"Ilustres eran nuestros padres"
Ellos son los argentinos Laura Acosta, Juan Cabandié, Paula Logares, Matías Reggiardo, Victoria Torres Ruiz y los uruguayos Carlos D’Elía, Carlos Amaral García, Macarena Gelman, Victoria Julien, Victoria Moyano y Mariana Zaffaroni.
Para esta última, fue su primera aparición pública en Uruguay. A pocos metros, sentada en primera fila, estaba María Esther Gatti de Islas, su abuela materna, protagonista de una de las historias de búsqueda con final feliz más dramáticas, sobre la cual también se han escrito libros.
Los once hijos homenajeados sufrieron la usurpación de sus identidades y crecieron en familias que los habían adoptado ilegalmente o en los propios hogares de militares.
Hoy casi todos rondan los treinta y pico, algunos ya tienen hijos. Ayer se los vio emocionados y todos coincidieron en que el homenaje no era hacia ellos, sino a sus padres.
Así lo expresó Victoria Moyano, hija de María Asunción Artigas y Alfredo Moyano, matrimonio de uruguayos desaparecido en la Argentina.
«Los ciudadanos ilustres son mis padres, nuestros padres y todos sus compañeros que han luchado por una sociedad distinta, una sociedad sin miserias, una sociedad sin explotados ni explotadores.
El mejor homenaje que les puedo hacer y creo que esta generación le podemos hacer es retomar sus banderas», expresó Victoria tras recibir un cerrado aplauso del público presente.
De la misma manera, lo sintieron el resto de los hijos presentes homenajeados que hablaron y los que prefirieron no hacerlo.
Por su parte Macarena Gelman, hija de Marcelo Gelman y María Claudia García, contó tras la declaración de ilustre que a «todos» el hecho de que iban a ser declarados «ciudadanos ilustres» les generó «una instancia de reflexión». «Uno en definitiva no hizo nada para merecerlo, o por lo menos eso es lo que siento yo», y expresó que ella se queda con el «ciudadano», ya que en su opinión «de alguna manera esta sociedad en un momento los expulsó y secuestró a nuestros padres», indicó.
El homenaje fue impulsado por la dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en el marco de la reparación integral a las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, un homenaje que busca realizar «una reparación simbólica hacia los jóvenes homenajeados, así como restituir la dignidad de sus padres víctimas del terrorismo de Estado».
El primer orador de la ceremonia fue el embajador argentino en Uruguay, Herán Patiño Mayer, quien se refirió a los jóvenes y a la vicepresidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo que allí se encontraba presente, Rosa Rosinblit.
«Quiero rendir un homenaje muy sincero y profundo a esas mujeres, esto no es el producto del azar, de la espontaneidad casual, es el producto de un trabajo iniciado en tiempos en que buscar la verdad era asomarse a los umbrales de la muerte, de la desaparición y de esto saben muy bien las madres y sobre todo las abuelas de Plaza de Mayo», expresó.
«Es intransferible el dolor, el coraje, la búsqueda de verdad, de justicia, el tiempo que lleva volver a ser lo que uno nunca debió dejar de haber sido», dijo y afirmó que en realidad el «objetivo perverso de quienes llevaron adelante este plan era la destrucción, es decir, un doble crimen, el primero: la desaparición de los padres, el segundo: matarlos de nuevo privándolos de su propia identidad».
«A los que se imaginaron este plan, un plan siniestro, porque significaba sacar a esos hijos recién nacidos de al lado de sus madres y no entregarlos a las familias porque decían que iban a repetir lo que habían hecho sus padres, es decir, eran potencialmente peligrosos.
Ese plan, señores, ha fracasado, está fracasando y fracasará cuando los cuatro centenares de nietos que están buscando las abuelas sean encontrados».
Seguidamente, el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich, expresó que «el camino de la recuperación de la memoria y del conocimiento de la verdad es largo» y en ese sentido expresó que el objetivo del «sencillo» acto era dejar plasmado el deseo de un Estado, de «un Estado que cada día esté más al servicio de la gente y sea más libre».
«En este sencillo acto nuestra sociedad los reconoce, se mira y se encuentra en ustedes, reconoce sus dolores, sus esfuerzos y también sus sueños y proyectos», dijo al referirse a los once hijos y les expresó que «sus heridas, las vuestras son heridas para nuestros pueblos, ustedes son hijos e hijas de nuestros pueblos, hombres y mujeres que lucharon dando lo mejor de sí por un mundo mejor».
«Vuestras historias, vuestras heridas, son responsabilidad de todos. Heridas que con enorme valentía debemos asumir y enfrentar como sociedad y ser capaces de hacerlas cicatrizar», dijo.
En el acto además estuvieron presentes la ministra de Educación y Cultura, María Simon, el embajador argentino ante el Mercosur y Aladi, Federico Villegas, el secretario general de la Intendencia de Montevideo, Alejandro Zavala, la directora de Derechos Humanos (DDHH) del Ministerio de Educación y Cultura, María Elena Martínez, el representante de la dirección de DDHH de la Cancillería argentina, Fabián Odone, la vicepresidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa de Rosinblit, y representantes de diferentes organizaciones de derechos humanos de Argentina y Uruguay.
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