"El Monje" sólo tenía 17 años
Heber Milton Nieto Santos nació el 3 de agosto de 1954 en la casa paterna de Callao y Corrales, Villa Española. Su hermana Eva Esmeralda, cinco años mayor, fue su cómplice desde pequeños. Ella solía escapar de la Escuela, para ver las movilizaciones en FUNSA. Desde el cordón de la vereda, veía a las «carneras» ingresar en plena huelga y se sumaba al grito de los sindicalistas.
Carlos Alberto Nieto Sulle, su padre, era socialista y dedicado a la actividad barrial. Trabajaba como chapista y tenía un taller. Cuando el matrimonio se separó, Heber (3) y Eva (8) fueron a vivir con sus abuelos, en Gonzalo Ramírez entre Minas y Tacuarembó. La rambla fue su territorio.
Junto a la escollera aprendieron a nadar. Eva pescaba, Heber cazaba cangrejos para la carnada del aparejo de su abuelo. A mediados de los sesenta, cuando The Beatles hacía furor, los hermanos Nieto bailaban música tropical en cumpleaños de quince y escuchaban a Jorge Negrete en el fonógrafo del padre. Carlos Alberto le enseñó a su hija los pasos de la milonga.
La casa de los Nieto era centro de los asaltos de fin de año y carnaval, como de múltiples reuniones. Los niños mezclaban aquella diversión con la música de jazz que le regalaban sus vecinos, una familia negra que tenía un grupo musical. Heber no bailaba, pero festejaba las picardías de su hermana.
Joven, flaco y alto
Heber hizo primaria en la Escuela Venezuela. Su madre se lo llevó y separó a los hermanos por un tiempo. Los abuelos lo recuperaron. Heber quedó enfermizo, quizás por eso juntaba animales heridos en la calle y los llevaba a su casa. Para entonces, ya se habían mudado a una casona de Colón.
Aquel terreno con quinta, frutales y flores se convirtió en otro escenario de aventuras para los hermanos. En su adolescencia Heber «pegó el estirón» y se transformó en un joven flaco, alto y retraído. No jugaba al fútbol, era hincha de Olimpia, club donde iba a practicar natación. Eva hacía volley.
Eva comenzó a militar en el Liceo 9 y se demoraba en ir a recoger a Heber a la escuela. El hermano menor iba entonces a buscar a su hermana y participaba de su actividad gremial. Vivió así la lucha por el boleto estudiantil. Comenzó entonces a leer los libros políticos a los que accedía su hermana. A fines de los sesenta, ambos compartían pegatinas nocturnas, sabían hacer «miguelitos» y armar una «molotov». Heber hizo un año en el Zorrilla e ingresó a la UTU donde aprendió carpintería. Su militancia gremial fue una continuidad de lo que ya había comenzado desde que estaba en la escuela. Heber militó en la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), pero discrepó con la posición del partido durante la huelga de los frigoríficos y se integró al clandestino Movimiento de Liberación Nacional (MLN), pero también se fue de la guerrilla por su virtual apoyo al Frente Amplio en las elecciones de 1971.
Gabardina larga azul
Nieto terminó por definirse anarquista y militaba en la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE) y en la Federación Anarquista del Uruguay (FAU). Su imagen se hizo inconfundible en el Instituto de Enseñanza de Electrotecnia y Mecánica (IEME): vestía un negro delantal de soldar o una larga gabardina azul marino.
El mote de «El monje» identificó a aquel muchacho largo, de piel mora como su abuelo y un extraño lunar pelirrojo de genes maternos. Fue asesinado por un francotirador el 24 de julio de 1971, cuando la policía y el escuadrón de la muerte atacaron a estudiantes en el Instituto de Enseñanza de la Construcción.
Eva siguió trabajando en el servicio de limpieza del Hospital de Clínicas, pero tuvo que abandonar la facultad. Fue amenazada por militantes de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), brazo armado estudiantil del propio Escuadrón de la Muerte, responsable del asesinato de su hermano.
Estaba en el Hospital cuando fue invadido el día del golpe de Estado. Vio los destrozos que hicieron. Debió radicarse en Buenos Aires, donde en 1978 desapareció su compañero, el trabajador grafico Fernando Rafael Santiago Díaz de Cárdenas (El Pata), quien fue visto en el centro de torturas «El Banco».
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