"Nadie se atreverá a tirar la inversión en ALUR SA"
«ALUR SA es una experiencia que no puede ni debe tener retroceso» y «no creo que nadie se atreva a tirar atrás», después que el gobierno demostró que era posible aumentar la capacidad industrial del ingenio de la Administración Nacional de Combustibles Alcohol y Portland (Ancap).
El desarrollo de la planta industrial ubicada cerca de Bella Unión «tiene que seguir», indicó Mujica, para quien la sequía es la peor amenaza que se cierne sobre el cultivo de caña, una especie que requiere un suministro constante de agua por valores que alcanzan los 800 dólares por hectárea.
El precandidato Mujica fue guiado ayer de tarde por el presidente de Ancap, Raúl Sendic (h), en una amplia recorrida por las instalaciones de la planta integrada por capitales públicos y privados.
Mujica destacó que el gobierno invirtió «55 millones de dólares en fierros nuevos», de los cuales 12 millones fueron para poner en funcionamiento una caldera nueva para generar energía calórica. «Hasta» el precandidato colorado Pedro «Bordaberry reconoció los resultados obtenidos», exclamó.
El precandidato y el senador comunista Eduardo Lorier visitaron los diversos componentes de la planta industrial y recibieron explicaciones acerca de todo el proceso al que se someten las cañas para extraer azúcar crudo y refinado, así como para producir alcohol agrícola antes de fin de año.
«Eso es lo que rompe la cabeza», comentó Mujica, cuando vio en detalle las complejas técnicas que se necesitan para suprimir todo vestigio de agua en el alcohol que se elabora a partir de las cañas. Sin suprimir el agua que proviene de las cañas, el alcohol producido sería inútil para los vehículos.
«La caldera» para producir energía calórica «es impactante; es toda una máquina en sí misma», dijo en referencia a la más reciente de las inversiones realizadas por el directorio de Ancap. Invertir en la instalación de la caldera fue «una buena jugada, porque fue audaz por parte de Ancap», destacó.
«No creo que nadie se anime a tirar atrás la enorme inversión y el esfuerzo que ha hecho este gobierno», insistió Mujica, quien, no obstante, recordó que Luis Lacalle «ha sido un destructor de fábricas» y encabezó un gobierno neoliberal que «desmanteló El Espinillar por 250 mil dólares».
«Las nuevas generaciones», dijo Mujica, «deben conocer el esfuerzo que se ha hecho para llegar a dónde estamos». El precandidato felicitó al licenciado Sendic y a sus asesores por el éxito logrado.
Además propinó múltiples felicitaciones a los responsables del emprendimiento por «haber logrado que la Universidad se interesara en estas cosas». Tras año y medio de negociaciones, la Udelar y la ex UTU lograron un acuerdo y, en ALUR SA se impartirá una «tecnicatura en energía agrícola».
Los cursos, de tres años, ya cuentan con laboratorio informático. Se dictarán de lunes a jueves en la planta y los viernes en Bella Unión. Los egresados quedarán capacitados para desempeñarse, tanto en el ámbito público como en el privado, cada año más competitivo y exigente de formación.
Duplicar asignaciones familiares
Mujica prometió duplicar las asignaciones familiares para trabajadores rurales que vivan «con sus hijos en el campo», aseguró que Uruguay producirá biocombustible, y juró que el próximo gobierno del Frente Amplio seguirá con la colonización y los cultivos de caña azucarera.
«A veces la lucha no da triunfo, pero no conozco triunfo sin lucha», arengó Mujica, quien se había estacionado frente a la comisaría, a la entrada de Tomás Gomensoro, para encabezar una marcha que atravesó la ciudad hasta una calle humilde donde se alzaban las banderas del Frente Amplio.
Bajo la sombra de un alero de chapa frente a las paredes de ladrillo, a 35 kilómetros de la ciudad de Bella Unión, Mujica comenzó un discurso que transmitió en parte a todo el país a través de su audición diaria en la emisora M24, que ayer se emitió en directo desde el lejano Norte uruguayo.
«No soy candidato de pinta; si quieren candidato con pinta elijan una vedette», ironizó Mujica, que se definió como «un viejo comprometido con una causa de la sociedad», y manifestó palabras de admiración por «la soledad de los peones de las estancias que viven en la inmensidad del campo».
«Al Sur hay que decirle que el Norte también existe», clamó Mujica y recibió una cálida ovación. Botas de campo y bombachas criollas de hombres con piel curtida por muchos y pesados trabajos bajo el sol se mezclaban con mujeres, niños y familias enteras que acudieron a estar con su líder.
El futuro de los cultivos de caña de azúcar, la destilación de alcohol uruguayo antes de fin de año y las deudas usureras que pequeños productores arrastran desde los años 90, fueron los planteos de los asistentes. El tema fue «la incapacidad de gobiernos anteriores» para superar la crisis de 2001.
«A mí me están por rematar la casa», reveló un productor que cultivó 22 años en predio ajeno hasta que la crisis del 2001 lo endeudó más allá de sus posibilidades. «¿Tiene la deuda con un banco?», preguntó Mujica. El hombre comprendió que había caído en manos de una sociedad liquidadora.
«El próximo gobierno va a seguir el proceso de colonización y se aumentará la cantidad de tierras cultivadas con caña de azúcar», se comprometió Mujica. No obstante, advirtió: «la caña de azúcar sigue teniendo enemigos; son los mismos que liquidaron El Espinillar» para invertir en Paraguay.
Mujica restó importancia a los opositores que «nunca proponen nada» pero critican las «millonarias inversiones» del gobierno del presidente Tabaré Vázquez para recuperar la industria azucarera, una actividad que arrastró, en su trágica caída, a millares de compatriotas a una pobreza absoluta.
El precandidato afirmó que blancos y colorados quisieron sustituir la industria de la caña de azúcar para propiciar otros cultivos y crías de animales que generan ganancia considerable a los dueños de la tierra, pero alertó que son actividades que generan escasos empleos, y sin valor agregado.
Otra tragedia provocada por los gobiernos de la coalición blanca y colorada fue cuestionada por Mujica. Dos horas antes había estado en Baltasar Brum: «desmantelaron el ferrocarril» y «la cultura de la oveja». «Hoy se ha perdido el oficio» cuando la oveja es viable para todo productor pobre, dijo.
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