Propuestas. Eliminación de las AFAP y no pago de la deuda externa

Corriente Fundacional de Izquierda llama a un Consejo de Unidad

El nuevo grupo político cuestiona la gestión del gobierno del FA y plantea reformar la Constitución, la rotación de los legisladores, la limitación de sus salarios y propone la creación de un Consejo de Unidad para promover una opción de izquierda.

Integran el nuevo agrupamiento como Dirección y comisión política: Helios Sarthou, Carlos Nilson, Marisa Montana, Gustavo Pigurina, Freddy González, Nelson Salles, Eduardo Abeleira, Félix Vitale, Andrés Olivetti, Julio Vera, Ruben Pérez, Celia Fernández, Edmundo Verdaguer, Patricia Repetto, Rafael Pereyra, Fernanda Dalaison, Miguel Gómez, Víctor Madeiro, Fernando Moyano, Gonzalo Sánchez.

También adhirieron el Grupo Gala, con Líber Olivera, Ramón Castro y Gregorio Camejo y el Grupo Movimiento Avanzar en Democracia de Carlos Arambillete.

 

Un llamamiento

A continuación, LA REPUBLICA reproduce una síntesis del «Manifiesto y llamado» de la Corriente Fundacional de Izquierda.

1. La esperanza existe: es la lucha compañera.

Este manifiesto y llamado es una respuesta a esa clausura de la esperanza que había abierto el triunfo del Frente Amplio, a los efectos de crear un nuevo espacio de unidad de acuerdo a los cambios de la situación de Uruguay.

Este llamado está dirigido a todos los que estén dispuestos a luchar para que la reconstrucción fuera de las estructuras formales del FA, de una nueva izquierda unida.

Estamos ante una crisis profunda de la mayor fuerza política del país, hoy, en el gobierno, absorbida por el electoralismo, e inmersa en una crisis que no admite excusas, porque el Frente Amplio tenía y tiene el poder parlamentario absoluto y no pueden atribuirse a los otros partidos las consecuencias negativas.

Sigue estando el millón de pobres, la angustia de salarios y jubilaciones de hambre, y gravados por un impuesto inconstitucional, sin capacidad alguna para la inversión nacional salvadora y la orfandad total de las apuestas al capital extranjero.

Fue fácil para el doctor Vázquez y sus colaboradores la operación mutante, con la supresión de toda participación, cerrando políticamente los comités de base, para disminuir en el Frente Amplio la fuerza de los sectores frentistas transformadores y revolucionarios.

A ello ayudaron los partidos tradicionales, aceptando la política pro- imperio y capitalista neoliberal, adoptada por el Frente Amplio. También el movimiento sindical a través de su dirección mayoritaria formuló pero no ejerció realmente la independencia de clase respecto del gobierno.

2.- La izquierda vive y está renaciendo.

Nos quieren hacer creer que la izquierda está vencida y que la filosofía a seguir es «como te digo una cosa te digo la otra», que entroniza la ambigüedad y la nada como solución. Pero la posta ha sido retomada en América Latina por los pueblos originarios, por el campesinado, por los postergados. Y nosotros somos parte de esa América y tenemos un deber que cumplir.

La izquierda está renaciendo sin haber muerto en América Latina.

La reforma agraria ya es mandato de un artículo constitucional en Bolivia con un pueblo para defenderla. Ecuador acaba de dar el paso de la auditoría y no pago de la deuda externa, idea por la cual fuimos muchos escrachados como presuntos cultores de lo imposible. La ley uruguaya 16.173 que aprobó la Convención de Viena nos habilitó para no pagar la deuda externa generada por la dictadura, pero no se tuvo en cuenta.

También existen pueblos que reaccionan con la ruptura de relaciones ante el genocidio de Gaza. Esto lo debemos reproducir aquí, con nuestros colores, con el acento de nuestra realidad y con la mirada revolucionaria.

Tenemos que apoyar a los movimientos populares de esos países que se reencontraron en el Foro Social: Bolivia, Brasil, Ecuador, Venezuela, Paraguay y siempre aunque no allí, pero al lado, Cuba.

Uruguay, como el día de la asunción en Bolivia del primer presidente de los pueblos originarios, nuevamente ausente. «Problemas de agenda» es la reiterada excusa.

