Julio Sanguinetti. Acusó al gobierno de cambiar de opinión respecto al caso Sabalsagaray

Fuerte cruce entre Huidobro y García Pintos encendió debate

García Pintos no se anduvo con chiquitas y afirmó que el tema de los DDHH le había dado réditos políticos al FA. «Un negocio político, esto de los derechos humanos» afirmó, atribuyendo al oficialismo la intención de tapar los problemas reales del país (la sequía, el desempleo y la seguridad pública) con la cortina de humo de los derechos humanos.

La Ley de Caducidad fue como un bálsamo, según la percepción de García Pintos. Pero eso cambió gracias a las organizaciones defensoras de DDHH. Hay que tener en cuenta que hubo una ley de Amnistía que liberó a «los presos por haber violentado la Constitución atentado contra las leyes del país y contra las instituciones democráticas». García Pintos se quejó de que el Archivo de la Memoria empiece en una fecha y olvide a las víctimas que cobró la subversión antes de esa fecha. «El asesinato atroz de Pascasio Báez o aquella limpiadora del Bowling de Carrasco que murió aplastada por un techo de hormigón como consecuencia del atentado de los guerrilleros, o los cuatro soldados en el jeep, esas personas no forman parte de la memoria». Hay que pensar en las víctimas de la guerrilla y no sólo en los muertos de un lado. «¿O habrá que pensar en derogar la otra ley de Amnistía?», se preguntó el diputado, alarmado porque «se está haciendo trizas la Ley de Caducidad».

A continuación cuestionó severamente a la fiscal Guianze por una «falta de respeto» al presidente de la República en 1969 y por tener un familiar muy próximo que estuvo preso.

El Ñato, que hasta entonces se había mantenido en silencio, pidió la palabra para refutar dichos de don Daniel. «Quiero salvar al idioma de algunas torturas a que se lo ha sometido en sala», empezó el líder capelista. Se habla de «los subversivos» de un lado y los que estaban del otro.; de las víctimas de la guerrilla y de las víctimas de los terroristas de estado. Hubo una amnistía para los guerrilleros y otra para los terroristas de estado. «Pero todos sabemos que los que estuvieron presos no eran todos guerrilleros ni mucho menos. Macarena no perteneció a ninguna guerrilla ni organización subversiva…» Afirmó que en sus recorridas por las cárceles uruguayas, vio «mucha más gente ajena a la guerrilla presa, apaleada, torturada que guerrilleros… Si hubiera podido reclutar a todos esos para la guerrilla, habríamos ganado» ironizó el Ñato. «¿El senador Rubio era guerrillero? ¿El viejo Héctor Rodríguez era guerrillero? ¿Nibia era guerrillera, subversiva? ¿La fiscal Mirta Guianze era subversiva y no puede ser fiscal porque le faltó el respeto al presidente? Por esas causas la gente iba presa, la torturaban, la encapuchaban, la despedazaban, la mataban… El MLN-Tupamaros tiene muchos menos muertos en Argentina que los GAU, que el PVP».

Se preguntó qué habían hecho los dirigentes y militantes comunistas para «comerse flor de cana y flor de torturas».

Sostuvo que la amnistía fue para reparar mínimamente esa tremenda injusticia, y recordó que a los dirigentes tupamaros no los amnistiaron: «a nosotros nos reprocesaron por esa misma ley y debido a las condiciones de reclusión nos contaron tres días por uno cumplido. Yo fui condenado pero me sobraba tiempo para pagar: tengo crédito a mi favor de cárcel, que algún día, a lo mejor, si me enojo, lo uso», terminó el ex guerrillero. Esta intervención no tuvo respuesta de parte de García Pintos.

 

Cambio de opinión

Sanguinetti empezó diciendo que hay razones políticas para tratar el asunto en el ámbito del Parlamento. Remarcó que los servicios jurídicos del P. Legislativo sostienen que la Asamblea General no tiene competencia para pronunciarse y opinar, postura compartida por la propia fiscal Guianze y el fiscal de Corte.

«Podrá ocurrir una declaración política propiciada por la bancada de gobierno, y no más que eso, un pronunciamiento que no es vinculante», sostuvo el líder forista. Recordó, seguidamente, que el presidente de la República había manifestado reiteradamente su apego a las normas y a la Ley de Caducidad sosteniendo que estaba vigente y que sería respetada. Incluso en el caso concreto que motiva la inconstitucionalidad, el P. Ejecutivo dio su opinión diciendo que estaba comprendido en la caducidad… «Ahora da una vuelta y dice que no. De ese modo nos vamos enzarzando en un debate jurídico que en nuestro caso no tiene otra consecuencia que un debate político». Consideró que el recurso planteado por la fiscal Guianze es inconstitucional porque sólo lo podría presentar alguien que tenga un interés directo, personal y legítimo.

«De este modo vamos deslizándonos en un terreno que nos lleva mucho más allá de la constitucionalidad», aseveró el ex presidente con voz grave.

A continuación, dedicó su oratoria a justificar la Ley de Caducidad, solución «que el mundo entero ha considerado ejemplar», según Sanguinetti, y que contaba con una gran legitimidad por haber sido ratificada en plebiscito y declarada constitucional por la SCJ. Reveló que hay una presunción de constitucionalidad de toda ley, y que sólo cuando la inconstitucionalidad es flagrante y clara, es que cabe un planteo en ese sentido por parte de la SCJ.

«Fue en su tiempo una ley de pacificación», advirtió Sanguinetti, «como lo fue la otra amnistía que se había votado en marzo del 85″, y enumeró con detalle todas las bondades de la salida propiciada por su gobierno.

En cuanto a la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad, repasó los argumentos a favor y en contra.

En el Club Naval, coincidieron colorados, cívicos y frentistas; la Ley de Amnistía fue votada por todos los partidos; la de Caducidad, por blancos y colorados, dijo.

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