Un desmentido con ironía: Mujica critica a los medios que imponen "estereotipos"

La "noticia" de lo que nunca ocurrió

El precandidato del Frente Amplio José Mujica dedicó su espacio en M24 «contra los estereotipos». «Este pequeño país tiene estereotipos construidos, en gran medida, por la acción superficial de los medios de comunicación», acusó, al recordar la «mentira» de un diario, que fue creída por millares.

Para ironizar la situación, Mujica leyó una carta que le remitiera el «Bocha» Benavides, «un amigo entrañable» y un «viejo profesor» que estuviera en el encuentro que los intelectuales mantuvieron con el senador José Mujica en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Palacio de las Leyes.

La misiva del artista revive el impacto que causó la mentira difundida para dañar la imagen del senador. Refiere a una inexistente intervención policial que habría ocurrido ante las puertas del Legislativo por la jamás ocurrida acción de un agente que interceptó a Mujica por su apariencia.

La carta, por demás graciosa, refleja el poder de los medios en «la formación de estereotipos», dijo Mujica. «Lo que se relata fue un ingenioso invento de un diario», que «pudo haber pasado», porque «tenía una lógica bárbara», y «estaban todas las condiciones para que pudiera haber pasado».

«Este periodista», apuntó el precandidato, «fue genial porque inventó algo que estaba dentro de lo muy factible, y pasó al acervo popular, pero en la realidad nunca existió».

«Queridos frenteamplistas: ofrezco aquí mi granito de arena para colaborar con Pepe y Lucía», comienza la carta que luego narraría: «Se dice que un senador debutante en tales lides llegó al Palacio Legislativo y quiso aparcar su motoneta añeja, junto a los automóviles de sus colegas.

El policía de custodia se le acercó; luego de ficharlo por la pinta le preguntó: dígame, señor, ¿piensa quedar mucho rato? Y el senador debutante, en su clásico desaliño, sonriendo, le retrucó: ¡hasta que me echen!».

Benavides, señaló Mujica, «anudó un pasaje de su querido Poema del Mio Cid con ciertas voces de la oposición que con sorna o malicia insisten en el atuendo de Pepe Mujica, que rompe con la tradición de que los parlamentarios deben presentarse de traje y corbata».

«Una cosa es gallardía y otra es soberbia», continuaba la carta de Benavides que Mujica leyó. «Tal vez Bécquer recuerde el mito del hombre feliz que carecía de camisa. Tal vez. Pero es un hombre como todos nosotros, los que anteponemos la causa ajena a nuestro éxito personal».

«Hace unos días, en el Palacio Legislativo, se nos apareció Pepe de saco y peinado», culminaba la carta, antes de advertir que «mucho frívolo se habrá detenido a observar ese cambio, y no en el profundo discurso del revolucionario de hecho y de derecho, y que habrá que soportar mucho palo metido en la carreta del país. Pero nadie nos dijo que el camino era corto y disfrutable».

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