El esfuerzo lo hicieron, pero no bastó
Busqué en el diccionario la acepción de «cuarto intermedio». No la hallé. Me produjo perplejidad pues es un acto común en el Parlamento, y en el plenario extraordinario de Diputados de ayer se pidieron tantos que perdí la cuenta. En términos de derecho penal creo que fue reiteración real fuera de la concurrencia. Ahora bien, insistieron, insistieron, pero no lograron el objetivo. Mientras tanto, quienes no participaban de los conciliábulos que en despachos o en el ambulatorio se disolvían en el disenso, bebían café, leían diarios, hablaban por celular, operaban computadoras, dormitaban disimuladamente o se acodaban a la bancada de prensa buscando al cronista que tuviese el último chiste, verde, de ser posible. ¿Acaso el cuarto intermedio, entendido como período variable durante el cual se suspende una sesión, generalmente para coordinaciones o buscar acuerdos, ¿es un invento uruguayo? Eso podría explicar por qué sirve de tan poco y que no figure en el diccionario. Como yo soy un investigador insistente y el tema era repoblar la campaña y la cesión de campos a Colonización insistí en la búsqueda y hallé esta otra acepción de cuarto, a punto de caramelo: «Cada una de las suertes, aunque no sean cuatro, en que se divide una gran extensión de terreno para vender los pastos». Les pudo haber dado una buena idea. También encontré qué quiere decir cuarto oscuro: «Habitación carente de luz exterior que suele destinarse a trastero y donde se encerraba a los niños como castigo». Trastero, para tanta verbosidad e informes al cohete; encierro, porque estos señores, a veces, se comportan como niños malcriados.
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