Los plásticos estarán en abril. Ninguna empresa impugnó la licitación que fuera "observada" por el TCR

La Tarjeta Alimentaria protegerá al 10% de la población uruguaya

«Ninguna empresa impugnó la licitación» convocada por el Poder Ejecutivo para concretar la manufactura de las tarjetas magnéticas en una fábrica brasileña, informó ayer a LA REPUBLICA Gerardo Lorbeer, el responsable del programa.

El doctor Lorbeer fue director de la División de Asistencia Crítica y Alertas Tempranas, del Mides, hasta fin de enero, cuando pasó a desempeñarse como director de la División Salud de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM).

La licitación para la fabricación de las nuevas tarjetas estuvo a cargo del Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), la entidad financiera estatal que dará el respaldo y la garantía para la puesta en circulación de las tarjetas prepagas.

Según los datos oficiales de la Dirección Nacional de Evaluación y Monitoreo (Dinaem), del Mides, una repartición que dirige Lauro Meléndez, los usuarios de la tarjeta destinaron durante el segundo semestre de 2008 un 65,71% del gasto a la compra de alimentos, 45,42% de los cuales fueron no perecederos. Los productos para la higiene y el cuidado personal y del hogar son el segundo rubro más adquirido por los beneficiarios de la tarjeta, durante igual período.

El porcentaje de compra confirma la tendencia avizorada el segundo semestre de 2006, cuando el Mides comenzó con la distribución de las tarjetas alimentarias.

Los usuarios del Mides demostraron haber realizado un gasto apropiado de la tarjeta prepaga que el gobierno progresista, con prevalencia en la adquisición de comida, muy en contraposición con los argumentos de la oposición blanca y colorada, comentó a LA REPUBLICA Lauro Meléndez, el director de la Dinaem.

 

Tarjetas para comida e higiene en el hogar

La emisión en abril de la nueva tarjeta, que beneficiará a unos 85 mil hogares (cifra que corresponde a unas 340 mil personas, el equivalente a un 10% de la población), implicó menos de un mes de demora, en relación a lo previsto por el gobierno progresista, que había anunciando su lanzamiento ya para marzo.

El Poder Ejecutivo ratificó a fines del año pasado una transferencia de fondos para fabricar la tarjeta en Brasil.

‘El gasto había sido «observado» entonces por el Tribunal de Cuentas de la República (TCR), tras un cuestionado trámite que insumió más de cinco meses. La Feria Judicial demoró aún más a la licitación.

La tarjeta prepaga estaba prevista en el Programa «Apoyo Alimentario», un componente del Plan de Equidad, conforme a los acuerdos programáticos del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, homologados por el Gabinete Social, que preside la ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi.

Desagregados por rubros, los alimentos no perecederos más adquiridos fueron los siguientes: Cárnicos (7,26%), Fiambres (3,73%), Frutas y Verduras (3,17%), Lácteos (3,83%), Panadería y Rotisería (2,23%) y Pastas Frescas (0,08%).

Entre los gastos efectuados como segunda prioridad por los usuarios del Mides se destaca: Cuidado personal y farmacia (10,52%) y Cuidado del hogar (9,05).

Además, se registraron adquisiciones por un 13,83% en rubros que van desde juguetería y tarjetas de teléfono, hasta zapatería y golosinas en los quioscos.

Apenas un 0,89% fue destinado a la compra de «bebidas», siendo que la norma creadora del instrumento de compra subvencionada impide toda posibilidad de que la tarjeta pueda ser mal utilizada para la adquisición de alcohol y tabacos.

El uso de la tarjeta prepaga para la compra de alimentos no perecederos ha ido en incrementado desde su implementación en el segundo semestre del año 2006.

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