Trifulca. Pasó de todo entre blancos y frentistas: insultos, salivazos, corridas y empujones

Parlamento sancionó ley de voluntad anticipada para pacientes terminales

Fue una sesión en la que derecha e izquierda fueron protagonistas. Pero no en el sentido que la jerga política le suele atribuir a ciertas corrientes filosóficas que en tiempos electorales reverdecen sino en el uso que en materia de pugilato se le da a ambos términos.

Faltaron algunos upper cut pero después hubo de todo: insultos, salivazos, corridas, manotazos, promesas de futuros encuentros del tipo «te agarro a la vuelta de la esquina, te agarro». La augusta sala de la Cámara de Diputados volvió a transformarse en un descampado de barrio. Los diputados Alvaro Vega (MPP) y Sergio Botana (Alianza Nacional) protagonizaron no una, sino dos escenas de efervescencia boxística.

Faltó esto para que ambos legisladores se enroscaran en una pelea a golpes de puño que, a decir verdad, no estaba previsto ni por las tapas que se desencadenara en momento alguno. La ley, que por esos instantes se debatía, no contenía conceptos políticos ni tampoco aludía a la historia reciente, pero sin embargo, la discusión generó la riña entre frentistas y nacionalistas.

La Cámara baja tenía en su agenda, como tema fundamental, aprobar la tantas veces postergada ley de voluntad anticipada (ver recuadro), un proyecto que ya había sido sancionado por los Diputados, luego modificado y también sancionado por el Senado y que por esas alteraciones en su contenido debía retornar a manos de los representantes para su definitiva sanción.

El diputado Luis Gallo (Asamblea Uruguay) fue quien informó de los cambios en la redacción del proyecto y argumentó el por qué debía votarse tal como provenía del Senado. Seguidamente, Alvaro Vega reforzó el argumento pero ya con cierto agregado médico en su discurso, ya que, debido a su condición de cirujano, ilustró con ejemplos por los cuales un paciente con una enfermedad terminal tiene derecho a un pasaje desde la vida a la muerte, digamos, digno.

El diputado Botana, que en ese momento escuchaba muy atentamente a Vega pidió la palabra: «después de escuchar estas afirmaciones, me doy cuenta por qué no se puede dejar la vida a manos de ciertos médicos» dijo. «Ah, eso sí que no» gritó Vega y saltó de su banca con un solo movimiento y tomó rumbo con destino casi seguro a la cara de Botana. Varias manos lo sujetaron en su trayecto. Parecía que Vega quería hacerle a Botana una cirugía plástica pero con sus puños. Desde la mesa de la presidencia, ocupada por primera vez por el diputado Alberto Casas, que no tuvo el mejor bautismo, gritaba «¿qué hago?». «Apriete el timbre nomás» le recomendó uno. Al cabo de algunos minutos, la calma volvió al recinto pero se olfateaba que era la calma que precede a la tormenta. Washington Abdala, Luis Rosadilla y Darío Pérez intentaron encaminar el debate con cierto perfil civilizado pero eso duró lo que un lirio.

Cuando le tocó el turno al nacionalista Pablo Iturralde subió el voltaje nuevamente: «acá hay 52 votos que no escuchan muchas veces a las minorías y nadie se levanta a pegarle un piñazo a nadie. Por eso en octubre las cosas van a cambiar». Gamou no tardó en responderle.

«Estamos haciendo política con los tipos que están a punto de morir y para decir verdad, a ellos les importa un rábano las elecciones de junio y octubre». Casi en un ping-pong dialéctico, Iturralde le dijo a Gamou que «si se nos acusa de currar o hacer política no me voy a levantar a pegarle una piña». Pero en ese instante casi fatal Vega murmuró por lo bajo: «no te vas a levantar porque sos cagón. Vos y vos» dijo, mirando a Iturralde y a Botana. Y allí sobrevino el segundo round. Botana saltó de su banca y recorrió los 20 metros que lo separaban de Vega en un segundo y fracción.

En esta oportunidad casi se tocaron. Los demás legisladores evitaron que los manotazos llegaran a destino. «Dale guapo» «vení Vega, dale» incitaba a lo lejos la diputada Sandra Etcheverry con el mismo tono de voz que si estuviera alentando al «rápido cisterna» del Paso de la Arena. Con votos del FA y del Partido Colorado, la ley de voluntad anticipada se votó afirmativamente. Diego Cánepa se ausentó de sala y Andrés Roballo objetó uno de sus artículos.

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