INCENDIO Y RESCATE

El segundo ejercicio se realizó a partir de un incendio en una de las islas de la desembocadura del rio Santa Lucía. Un grupo de pescadores encendió fuego y, debido a la existencia de pajonales secos, perdieron el control de las llamas, lo que derivó en un gran incendio. Se pidió apoyo a la Fuerza Aérea, que concurrió al lugar con el equipamiento correspondiente, mientras que personal de la Armada y efectivos de bomberos, que fueron trasladados hasta la isla, procedieron en conjunto al combate de las llamas.

El último de los ejercicios consistió en un rescate de personas que quedaron a la deriva en el mar, debiendo ser auxiliadas por distintos procedimientos. En primer lugar, se lanzó el alerta determinando el lugar exacto del siniestro y la inminencia con que los afectados debían abandonar la embarcación. Se arrojó una balsa salvadidas, que permitió rescatar algunas personas, mientras otras permanecían en el agua.

En este caso, se volvió a activar el sistema de búsqueda y rescate en el mar, para que fueran los helicópteros los encargados de rescatar a la gente que cayó al agua. Todo debe ser muy rápido, para evitar los efectos de la hipotermia provocada por las bajas temperaturas del agua. Paralelamente, embarcaciones de la Armada y de Ades se acercaron a la zona, haciéndose cargo del rescate de los sobrevivientes de la balsa.

Ayer también tomó parte de los ejercicios un grupo de jóvenes Scouts, quienes participaron como voluntarios en tierra, apoyando las tareas de evacuación durante uno de los ejercicios. En efecto, una persona rescatada en el mar fue trasladada por uno de los helicópteros hasta la subprefectura de Santiago Vázquez, donde los scouts colaboraron cercando el área, para evitar que el público invadiera la zona de aterrizaje de los helicópteros y el posterior traslado en ambulancia de los evacuados hacia los centros asistenciales.

Como es norma en estos casos, todas las maniobras habían sido debidamente planificadas en reuniones donde participaron los involucrados, determinando para cada ejercicio el número de unidades, equipos y efectivos a utilizar. Cuando todo queda debidamente documentado por escrito, se ingresa a la etapa de las operaciones para poner en práctica todo lo acordado.

Dentro de algunos días se realizarán jornadas de evaluación para corregir los errores cometidos y acentuar los aspectos que funcionaron correctamente.

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