Una reserva agrícola para todo el mundo
El precandidato José Mujica relativizó el daño que tendría sobre Uruguay la actual crisis económica mundial, e insistió con que la sequía derivada del cambio climático es mucho más grave para un país capaz de producir alimentos para un mundo que duplicará su necesidad de comida para 2030.
«En América Latina está la última reserva agrícola del mundo», explicó Mujica, para quien Uruguay deberá tecnificar su producción para incrementar la productividad como un camino viable para dar prosperidad y bienestar a su población. «Tenemos que vender conocimiento» y «ser mejores», dijo.
«No debería hacerse política si no se piensa de aquí a 20 o 30 años», clamó Mujica, para quien «la propiedad más valiosa es el conocimiento». Relativizó luego la relevancia de los bienes materiales y señaló que «la mejor herencia para los jóvenes que vienen es dejarlos con la cabeza cultivada».
Mujica explicó que Uruguay precisa planificar una política de Estado «inteligente y astuta» que le permita «especializarse» en la producción tradicional de insumos agropecuarios con un valor de mano de obra agregada para competir en un planeta cada año más competitivo, y muy exigente.
Puso como ejemplo a países que «no tienen más recursos» que Uruguay, pero que son «mejores» en su calidad productiva, porque priorizaron durante décadas una fuerte inversión en la educación para que sus emprendimientos agropecuarios alcanzaran sus niveles actuales de rentabilidad.
Puntualizó que países como Finlandia dejaron de limitarse a vender troncos de árboles a Suecia para desarrollar tecnologías que le permitió procesar pasta de celulosa, primero, y luego papel de la mejor calidad. No obtante, recordó Mujica, Finlandia nunca abandonó su producción tradicional.
El precandidato argumentó que Uruguay debe aprovechar su tradicional producción agropecuaria, pero con una cuantiosa inversión que propicie un desarrollo de las ciencias biológicas, tales como la ingeniería genética que podría llegar a permitir que haya cultivos alimentados con agua salada.
«Nueva Zelanda», ejemplificó Mujica, «no tiene más recursos que nosotros». Pero «son mejores» en la utilización de tecnologías apropiadas y «tiene más talento». «Necesitamos un cambio cultural; si no se cambia la cabeza no se cambia nada», dijo, al negar que la sequía «sea un factor coyuntural».
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