Micrófonos, charlitas y el Pepe Sasía
Destacaron tres exposiciones de la media hora previa. Gustavo Borsari se quejó de los colgamentos que afectan a deudores del Hipotecario; como solución pidió su exterminio de los colgamentos, pues los deudores, por su sacrificio de años, merecen vivir o más crédito pero a tasas bajísimas.
Ruben Martínez Huelmo apoyó la iniciativa de designar con el nombre de «Pepe Sasía» al parque Andalucía, creado donde estaba la vieja cancha del Ipiranga, para homenajear al entrañable futbolista, cuya biografía trazó; cuando habló de Peñarol, Gustavo Bernini se puso de pie.
Y Nora Gauthier, igualita a María Kodama »¿Dónde estará la rosa que en tu mano prodiga, sin saberlo, íntimos dones?», se alegró porque el pueblo de Fray Bentos podrá celebrar en breve el centenario de la ciudad, festejo arruinado el año anterior por un temporal.
También hubo curiosidades.
Mientras se votaba a uno de los vicepresidentes, Enrique Pintado y Carlos Baráibar se enzarzaron en un diálogo igualito a aquellos cotorreos de La Tota y La Porota. José Luis Blasina coordinó tanto por celular que quedó clara su condición de diputado «delivery», honrosa condición autodispensada. Alfredo Asti sigue asistiendo a las sesiones sin su computadora; a esta altura mi ansiedad por saber qué pasa me hace sufrir como en una telenovela.
Y Doreen Ibarra lució un traje a medida, azul oscuro, hermoso; propiamente era el vizconde de Sologne, versión 2009.
Al operador de los micrófonos de sala habría que hacerle análisis por si fue afectado por el Mal de San Vito o, en una regresión a la infancia, las lombrices.
Pulverizó la marca universal de errores.
Compartí tu opinión con toda la comunidad