Qué media hora

Apicultores, recorridas y el color claro

Roque Arregui en la presidencia del plenario de Diputados. Qué caballerosidad, qué galanura, qué paciencia. Me hizo recordar a Almafuerte («No te des por vencido ni aun vencido…»). ¡Y qué media hora previa! Arregui usó el timbrazo de advertencia dado que el bullicio en sala ­que parecía el living de Susana­ impedía oír las exposiciones. Acerca de estas advertencias un diputado oficialista ­al que no incineraré, porque es un amigo­ me dijo: «Son como las de la ONU, nadie les da pelota». Fernando Longo repudió el uso de insecticidas en áreas rurales donde hay apiarios; aunque aclaró que las autoridades ya asumieron lo suyo, elevé la mirada, conmovido, e imaginé revoloteando a unas abejitas, enojadas, con tanques de oxígeno. Gonzalo Novales, algo ceñudo, destacó el trabajo de las intendencias en apoyo de la gente necesitada, asumiendo incluso responsabilidades del gobierno central. Citó un proyecto de viviendas en Soriano, al que el Hipotecario ha demorado la remisión de las partidas convenidas. Horacio Yanes, casi lagrimeando, defendió a las pequeñas y medianas empresas y reiteró la necesidad de apoyarlas. Luego la emprendió contra las grandes superficies, que virtualmente las están asfixiando. Enrique Cesio resaltó la solidaridad que en Salto permitirá, por unión de esfuerzos públicos y privados, la construcción de un alojamiento para pacientes ambulatorios con cáncer que llegan de otras localidades. Miguel Asqueta, igualito al conde de Montecristo, elogió la tarea del Fondo Nacional de Recursos pero exigió que financiara técnicas de neurocirugía que hoy son costeadas por las mutualistas o los propios pacientes. Y Sandra Echeverri informó que había recorrido decenas de asentamientos y barrios marginales, donde constató la falta de servicios básicos. En un momento, creí haberle oído decir «cámaras escépticas»; ¿me equivoqué o fue un error suyo propiciado por la exaltación? ¿Cómo sería el escepticismo de una cámara séptica? ¿Tendría que ver con dudas sobre qué le caerá adentro? Ah, Uberfil Hernández se afeitó el bigote o lo perdió a la taba; Alfredo Asti compitió con Pablo Abdala en lo cremoso de sus trajes; Carlos Varela se despegó apenas y se jugó a un café con leche desvanecido.

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