Por eso no hay salida en la burocracia dominante del FA, pues están cerrados los caminos de la discrepancia y del derecho a pensar distinto. Nuestra lucha es la reconstrucción y no la crítica ni la demolición, salvo de las falsedades.

3.- Los objetivos transformadores de nuestra lucha:

Son la unidad de todos los que por razones de ética y convicciones políticas, hemos mantenido nuestro apoyo permanente a la participación del pueblo. Hoy tenemos la responsabilidad histórica de unirnos como respuesta a los compromisos ignorados.

Convocamos para unirnos sin descartar lo electoral, pero en su lugar específico y limitado. Unidad para realizar soluciones de urgencia como la anulación de la ley impunidad, la derogación de la ley creadora de las AFAP, la auditoría y no pago de la deuda externa, el cumplimiento de las pautas congresales sobre la educación y el accionamiento internacional frente al genocidio de Gaza.

Bolivia, Ecuador y Venezuela tuvieron que modificar sus constituciones para poder cumplir sus compromisos revolucionarios y transformadores.

Uruguay no es excepción. Será necesario defender la lealtad del compromiso asumido por medio del referéndum revocatorio, eliminar un órgano costoso y eje de la maniobra del poder económico como es el Senado, instalando un régimen unicameral.

Utilizar la democracia directa en la dirección de los entes comerciales e industriales del Estado, también con referéndum revocatorio, y fijar porcentajes constitucionales en vivienda, salud, educación y justicia, otorgar la acción popular para los casos de violadores de la Constitución e Iniciativa Popular corregida en su amplitud y requisito numérico. Convocar una Constituyente para encarar cuentas pendientes tales como: Propiedad social de la Tierra, en la senda artiguista y de Sendic, eliminación de la usura y el clearing, supresión del secreto bancario, eliminación de la tercerización laboral, del despido encausado, defensa del medio ambiente y la tierra ante la depredación producida por la sojización y la forestación sin límite y debatir sobre la necesidad de contar con un ejército que insume gastos enormes y superfluos.

4.- La unidad política y lo electoral.

Estamos convocando también, para dar nacimiento a lo que llamaríamos un Consejo de la Unidad, por representantes de cada uno de los grupos encargados de lograr por consenso la construcción de esa nueva unidad política hacia el futuro. Pero también con las raíces de lo que ha producido la frustración frenteamplista: la falta de creencia y confianza en las salidas o caminos hacia una nueva sociedad.

Esto es a nuestro juicio lo primero que debe restaurarse y eso no lo puede hacer un partido solamente, ni un sector, ni un sujeto social o político parcial. Esto se logra entre todos.

Se hace preciso generar una fuerza con amplitud de matices, para alcanzar todas las variantes posibles del pensamiento político transformador y revolucionario.

Es preciso devolver al pueblo, poder y capacidad para controlar a quienes son sus gestores y representantes de los partidos, facultades que le permitan la revocación de mandato.-

Ello implica un nuevo enfoque, para lograr el camino de transición al socialismo que será el ejercicio por el pueblo de la democracia directa y la posibilidad de la revocación de mandato en caso de omisión o deformación de los objetivos trazados por la voluntad popular .

Asimismo, debe adoptarse una nueva visión sobre el acto electoral. El mismo debe concebirse no para crear privilegios sino para generar en hacer político y la lucha compartida. De ahí, que entendemos como criterios de la unidad:

1) Se debe hacer una rotación anual de los legisladores

2) El salario de los mismos, como era en el caso de la Comuna de París, se ajuste a un salario normal como por ejemplo el de la canasta familiar, eliminando la grosería del privilegio por el cual el salario mínimo nacional es
de $ 4400 y lo que gana un legislador asciende a $ 150.000.

3). Consagrar el consejo de la unidad como un órgano al que se podrá apelar cuando no se acuerde la solución por vía de consenso.

Todo esto, bajo el criterio de que nadie pretende hacerse dueño de la promoción de la unidad, porque es un bien de todos o no es tal.

Como se ha dicho antes, sabemos que algún día recorrerá las calles de este querido país un sistema justo y humanista, soberano, síntesis de libertad y justicia social, con el nombre de socialismo o con otro nombre y en ese tiempo estarán y estaremos renaciendo todos los luchadores.

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