Testigo de cargo puede declarar
El periodista Rodolfo Porley Corbo, actual secretario de Derechos Humanos de la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), era en 1971 cronista del diario El Popular y se especializaba en noticias juridico-policiales. Escribió una serie de notas sobre el asesinato de Heber Nieto y encontró entonces a un testigo que nunca llegó a declarar ante el juez actuante. «El asesinato del estudiante Heber Nieto con un rifle con mira telescópica desde el edificio en construcción del BPS a un medio centenar de metros tuvo un testigo insospechado para los policías que lo perpetraron, que pertenecían de uno de los Departamentos de la Dirección de Información e Inteligencia, los que siempre actuaban vestidos de civil en automóviles Maverik, los mismos que también fueron vistos merodeando en zonas de decenas de atentados con explosivos y ametrallamientos a domicilios de dirigentes políticos de izquierda, abogados de presos tupamaros, y locales de partidos del Frente Amplio que se acaba de formar cuatro meses antes», narra Porley.
«Decenas de mis crónicas en El Popular registraron esos hechos, como el ocurrido una semana antes con la desaparición de Abel Ayala. o una semana después con la ejecución de Manuel Ramos Filippini. Pero con todo detalle y en exclusivo, gracias al referido testigo. fue posible testimoniar detalles del asesinato de Heber Nieto en la azotea de la única planta que entonces tenia el Instituto de la Construcción de UTU, a la que se accedía por una pequeña casilla con puerta hacia lo que entonces era la Terminal de Ómnibus, en la intersección de Arenal Grande y la entonces llamada Dante», cuenta.
«A una cuadra, desde la oficina de uno de los pisos del edificio principal del BPS, todo se pudo ver aquella fría, gris y trágica tarde del sábado 24 de julio de 1971. Nadie podía suponer que ese solitario funcionario cubría trabajos extras esa tarde. Por los grandes ventanales que daban directo al edificio de UTU a una cuadra vio los prolongados sucesos del peaje, quemas de neumáticos, intervención de bomberos y de policías regulares. Hasta que allí, a sus pies, en un baldío en la esquina opuesta de Mercedes y Daniel Fernández Crespo (entonces Sierra) estacionó el Maverick en el rincón que quedaba oculto del edificio de UTU», agrega.
«Poco después volvieron a ascender los de particular y el vehiculo tomo por Mercedes hacia la Escuela de la Construcción. Pero se detuvo a media cuadra, descendió uno de los de particular por la puerta de la derecha, se agacho un poco y del piso extrajo el arma larga. Rápidamente se corrió tres metros ingresando en un espacio del muro en construcción. Se lo vio parapetarse, apoyar el arma y buscar su objetivo con la mira telescópica. El disparo fue certero como para provocar la muerte de Heber Nieto», recuerda en detalle.
«Antes de que nadie pudiera casi darse cuenta que había caído en el techo el joven estudiante de 17 años, el policía de civil se introdujo en el vehiculo que se retiro. Todo esto lo digo de memoria, tendría que repasar la crónica para ajustar detalles, como si el Maverick se había quedado o volvió a recogerlo, oportunidad en que se lo vio volver a colocar el rifle en el piso del coche, dice.
«Hicimos un registro fotográfico que publicamos en primera pagina desde uno de los últimos pisos del edificio en construcción del BPS por el lado que da a la calle Arenal Grande. Se pudo señalar el punto donde actuó el francotirador y el ángulo y dirección del tiro asesino», especifica Porley.
«Ofrecimos la comparecencia del testigo al Juez Letrado de Instrucción de Turno, Dr. Díaz Romeu y se fijo un día y hora en su despacho. Pero cuando el testigo iba llegando, vio que se estacionaba el mismo Maverick frente al Juzgado y hasta reconoció a algunos de los que observó atentamente y de a no más de 15 metros aquella tarde. Tuvo miedo, dio media vuelta y luego me avisó. No quería exponerse más. Pero no lo logró. Poco después él y su esposa recibían insistentes llamados telefónicos amenazadores. Resolvió abandonar trabajo y todo e irse con su familia a Buenos Aires… Hoy vive y puede llegar a testificar», subraya el periodista.
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