Una bala "rara"

El cuerpo de Heber Nieto debió ser retirado del hospital militar. No lo llevaron al Casmu, que estaba sólo a metros del lugar. Su hermana Eva lo encontró en una habitación del nosocomio militar tirado en el suelo, sobre una tabla, con el torso desnudo, el pantalón desprendido, los ojos abiertos y aún tibio.

Las autoridades preguntaron dónde se velaría el cuerpo. La familia, con apoyo de los funcionarios de la empresa fúnebre, dijo que en la casa de Colón, pero en realidad lo trasladarían a la Escuela de la Construcción, junto a sus compañeros estudiantes, que esa noche serían gaseados y hasta detenidos.

La familia de Nieto decidió que se le hiciera una autopsia particular. En medio del velorio retiraron el cuerpo discretamente y lo llevaron a la Facultad de Medicina, donde el médico Julio Arzuaga hizo la pericia. «Anemia aguda por herida de bala» fue la conclusión en la partida de defunción.

El proyectil estaba a flor de piel. Aunque parecía un calibre 22, era una bala «rara», fina y larga, de rifle. Entró por la axila y se alojó en su pecho. La autopsia contradijo las informaciones oficiales.

El 29 de julio estalló una poderosa bomba en la casa de los Arzuaga, en Mar Ártico 1234. Fue un atentado del Escuadrón de la Muerte, que el 17 de julio ya había concretado la primera desaparición forzada en Uruguay: el agente Abel Ayala. Heber Nieto fue el primer estudiante ejecutado.

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