Miles lloramos la muerte del literato
Medios de prensa del todo el mundo hicieron eco de la desaparición física de Mario Benedetti.
El diario Página 12 publicó, en la tapa de ayer, una caricatura de Daniel Paz en la que Mario, sentado al pie de un árbol, piensa : «¿Por qué cantamos?». El medio argentino publicó: «Sólo muy de vez en cuando aparecen escritores que dejan tras de sí tantos buenos recuerdos como Mario Benedetti. La pena por su ausencia seguramente tendrá proporciones pocas veces vistas en las letras del continente. Eso es lo que demuestran las declaraciones que, a poco de conocerse la noticia, salieron a compartir quienes lo frecuentaron».
El artículo agrega: «No sólo el Río de la Plata se despide con una infinita congoja de este hombre triste y cordial como un legítimo uruguayo, que supo conjurar el dolor de la finitud y escribió que había que vivir como si fuéramos inmortales. En cientos, miles y millones de almas, sin exagerar, garúa finito. Pocos poetas han sido tan saludablemente plagiados como Benedetti».
Desde España, tanto El Mundo como El País, anunciaron la triste noticia en sus tapas.
El Mundo tituló: «Muere el poeta del compromiso», mientras que El País de Madrid publicó: «La larga lucha (de Benedetti) contra la adversidad y en defensa de la alegría».
El diario «La Jornada» de México le dedica una extensa y cálida cobertura y la foto principal de tapa.
El diario El Universal de México señaló en su portada: «Mario Benedetti fue uno de los poetas y narradores más venerados por generaciones». Entre comillas, el periódico transcribe: «Estaré donde menos lo esperes, por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos».
La agencia de noticias cubana Prensa Latina recuerda al escritor con la última entrevista que publicó del querido compatriota. En el reportaje el autor dice: «No me arrepiento de nada por lo que he luchado».
La página web Cuba Debate, sitio de Internet donde escribe sus reflexiones Fidel Castro, asegura: «Cierto que su ausencia física en la literatura uruguaya e iberoamericana física, que no creativa será dolorosa con todo y el legado que deja, pero acaso lo será más por su ética incorruptible, su verticalidad como hombre comprometido con el tiempo que le tocó vivir».
En el portal, en idioma español, de la cadena BBC de Londres se incluye, en video, la última entrevista de Benedetti a la televisora.
En el buscador de noticias del Google aparecen más de 4.000 noticias relacionadas al fallecimiento de Mario Benedetti.
El poeta y escritor nicaragüense Ernesto Cardenal lamentó el deceso en el periódico El Universal de Managua.
Cardenal, sacerdote y ex ministro de Cultura en los años 80, se declaró consternado por la noticia porque «quería tanto a Mario, era como un hermano mío, no puedo decir nada ahora, nada más que: estoy muy dolido».
En el sitio Milenio.com, los premios Cervantes chilenos, Gonzalo Rojas y Jorge Edwards, lamentaron también la muerte del intelectual uruguayo.
«Era una figura en el ejercicio de la poesía grande», comentó a Rojas.
«Fue una persona a quien yo quise mucho y también todos los escritores latinoamericanos», insistió el poeta surrealista chileno.
En un tono menos emotivo, el escritor Jorge Edwards recordó distancias y méritos literarios. «Teníamos muchas diferencias, pero era un buen prosista y un escritor interesante», dijo Edwards.
Cadena de poesía
El diario Clarín de Argentina publicó una nota relacionada con la «cadena de poesía» iniciada por Pilar del Río, la mujer de Saramago, cuando Benedetti fue internado.
Algunos de los mensajes recibidos por los blogs de Revista Ñ (www.revistaenie.com) y del propio Saramago (//blog.josesaramago.org) son reproducidos por el medio argentino:
«Una vida que se apaga no puede ser una voz que se silencia. Benedetti seguirá con nosotros, mientras que nosotros mantengamos su voz viviente. Hay un deber latinoamericano en ello. Un deber emocional.»
«Lágrimas, lágrimas. lágrimas, viejito lindo. Espero que haya un paraíso para las personas como vos. Nos dejas ‘una soledad, tan desolada’. In memoriam eterna».
«Tengo la teoría de que es fácil distinguirnos a los que somos sus admiradores: Somos, ante todo, unos tiernos».
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