Reglamento. Durante la sesión se realizaron fuertes críticas a la Corte Electoral

Con reparos, se aprobó la ley de ternas en las listas de candidatos

El emepepista Alvaro Vega dijo que la actual Corte Electoral es «ilegítima». El herrerista Pablo Abdala salió en defensa del organismo rector.

El otro emepepista, Javier Salsamendi, no cuestionó a la Corte y desechó la ilegitimidad manifestada por su colega. Otro herrerista como Lacalle Pou aseguró que esa entidad del Estado «no tiene la culpa» por no haber entendido una ley votada en este Parlamento y, todos sin salvedad, reconocieron implícitamente que redactar un proyecto de ley para que quede legible no es ­si se puede decir­ baile de chingolos. Con una semana de atraso, los diputados votaron una ley interpretativa de otra que habían aprobado apenas un mes atrás. Ocurre que ­dijeron­ la Corte Electoral le estaba dando un sentido diferente al que esperaban los legisladores que se le diera a la ley cuando oportunamente la votaron. Saber a ciencia cierta si la aplicación errónea que le estaba dando la Corte Electoral a la ley fue debido a un problema de redacción o a presiones políticas, son temas que quedaron ayer en el aire casi balbuceados por algún legislador del oficialismo. Obviamente nadie se dio por aludido. La ley de «Participación equitativa de personas de uno y otro sexo en la integración de órganos electivos nacionales y departamentales y de dirección de los partidos políticos» (así se llama) establece que por cada terna de candidatos se debe establecer que existan personas de ambos sexos: de cada dos, una debe ser hombre o mujer, dependiendo de la supremacía de género en esa terna. Lo que en la sesión del plenario de esta cámara de ayer por la tarde quedó en evidencia es que muy pocos de los legisladores estaban y están convencidos de la efectividad y conveniencia de la norma. Alvaro Vega (MPP), que cuando se analizó la Ley Nº 18.476 en abril votó en contra, ayer dio su voto positivo para la interpretativa. Pero no quedó por allí. Dijo que algunos legisladores «influyeron para que la Corte Electoral, que ha perdido legitimidad, hiciera una lectura diferente a la manifestada por este cuerpo, desvirtuando su espíritu». Luis Alberto Aparicio Lacalle Pou (Herrerismo) reconoció que la ley aprobada «era incompleta» y gritó con una exactitud de encuestador que «compartía un 80%» lo dicho un rato antes por el socialista Gustavo Bernini, miembro informante de la ley interpretativa que estaban votando.

Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional) pidió la palabra y, con tono austero, reconoció que la ley de ternas «no es (¿o era?) clara», aunque «sí la intención que tuvimos los legisladores».

Pablo Abdala (Herrerismo), ni corto ni perezoso salió a responderle a su correligionario de partido ­aunque no de sector­ y dijo que «la Corte Electoral no interpreta intenciones» y que únicamente traduce «las palabras que contiene un texto». Otro aliancista como Juan José Bruno redobló la apuesta y sentenció que «la ley de ternas es un disparate» y «achata la democracia», mientras unos cuántos pares de ojos femeninos recorrían su generosa humanidad con promesas de retruque. Alba Cocco, socialista, levantó la voz y reclamó «los derechos que tenemos las mujeres a participar en los ámbitos de poder». Aseguró ­aunque nadie ha podido hasta ahora corroborarlo­ que asegurar puestos femeninos en un gobierno mediante una ley «da resultados positivos en todo el mundo». Finalmente, la interpretativa de la otra ley salió favorable 77 en 78 legisladores. Mauricio Cusano (PN) votó en contra. Hubo tiempo también para votar dos pensiones graciables (una para la actriz Mary Da Cunha) y la prórroga del plazo para registrar los títulos de predios del Instituto de Colonización.

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