Se aprobó aumento de topes de deuda con votos del FA y Alianza Nacional
El Senado estaba citado para recibir al ministro de Economía, contador Alvaro García, en régimen de Comisión General a efectos de responder a la inquietud de la oposición respecto de la intención del Poder Ejecutivo de aumentar el tope de endeudamiento.
Después del fracaso de la convocatoria del miércoles pasado, cuando no hubo quórum para sesionar, el ministro García, el subsecretario Andrés Masoller, el director de la Asesoría Macro-Económica Michael Bordchadt y la asesora de la Unidad de Gestión de Deuda Azucena Arbeleche pudieron finalmente ingresar al augusto recinto y someterse al bombardeo de críticas de Francisco Gallinal, Isaac Alfie y Luis Alberto Heber, tres temibles espadas dialécticas.
Abrió el fuego el correntoso unista Gallinal aludiendo a la ausencia de representantes de los partidos del llano en los organismos estatales («el FA tiene el monopolio del gobierno», aseveró) lo que impide que la oposición ejerza controles desde dentro de entes y empresas públicas.
Entrando de lleno en el tema, don Francisco manifestó su preocupación por la inconstitucionalidad cometida por el gobierno al haber violado el artículo 85 de la Carta Magna que refiere a la deuda pública nacional y exige la autorización previa de la Asamblea General. Pero más allá de este cuestionamiento y del análisis de las modificaciones a la Ley de Topes (17.947 de enero de 2006) que autorizan un endeudamiento de los topes fijados por esa ley, toda la argumentación se centró en cuestionar la política fiscal del gobierno.
Afirmó don Pancho que los límites de endeudamiento ya habían sido superados; a diciembre de 2008 la deuda pública se había incrementado en 88 millones de dólares por encima del tope fijado por ley. Pero el tema dio para señalar un hecho que lo dejó «sorprendido y preocupado», según sus propias palabras: desde que asumió el gobierno actual, en un ciclo económico favorable, el PIB creció 31,7% aumentaron los ingresos, aumentó la recaudación, pero aumentó el endeudamiento. Dijo Gallinal: «Después de cinco años de bonanza, el gobierno nos dice ‘he tenido que pedir prestado y necesito más para terminar el periodo'».
Siguió luego una danza de cifras millonarias en la que se mezclaron varios bailarines: porcentajes, dólares, monto de emisiones de títulos, deuda pública, deuda neta, comparaciones, etcétera, hasta convertir todo en un galimatías inextricable para los legos y sólo comprensible para los iniciados en la alquimia de la economía. Por ejemplo, afirmó el líder de la Lista 33 que el gobierno está autorizado a endeudarse por un máximo de 1.037 millones de dólares pero ahora pide que ese tope se lleve a 1.950 millones. Aseveró que la deuda pública aumentó en 3.200 millones de dólares y la deuda pública neta en 850 millones.
También es motivo de alarma para Pancho el desenfreno con que el gobierno gastó el incremento de sus ingresos (20%) así como la reducción de los intereses de la deuda (34%), pues todo ese plus se gastó íntegro, se «despilfarró como si hubiera sacado el Cinco de Oro». Para concluir, Gallinal calificó el manejo que ha hecho el gobierno de la deuda de «imprudente, imprevisor», con un «comportamiento de nuevo rico».
Ahora fue el turno del Equipo Económico. El titular del MEF rebatió con énfasis la afirmación de inconstitucionalidad y sostuvo que había una cierta «confusión en algunos conceptos manejados por el señor senador». Actuando como un centrojás de los de antes, Alvarito distribuyó el juego: le pasó la guinda a Bordchadt, quien apoyándose en su power point (hoy día no sos nada si no tenés power point) se dedicó con fruición a destruir las aseveraciones de Gallinal. Mediante gráficas multicolores, esquemas didácticos y todo tipo de elementos de diseño gráfico, explicó la situación que se encontró el gobierno en marzo de 2005: los vencimientos de la deuda impedían aplicar el programa del gobierno. Había una fortísima restricción financiera, no había credibilidad, y era urgente reducir la ratio deuda/producto.
Siguió el subsecretario Masoller. Según el jerarca, son pocos los países que cuentan con reglas fiscales claras. Explicó que medido en porcentaje del PIB, el tope de la deuda fue bajando y que las emisiones de deuda realizadas por el gobierno están dentro de los topes previstos. Aseguró que es falso que el gobierno no haya ahorrado en tiempos de bonanza y reveló que el ahorro de 2,3% del PIB se está gastando ahora por los efectos de la sequía y la crisis internacional. También hizo notar que ha mejorado sensiblemente el resultado fiscal global comparado con gobiernos anteriores, y que la reducción de intereses permitió aumentar los gastos de salud y educación.
El ministro cerró resumiendo la postura del gobierno. Dijo que éste sobrecumplió las metas fiscales, que hubo un muy moderado aumento del déficit fiscal, que la deuda pública neta se redujo a 859 millones de dólares y que el famoso aumento del tope de endeudamiento no compromete para nada al próximo gobierno.
Lo que siguió luego fue una reiteración de argumentos y de afirmaciones en una especie de diálogo de sordos. Isaac Alfie defendió con uñas y dientes su gestión al frente del MEF y elogió la capacidad del gobierno de Jorge Batlle para conjugar la crisis; se sucedieron dialogados, y naufragó un pedido de Penadés de sesionar en régimen de debate libre, esto es, sin límite de tiempo para cada orador. Menos mal, porque de haber prosperado la idea de Penadés, la sesión podría haber seguido sine die…
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