Desde el balcón: el llamado a la pacificación
El 19 de marzo de 1984 el general Líber Seregni es liberado de Cárcel Central, tras diez años de prisión. Poco después de las 18 horas desde el balcón de su casa, con un megáfono y acompañado por su compañera Lilí, pronuncia un histórico discurso.
Lo escuchó una multitud, compuesta principalmente por jóvenes; varios de ellos habían ocupado el hall de su edificio de apartamentos para exigir su liberación.
Hace hoy 25 años, Seregni decía: «Han pasado 10 largos años. Salgo con la conciencia tan tranquila como entré, salgo más firme, salgo más convencido de nuestros ideales, salgo más decidido que nunca a entregar hasta el último átomo de mis energías al servicio de nuestro pueblo».
«Quiero repetirles ahora mi tremenda emoción de este momento. Mentiría si no les dijera que en estos largos años cuántas veces soñé con el momento de ser reintegrado a la libertad que me había sido sustraída. Pero una cosa es soñarlo y otra cosa es vivirla, compañeros, como lo estoy viviendo en estos momentos. Sólo quiero decirles una y mil veces muchas, muchas gracias compañeros por estar acá».
«La gran preocupación de este momento dijo Seregni para poder transitar efectivamente los caminos a la recuperación de la democracia es la pacificación de los espíritus, la pacificación nacional.
Lo sentimos como la necesidad, no hay democracia si no hay paz. Y la pacificación que lleve al reencuentro de los orientales tiene que reconocer necesariamente la más amplia de las amnistías, la libertad de los presos políticos, el retorno de los exilados, la desproscripción de hombres y partidos».
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