Fue adoptado por uruguayos pero su "familia" trabajaba para Stroessner
Angel Pedro Closa Cuevas, el «gatillo» paraguayo del Escuadrón de la Muerte, fue adoptado y criado por un matrimonio uruguayo que se radicó en Paraguay, pero en realidad sería hijo de quien ocupó el cargo de embajador del general Alfredo Stroessner en Italia y cuñado sanguíneo del ministro del Interior del dictador.
La información surge de una investigación realizada en Paraguay por el colega Nemesio Barreto Monzón, quien logró encontrar los antecedentes del integrante del Escuadrón de la Muerte luego de que LA REPUBLICA pudo confirmar que su apellido era Closa Cuevas y no Crosa (o Crosas) Cuevas como se había escrito durante años.
Closa Cuevas, nacido en 1931, tiene una orden de captura internacional por Interpool a pedido del fiscal Ricardo Perciballe, quien procuraba procesarlo por su participación en el Escuadrón de la Muerte que asesinó a los estudiantes Ibero Gutiérrez y Manuel Ramos Filippini y provocó la desaparición de Abel Ayala y Héctor Castagnetto.
La acusación del ministerio público ante el juzgado penal de 8º turno a cargo de la jueza Graciela Eustachio también pide el procesamiento del empresario Miguel Sofía (quien dejó su domicilio el pasado 4 de abril) y los policías Pedro Fleitas, Jorge Grau Saint Laurent y Washington Grignoli, como miembros del Escuadrón de la Muerte.
La confirmación del apellido de Closa Cueva determinó un escándalo en Paraguay, donde se confirmó una denuncia de LA REPUBLICA respecto a que su hija, Lilián Stella Closa de Salinas, había cobrado una indemnización de 25 mil dólares en el marco de una ley reparatoria de las víctimas de la dictadura paraguaya.
Los parientes
El trabajo de Barreto Monzón establece que en 1918 se radicó en la ciudad de Concepción, al norte de Paraguay, el uruguayo Alberto Closa, quien tenía una zapatería e ingresó como funcionario de seguridad en esa municipalidad. Años después contrajo matrimonio con Filomena Cuevas Quevedo, quien ya habría estado embarazada.
Los testimonios recabados indican que Ángel Pedro Closa Cuevas fue el nombre y apellido que le pusieron a un niño que adoptaron, pero que en realidad sería hijo del doctor Silvio Lofruscio (1892-1968) y «tenía un gran parecido con su padre biológico, que le visitaba de tanto en tanto», afirmó un octogenario poblador de Concepción.
El doctor Lofruscio cursó estudios de medicina en Italia en 1910, según el Álbum Gráfico del Paraguay (pág. 288, Asunción, 1912) y en la década de los treinta había instalado un consultorio médico en la capitalina calle Humaitá Nº 190, según la Guía Telefónica de Asunción (Edición de 1932, pág. 646).
Silvio Lefruscio, quien fuera designado embajador ante Italia del régimen del general Alfredo Stroessner del 30 de abril de 1963 a noviembre de 1968, cuando falleció, tuvo varias hijas, y una de ellas, Clara (1919), se convirtió en la segunda esposa de Edgar Linneo Insfrán (1921-1991), el temible ministro del Interior (1956-1966) de la dictadura.
Ángel Pedro Closa Cuevas, aceptado como hijo natural del embajador Lefruscio, era hermano sanguíneo de Clara y por tanto «cuñado», a partir del matrimonio celebrado en Nueva York el 19 de diciembre de 1951, de Insfrán, quien se transformaría luego en el ministro del Interior del régimen stroessnerista. Su «cuñado» pudo ser toda una inspiración para Closa Cuevas, ya que Edgan Insfrán contaba con la colaboración del coronel norteamericano Robert K. Thierry (experto en torturas), junto a quien –con el auspicio de la Embajada estadounidense en Asunción– crearon la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos, conocida como «La Técnica».
«La Técnica» fue una dependencia creada para la represión del comunismo y, según documentos encontrados en el «Archivo del Terror», en 1961 ya había establecido contacto con el ex general nazi Reinhard Gehlen, creador de la «Organización Gehlen», una eficiente colaboradora de la Central de Inteligencia Americana (CIA).
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