Estrategia. Para el movimiento social, lo primero es que el FA gane

La niebla y las responsabilidades

Si va a uno de los clubes de pesca de la rambla de Montevideo ­los que están frente al Parque Rodó- , tiene una visión espectacular de la zona pero con una particularidad muy especial: no siente el ruido de la ciudad, porque está por debajo del nivel de la calle.

La sensación es extraña y quizás por ello conmueve y da una sensación muy particular del transcurrir de la vida (reflexión que dejo para otra oportunidad). Pero la sensación es mucho más impactante, si en ese atardecer ­prefiero el atardecer a otra etapa del día- hay en el horizonte mucha niebla.

Al comienzo uno empieza a ver cómo se desdibujan los barcos que van al puerto, imagen que nos recuerda a los impresionistas, pero en blanco y negro. La experiencia se empieza a complicar cuando la niebla comienza a avanzar.

Hay momentos en que se tiene la sensación de que la niebla no avanza, que está ahí, pero que no está. Hasta que en un momento la niebla lo tapa. Eso me pasó un día.

 

Después de las sensaciones

Me atrevo a comparar esa sensación extraña de que la niebla avanza, como la crisis global del sistema capitalista, particularmente en sus zonas financieras y comerciales (la propiedad no está en cuestión y mucho menos en crisis).

Hoy estamos, si hablamos del golpe de la crisis global sobre nuestra economía, como aquella imagen casi impresionista donde los barcos aparecen desdibujados, cubiertos por la niebla. Pero hay que saber que a pesar de que avanza y no avanza ­como te digo una cosa, te digo la otra- termina cubriéndonos. El desafío es estar bien parados para enfrentarla.

Hoy el país (el nosotros) parece no darse cuenta de que la crisis está llegando lentamente -de a poquito pero avanza-, y que para enfrentarla no sólo requiere de un gobierno lúcido y dispuesto a atender a su gente, como está ocurriendo con el de Tabaré Vázquez, sino que además necesita de un fuerte bloque político y social que sepa navegar entre la niebla.

No es sencillo construir ese bloque en plena campaña electoral, en la cual los intereses partidarios ­incluso los sectoriales de cada partido y los individuales-, son factores limitantes de la gestación del bloque.

Por eso hay que trabajar por el entendimiento entre el gobierno, la izquierda y los sindicatos, sin temor a exponerlo. El área política no puede darle la espalda a las necesidades de la gente, pero el área social debe comprender, sin renunciar a sus reivindicaciones, que el avance en democracia que hemos construido en cuatro años no se puede ir al carajo.

Si eso pasa, hay que saber que la niebla en la Santa María de Onetti (seguramente también en sus aledaños) llegaría para quedarse, permitiendo la vuelta de los responsables de las espesas nieblas, que después que se instalan por décadas dejan a los niños con barriguitas de melón.

Ese bloque, que no se supo gestar con características de hierro durante los cuatro años de progresismo en avance, puede estar hoy en peligro y no por claudicaciones del gobierno, sino porque aún subsiste en el seno de la izquierda que la estrategia debe partir de la base de que estamos ante un gobierno en disputa, donde hay que torcerle el brazo a quienes son definidos como responsables de que el país no haya avanzado más.

Si Cofe se mimetiza con Adeom, puede transformarse en una piedra en el zapato ­o algo más- para el triunfo del Frente Amplio en octubre.

Y esta posibilidad se acrecienta desde el momento que la nueva alianza política, MPP-PCU, se manifieste con fuerza en el movimiento social, como ha ocurrido recientemente en la Mesa Representativa del PIT-CNT que, desconociendo las posturas de AEBU, llamó a intervenir la banca por posibles actos de fugas de capitales, cuando esa banca de nuestro país está estrictamente controlada por el Banco Central de Uruguay.

Las elecciones nacionales no se ganan en un clima de inestabilidad social.

Ya le sobra al Frente Amplio tener que enfrentar la inestabilidad que generan los problemas sociales que se manifiestan a través de la violencia, de la delincuencia y de la droga.

Hoy lo principal es seguir transitando por la estrategia de que el FA debe ganar las próximas elecciones, porque eso es lo que acumula y eso es lo que permitirá construir una nueva realidad que, como está ocurriendo con Tabaré, mejore sustancialmente la calidad de vida de los uruguayos.

Lo otro, lo que se ve desdibujado en el horizonte por la niebla, es suicida.

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