"Recuperamos el edificio identificado con la inoperancia y el no se puede"
En tanto, una comisión especial estudiará la reubicación de los restos de Artigas y el destino del mausoleo creado por la dictadura.
En la noche del lunes se vivió una fiesta en la Plaza Independencia. Cientos de montevideanos presenciaron el desarrollo de este acto histórico, que contó con la participación de la Sinfónica Municipal y del Coro del Sodre, y concluyó con el lanzamiento de numerosos fuegos artificiales.
Con la presencia de la gran mayoría de los ministros de Estado, autoridades gubernamentales y del vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, además de dirigentes políticos y diplomáticos, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi y el presidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo, Martín Dibarboure, hicieron entrega formalmente de las llaves de la Torre Ejecutiva.
El presidente Vázquez llegó a las 17.35 horas, y subió a la misma por un ascensor destinado a los jerarcas de Presidencia. En el piso Nº 11, lo esperaba el vicepresidente, Rodolfo Nin Novoa, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi y otras autoridades ministeriales. El mandatario efectuó la recorrida acompañado por su esposa, y la misma duró media hora, concluyendo a las 18.02 horas, tras recorrer varios de sus pisos interiores, incluso, en el que estará su despacho personal, ubicado en el piso 11, y cuya sala cuenta con 90 metros cuadrados. El mandatario bajó a planta baja, a través del ascensor panorámico que permite observar el paisaje de la Ciudad Vieja.
Martín Dibarboure, presidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), quien hizo uso de la palabra, enfatizó que se estaba haciendo entrega de una obra «muy emblemática que ha convivido con nosotros durante 46 años». Señaló que se trató de una obra que sumó «frustraciones, ineficiencias e incapacidad». Destacó que el Estado se dio el «insólito lujo» de contar con más de 29 mil metros cuadrados inconclusos durante ese tiempo.
Dibarboure señaló que, ver la estructura inconclusa, por muchos años, del ex Palacio de Justicia, se hizo una «infeliz costumbre». Recordó que cuando las autoridades nacionales plantearon a la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) encargarse de la administración de la obra y de la Torre, «no dudamos en aceptar lo que era un desafío».
Dijo que la CND buscaba una nueva identidad que «enterrara definitivamente su triste pasado institucional». Añadió que se debió refuncionalizar el edificio, ya que había sido pensado para oficinas del Poder Judicial de la década de los 60.
Destacó como logro haber obtenido el financiamiento de la Corporación Andina de Fomento con un aporte de U$S 20 millones, ya que, por «su triste historia», la CND no era sujeto de crédito, con pérdidas acumuladas por más del 50% de su patrimonio.
Sin embargo, acotó que el equipo de la CND logró levantar esas restricciones y demostró que se podían abrir caminos. La obra demandó 22 meses y la utilización de cientos de puestos de trabajo.
Dibarboure señaló que, con la culminación de la Torre Ejecutiva, los uruguayos «recuperamos un edificio identificado con el ‘no se puede’, ‘monumento a la inoperancia’, como testigo frente al prócer, justo frente a él, que nos enseñó a no esperar nada sino por nosotros mismos».
El jerarca de la CND dijo que se forma parte de un gobierno que llegó para cambiar.
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