Diputado Casas comparecerá ante la investigadora como ex director de OSE
Todo depende de lo que el diputado Casas diga mañana jueves, cuando comparezca a la Comisión Investigadora de entes y empresas del Estado, a la que fue citado a declarar en su carácter de ex director de OSE.
A la mayoría de los sectores del Frente Amplio no le temblará el pulso al firmar una resolución en la cual se exprese que «es inadmisible» el cargo de vicepresidente de una de las cámaras parlamentarias tras sus dichos sobre las opciones sexuales de determinados jerarcas del Estado.
Por lo menos así lo dejaron explícitamente manifestado ayer en una reunión de bancada los socialistas, el MPP, la Vertiente Artiguista, Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y la 1001. Sólo la Corriente de Acción y Pensamiento Libertad (CAP-L) tuvo sus dudas en cuanto al retiro de la confianza política.
Si en la misma Comisión Investigadora el vicepresidente se retracta y admite que cometió un error al dar a entender la condición de homosexual del entre otros gerente de OSE Daoiz Uriarte, aparentemente no habría más por parte de la izquierda que algún reproche que, obviamente, se multiplicaría a la enésima potencia en todos los medios de comunicación.
De lo contrario, si no se excusa y evita reconocer que el suyo fue un comentario discriminante, el apoyo político parlamentario hacia Casas tendría los días contados.
Al fin de cuentas, no se sabe cuál de las dos situaciones sería peor para él.
Ayer en el plenario a Casas se lo veía errante, inquieto, como buscando un gesto por más mínimo que fuere para entablar una conversación. Nadie se le acercó a decirle nada. Ni siquiera hubo un guiño complaciente.
Estuvo unos minutos en la sesión y luego se marchó hacia su San José natal. Fue una sensación lo más cercana a la intemperie que se podía haber vivido.
Ayudado seguro por los poco seductores temas que tenía la agenda parlamentaria de la víspera; a saber: una pensión graciable, la declaración de Sarandí Grande como «capital nacional del raid hípico» y la modificación de un artículo en el Código General del Proceso que el diputado Gustavo Borsari (Herrerismo) reconoció que es «simple, pero importante». Todo se votó a favor por los escasos legisladores que asistieron al plenario.
Cómo habrá sido que la sesión se levantó con la satisfacción de haber cumplido, dos horas después de haberse iniciado. Puertas afuera, el aire era distinto. Había más gente en el ambulatorio que sentada en sus bancas.
Pese a que el presidente de la Cámara, Roque Arregui, se comprometió ante Vázquez a que la campaña electoral no contaminaría la labor legislativa, en los pasillos y rincones del Palacio Legislativo retumbaban como tambores un sinnúmero de comentarios sobre los resultados de las encuestas (de las últimas y de las que están por venir), de la asistencias de público a los actos, de lo que en esos mismos actos se dijo y de lo que salió en la prensa. No obstante ello, hay tiempo para instancias de trabajo.
El viernes, la asesora carcelaria del Ministerio del Interior informará a la bancada oficialista sobre el programa de descongestionamiento penitenciario y el lunes, el ministro de Economía, Alvaro García, adelantará los detalles de futuros proyectos de ley.
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