuentes militares de ‘El Observador’ declararon que ‘esto se hace para cerrar definitivamente una puerta y para que luego no se diga que no se investigó’ y agregaban que ‘la indagatoria no tendrá mayores consecuencias’. Lo notable es que esa indagatoria ni siquiera haya tenido lugar».
Gelman señaló que «como periodista, lo que espero de mis colegas es que me ayuden a descubrir dónde fue a parar mi nieto o nieta. Yo no espero tergiversaciones de esa naturaleza que intentan, por supuesto sin éxito, nublar la claridad del asunto». Haciendo referencia directa al periodista Carlos Ríos, autor de la nota publicada ayer en «El Observador», cuestionó por qué «no les pregunta a los desaparecedores, como por ejemplo al mayor José «Nino» Gavazzo, al ahora coronel Jorge Silveira o al ex capitan Ricardo Arab o al hoy coronel Curbelo o al entonces capitán de Granaderos, Ricardo Medina, más teniendo en cuenta que parecen tener muy buenas fuentes militares».
El silencio de Sanguinetti
Gelman se refirió al capitán de Granaderos Ricardo Medina: «Luego de la investigación que estamos realizando y que ha podido avanzar a pesar de la negativa de Sanguinetti, creemos que tuvo participación en el secuestro de mi nuera y de mi nieta o nieto, fue secretario y amigo íntimo, según Calace (José, ex fotógrafo de inteligencia que realizó denuncias sobre las operaciones de los servicios) algo más, yo no lo puedo decir, del senador Pablo Millor, de la Lista 94, que forma parte del Foro. Yo me pregunto entonces cuáles son las razones del silencio del doctor Julio María Sanguinetti».
El poeta afirmó que antes de hacer pública su carta de reclamo para conocer el destino de su nieto se atuvo a los plazos previstos en el artículo 4º de la Ley de Caducidad, donde se plantea que el Poder Ejecutivo debe dar una respuesta a los 120 días de la consideración de la denuncia. Por ese motivo se «sorprendió» cuando el primer mandatario respondió a su carta planteando que «apenas» le había dado un plazo de 129 días para investigar. «¿Pide un milagro cuando la ley que él propuso impone como máximo 120 días? –cuestionó–. Esto demuestra la falta de voluntad política para averiguar lo que realmente ocurrió con mi nieto o nieta».
Gelman puntualizó que en su carta a Balza manifestaba que en agosto de 1976 el entonces capitán Eduardo Cabanillas se desempeñaba como segundo jefe en Automotores Orletti, por lo que «le cabe responsabilidad». Sin embargo, nunca afirmó que su nieto hubiera nacido en Argentina.
Según el poeta, «lo que yo le dije al general Balza es «no hay dudas que mi nuera dio a luz durante el período en que el capitán Cabanillas se desempeñó como subjefe de Orletti. Supongo, señor teniente general –esto es una frase que el periodista Carlos Ríos no añadió– que coincidirá conmigo en que al general Cabanillas le cabe una responsabilidad en la entrega de mi nieta o nieto a manos extrañas a mi familia'».
Textualmente la carta de Gelman a Balza que terminó con la destitución de Cabanillas de la poderosa II División del Ejército Argentino afirma: «Mi nuera estaba embarazada y durante ese lapso, exactamente el 7 de octubre de 1976, fue vista por un sobreviviente. María Claudia estaba encinta de 8 meses y medio, no había sido torturada y todo indica que su bebé ya estaba destinado a una pareja de apropiadores. No hay dudas de que mi nuera dio a luz durante el período en que el capitán Cabanillas se desempeñó como subjefe de la OT 18. Supongo, señor teniente general, que coincidirá conmigo en que al general Cabanillas le cabe una responsabilidad en la entrega de mi nieta o nieto a manos extrañas a mi familia. ¿Piensa usted hacer algo al respecto?».
Gelman aclaró que «esta nota fue publicada el 4 de abril de 1999 y yo recibí indicios claros y testimonios del traslado de María Claudia a Uruguay a fines de abril. Inmediatamente me puse en contacto con el gobierno uruguayo. No hay dos versiones, hay una trabajosa y sacrificada búsqueda de la verdad, reuniendo datos y testimonios sin recibir ninguna respuesta del gobierno».
Varios responsables
El objetivo del mensaje de Gelman a Balza fue señalar «la responsabilidad mediata de mucho personal argentino represor que se desempeñó en Automotores Orletti» cuando se produjo el secuestro de su hijo y su mujer, vinculándolo al personal uruguayo que se desempeñó al mando del entonces mayor Gavazzo en el centro de detención clandestina.
Para el poeta, «esa corresponsabilidad sigue presente porque la desaparición de personas como delito continúa hasta que la persona aparezca».
Su intención fue señalar a Balza que tenía a sus órdenes inmediatas a «un general de División que tuvo la responsabilidad mediata en el secuestro y asesinato de mi hijo y en el traslado de mi nuera al Uruguay. Esta responsabilidad no cesa aunque mi nuera haya dado a luz a mi nieta o nieto en Uruguay».
En cuanto a sus contactos con el gobierno uruguayo indicó que «se reduce a la entrevista que mi mujer y yo tuvimos con el doctor Bluth el 7 de mayo de 1999 y al llamado que el doctor Bluth me hizo a principios de junio para decirme que había entregado el memorándum al presidente Sanguinetti. Me dijo que éste se había sensibilizado ante el caso aunque, como él dijo, ‘siente un rechazo visceral ante este tipo de cuestiones’ y que se iba a hacer cargo de la investigación. Según él, el presidente Sanguinetti dijo que en el memorándum no faltaba ni sobraba una palabra».
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