Winchester 225
Desde que fue creado en 1866, el rifle Winchester se convirtió en un símbolo norteamericano. Icono de la conquista del Oeste y la Guerra de Secesión, se constituyó en la clásica arma larga de repetición, a través de su sistema de palanca para desalojar el casquillo y colocar otro para disparar.
Oliver Winchester no imaginó al crear la Winchester Repeating Arms Company que su invento sería luego modificado y el Winchester se adaptaría en 1932 al sistema de cerrojo impuesto por los Mauser y los Springfield durante la primera guerra mundial.
El Winchester 225 fue anunciado a mediados de los años 60 pero recién comenzó a ser fabricado en 1970. Se lo consideraba un sustituto del «220 Swift», pero no tuvo el éxito esperado, por las particularidades de sus municiones, y fue cambiado por el W 22-250. Dejó de fabricarse en 1972.
Desde entonces el Winchester 225 se ha constituido en casi una rareza para coleccionistas, que pagan miles de dólares por cada unidad en las páginas especializadas de Internet. Se lo destaca por su precisión como arma de caza, que los técnicos consideran superior a los modelos Coyote o Laredo.
Sin embargo, la obtención de sus balas sigue siendo un problema. Desde 1990 dejaron de producirse sus largos casquillos con cuello de botella en cobre y no han funcionado igual los de latón ni los Savage 340 que se adaptan al diámetro del caño del Winchester 225.
Los cuatro rifles que en 1971 donó a la DNII la AID norteamericana son seguramente los únicos que existen en Uruguay y deberían estar identificados en el Registro Nacional de Armas, dependiente del Servicio de Materiales y Armamentos del Ejército. Sus poseedores saben quién asesinó a Heber Nieto.
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