Senado votó ayer prórroga para regularizar situación de colonos
Como se recordará, en esta Legislatura se dio sanción a una llamada Ley de Repoblamiento de la Campaña (Nº. 18.187 de noviembre de 2007) que modificó varios artículos de la Ley 11.029 de enero de 1948 que creó el Instituto Nacional de Colonización.
Pero hete aquí que los señores representantes nacionales entendieron del caso agregar otras modificaciones a dicha norma, por lo que el proyecto de ley así modificado volvió al Senado.
Ahora bien, como se había establecido que el próximo 2 de mayo vencía el plazo para que los colonos registren sus títulos de propiedad en el INC, con las consabidas multas por incumplimiento, se había tornado urgente una solución al respecto. En virtud de esa premura, la bancada oficialista pretendía aprobar el texto tal como había vuelto de Diputados, pero se encontró con la férrea oposición de la ídem.
Jorge Saravia fue el encargado de argumentar a favor de dicho texto modificado aunque advirtió que lo hacía por disciplina partidaria ya que él no estaba de acuerdo con la solución propuesta. Luego de esta confesión, se pudo calcular que la cosa no sería fácil.
Con un ímpetu que le desconocía, el herrerista Gustavo Lapaz arremetió contra varias disposiciones del proyecto oficialista y, sobre todo, contra las consecuencias que dichas disposiciones tendrían en perjuicio de los productores colonos. Recordó que tanto la Asociación de Escribanos como el Colegio de Abogados habían objetado la juridicidad de la norma, y que el texto se prestaba a interpretaciones contradictorias pues entraban en contradicción los puntos de vista de gremiales rurales con los de jerarcas del Instituto Nacional de Colonización.
Pero la argumentación de Lapaz se centró en la desprotección en que podían quedar los colonos que, desde el año 48 se presumían dueños de sus campos, pudiendo disponer de ellos como mejor les pareciera, y de pronto se encuentran con que esas parcelas están afectadas al INC. El emotivo discurso de don Gustavo conmovió a tal punto a los productores que poblaban la barra, que éstos prorrumpieron en un cerrado aplauso cuando Lapaz terminó de hablar; hubo incluso un grupo que desplegó la bandera de una gremial de productores de Soriano, los pagos de Gustavo Lapaz. Ello motivó que Nin llamara al orden al público recordándole que el reglamento prohíbe toda manifestación, sea de apoyo sea de rechazo a lo expresado por los legisladores, y que él, el presidente del Cuerpo, estaba facultado a hacer desalojar la barra en caso de incumplimiento.
A continuación, fue el turno del tacuaremboense Eber da Rosa, quien basó su argumentación en cuestiones jurídicas. Habló del principio de no retroactividad de las leyes y señaló la violación del artículo 32 de la Carta que consagra el derecho de propiedad, pues afecta a los propietarios que compraron tierras en régimen de libre comercio, afectando así el principio de seguridad jurídica. Predijo que habría reclamos que perjudicarían al Estado y mocionó por una prórroga hasta el 31 de mayo del año próximo, anunciando que su sector sólo votaría algunos de los artículos.
En este momento, Víctor Vaillant pidió un cuarto intermedio de 20 minutos en nombre de la bancada frentista. Al cabo de media hora, los senadores fueron volviendo al recinto, y en sus rostros se dibujaban expresiones de satisfacción y alivio: se notaba que habían llegado a un acuerdo. Y así era en efecto: el FA había resuelto por unanimidad que el proyecto de ley volviera a Comisión y votar la prórroga de un año propuesta por da Rosa.
Gallinal saludó la actitud de la bancada oficialista que «advirtió el atropello a la Constitución», dijo que era un paso importante, «no el ideal, pero sí el menos malo», y sostuvo la necesidad de modificar la norma con tiempo en la Comisión.
Cid anunció el mismo propósito y señaló que la prórroga seguramente se levantaría mucho antes del año en razón de que se iba a llegar a un acuerdo interpartidario para corregir los errores.
Heber se congratuló por el hecho que «el oficialismo haya reaccionado», mientras Isaac Alfie expresó su postura contraria a todo el proyecto y pidió que un proyecto de su Partido Colorado sirviera de base en Comisión para elaborar un nuevo texto que dé solución definitiva al problema de los colonos.
27 senadores en 27 presentes votaron por devolver el proyecto a la Comisión y por la prórroga de un año. Jorge Saravia lucía aliviado y reconoció que «los apuros no son buenos consejeros y no aportan buenas soluciones».
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