"En estas condiciones, cualquier cárcel es una bomba de tiempo"
Afirmó que toda la sociedad debe repensar los esquemas jurídicos, carcelarios y de seguridad y para ello deben obtenerse los recursos necesarios sin presiones.
Rosadilla insistió en la necesidad de lograr un acuerdo entre todo el sistema político antes de las elecciones de octubre para resolver estos problemas a largo plazo y no presionados por la cantidad de plazas que haya en las cárceles.
En enero el diputado de la CAP-L le comunicó a la ministra del Interior, Daisy Tourné, su interés por visitar los tres centros de reclusión más grandes del país, Comcar, Libertad y la Cárcel de Cabildo. Realizó las visitas durante febrero y marzo acompañado por la asesora de la ministra en esa materia la Dra. María Noel Rodríguez.
«Cuando comencé esta recorrida no tenía la más lejana idea de que el informe del comisionado de las Naciones Unidas sobre las cárceles iba a estar pronto para la fecha en que yo terminé esas visitas. Me enteré que el comisionado iba a venir cuando hablé con la ministra del Interior», confesó el diputado. «Los informes que hay sobre el estado de las cárceles son más que elocuentes y compartibles absolutamente, por lo menos las que yo visité, largamente. Me da la impresión de que tenemos un problema por delante que no alcanza con que lo encare el gobierno, ni el sistema político en su conjunto, sino que es un tema al que debe prestarle atención el conjunto de la sociedad», agregó.
El representante nacional sostuvo que él no tiene «recetas sobre cómo se arregla esto. Lo que sí sé es que el esquema institucional y funcional actual no le da respuesta a las necesidades en esta materia».
«El hacinamiento es sólo un problema»
Refiriéndose al hacinamiento dijo que es un problema que determina otros y además no permite desarrollar algunas políticas y trae consigo otras problemáticas. «Pero el hacinamiento no es el único problema. Si seguimos construyendo cárceles y teniendo más celdas y disponibilidad de camas, tendremos mejores posibilidades o mejores condiciones de infraestructura, pero si no pensamos en un sistema institucional y de funcionamiento carcelario distinto, será una bomba de tiempo que tendremos sobre la mesa. En estas condiciones cualquier cárcel es una bomba de tiempo», dijo. Este problema tiene varios niveles para Rosadilla. «La sociedad uruguaya, el Estado, el Poder Legislativo deben pensar cómo quieren organizar su marco jurídico a los efectos de determinar cuáles son los delitos que justifican que sus responsables vayan a prisión y cuáles siendo delitos o faltas, no necesariamente deban ser pagados con prisión. Esto debe pensarse con abstracción de cuántas camas tenemos y cuántas plazas para los presos tenemos».
Por otro lado, el diputado del FA entiende que hay que hacer un enorme compromiso entre todos los actores políticos y sociales sobre el sistema carcelario antes de las elecciones de octubre para transformarlo radicalmente. «Esto simplemente significa cumplir con la Constitución, es decir que las cárceles no sirvan para otra cosa que para reeducar, resocializar a quienes allí van y no para que penen, vivan mal o embruteciéndose cada vez más los presos. Esto es una tarea de largo plazo. Entre otras cosas se necesita infraestructura carcelaria y de otro tipo, porque no sólo se necesitan celdas. Se necesitan talleres, tractores, y tantas otras cosas. La enorme mayoría de los presos no está trabajando ahora porque no hay estructura, no hay formas de contención, de desarrollo de políticas y medios que lo permitan», precisó.
«Tenemos entre 7 mil presos que no trabajan, están hacinados y en horripilantes condiciones pero esto no se resuelve de forma mágica ni superficial. Esto implica un esfuerzo del Estado y del conjunto de la sociedad. No se puede declarar la emergencia carcelaria y luego no concurrir con todos los recursos y los resortes para contribuir a que esa emergencia cese o se amortigüe. Pero este es otro ámbito, el de la emergencia», añadió.
El legislador sostuvo que hay que rediseñar una política carcelaria para Uruguay. Señaló que eso implica recursos «no sólo para más celdas o mucho pórtland y hierro, con rejas cada vez más gruesas. Implica también poner cabeza en un esquema que posibilite, por el número de presos que allí estén, por las condiciones en que viven y por las condiciones que rodean a ese establecimiento, que puedan llevarse a cabo esas tareas que hacen al éxito de una política carcelaria». Esta no puede reducirse a que los presos no se escapen. Eso sería un éxito de seguridad pero no de política carcelaria, dijo el diputado. «No quiero hacer una acusación contra nadie. Yo reitero mi pedido de disculpas a la sociedad porque en 2006 fui al Comcar y recién ahora hago una visita a fondo de los principales establecimientos carcelarios.
Como legislador debí haberlo hecho bastante antes y no me puedo escudar en que no estoy en las comisiones que tratan directamente el tema ni pitos ni flautas», agregó.
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