SIN CAFE NI TE

Mal momento para debatir eligieron los diputados. Ayer el casi centenario edificio Palacio Legislativo se quedó democráticamente sin agua al igual que los casi 350.000 clientes de OSE. Los cuatro tanques con 10.000 litros cada uno del vital elemento que tiene el viejo edificio se vaciaron y los legisladores se quedaron sin café, té y demás infusiones. Alguno de la oposición tuvo ánimo incluso para bromear: «Por lo menos nadie podrá decir que acá hoy nos lavamos las manos con las cosas que hicimos».

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