Francisco Gallinal. El acuerdo entre el wilsonismo y el herrerismo: "A esta altura, hay que priorizar la unidad"

"Hoy en día se derriban los alambrados entre los partidos"

El conductor de Correntada Wilsonista es nieto de Gustavo Gallinal, uno de los fundadores del Partido Nacional Independiente, enemigo irreconciliable del Terrismo. Empezó muy joven su militancia en filas de Por la Patria, participó en la campaña por el No en el plebiscito del 80, y luego de recuperada la normalidad institucional fue electo parlamentario y ocupó diversos cargos de gobierno.

­¿Cómo conjugás ese wilsonismo a ultranza con el hecho que el precandidato que tú apoyás participó en el «pacto chico» del 72, que Wilson condenó tan duramente?

­Bueno, eran otros tiempos, ¿no?, absolutamente diferente, en los que Luis Alberto Lacalle no era una figura referencial de la política, pues recién empezaba su carrera. No es para nada un baldón, y además el Partido termina reconciliándose en forma inmediata.

­Sin embargo, la gente percibe que Alianza Nacional es el sector heredero del wilsonismo por oposición al herrerismo.

­¡No, para nada! Además, yo no soy herrerista. Yo no le niego a nadie la condición de wilsonista dentro del Partido ­sería una falta de respeto de mi parte­, pero nosotros generamos un espacio wilsonista y todos quienes me conocen, e incluso la opinión pública, saben que tengo una raíz muy fuerte, porque mi filosofía, mi forma de razonar, las propuestas que hemos realizado durante todos estos años, la actuación parlamentaria, han tenido una carga y una impronta wilsonista muy fuerte. Habrá alguien que sea tan wilsonista como somos los de Correntada, pero más que nosotros, no creo que haya nadie. Hoy en día se derriban los alambrados entre los partidos y al interior de los partidos. Fijate que Lacalle votó a Zumarán en el 84; Ramírez votó a Lacalle en el 89; Lacalle votó a Ramírez en el 94; y en el 99, Zumarán votó a Lacalle. Entonces, me parece que a esta altura, hay que priorizar la unidad. El Partido cometió el error garrafal de dividirse en dos lemas como consecuencia del golpe de Terra. Eso fue funesto para el Partido y también para el país. Además, tuvimos los episodios del 99…

­El encontronazo entre Ramírez y Lacalle…

­Bueno, prefiero no ponerle título, pero todo eso es lo que tenemos que superar. Yo creo que en casi todo el Partido hay una actitud de condenar a todo el que se salga de la línea, pero esa imagen quedó en la gente, que los blancos se pelean, y sin embargo yo pocas veces oí declaraciones tan duras de un precandidato respecto de otro como las de Astori sobre Mujica. Si eso pasara en el Partido Nacional, se acabó la posibilidad de ganar la elección.

­¿Cómo ves la aparición de una tercera precandidatura encarnada en Riet Correa?

­Yo creo que en el Partido Nacional esas cosas siempre van a suceder. Es un partido que defiende la libertad y que es rebelde por naturaleza. En enero del año pasado, yo les dije a mis compañeros de Correntada que querían proclamar mi precandidatura que no, que venía un tiempo de polarización en el Partido.

La polarización es un fenómeno natural, sobre todo cuando hay candidatos que son candidatos naturales, y eso descarta toda otra candidatura. Pero en el Partido hay libertad de acción y a nadie se le va a prohibir que se candidatee, al contrario, hay que alentar el surgimiento de listas.

­En todos los letreros que hay en la ciudad, pasacalles, etcétera, que exhortan a votar a Lacalle, veo la inscripción «Lacalle-Gallinal». ¿Eso hay que verlo como un preanuncio de que serás el candidato a vicepresidente?

­No. La inscripción «Lacalle-Gallinal» es representativa de la UNA, del despegue de la UNA a partir de mediados del año pasado, pero la fórmula va a salir de la Convención del Partido, felizmente. Y tiene que ser lo más ampliamente representativa posible.

 

CADUCIDAD Y  REVISIONISMO

­¿Sos partidario de la anulación de la Ley de Caducidad?

­No. Creo que el Frente se equivoca, no Vázquez, que está en la misma línea de razonamiento que yo, Vázquez es partidario de seguir aplicando la Ley de Caducidad.

­Entonces estás de acuerdo con la forma en que se ha manejado el presidente Vázquez en el tema.

­Totalmente de acuerdo. Lo respaldo expresamente y lo he dicho en más de una oportunidad. Vázquez demostró que se podía avanzar pero manteniendo el equilibrio; hay cosas que se pueden y hay cosas que no se pueden: lamentablemente no se le puede devolver la vida a nadie, y eso solo el tiempo o la fe lo pueden solucionar. Los países y los gobernantes tenemos la responsabilidad de mirar hacia adelante.

­Sin embargo, el revisionismo histórico arranca con Herrera. Hay una tradición blanca de hurgar en el pasado y revisar la historia oficial colorada.

­Sí, es cierto. Pero si es histórico, démosle tiempo. Cuando se está muy encima de los acontecimientos, cuando están vivos unos cuantos protagonistas, no corresponde.

 

COMO COMBATIR  LA INSEGURIDAD

­Hablame un poco de la propuesta de bajar la edad de imputabilidad.

­Más que bajar la edad con carácter general, la propuesta es dar al juez la facultad en cada caso de decidir si el infractor es imputable o no, teniendo en cuenta su desarrollo físico y mental, o por la reiteración de conductas delictivas. En todo el mundo se está discutiendo esto, se discute si se baja a 16 o a 14 años la edad de imputabilidad. Yo creo que en ese sentido Lacalle lo vio muy claramente antes, y nosotros lo respaldamos totalmente; en esa idea y en la de crear un instituto para la rehabilitación del menor delincuente. No queremos que vaya a parar a la cárcel sino a un instituto especial que le dé las garantías y que podamos reencauzarlo y reeducarlo para reinsertarlo en la sociedad. Vázquez vive en un país donde la seguridad no es un tema tan grave, mientras que nosotros, que andamos recorriendo todo el país, nos encontramos un Uruguay distinto del que pinta Vázquez en su discurso.

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