La apuesta a la descentralización
Aseguró en otro pasaje de su charla que «los jóvenes tienen que ser mejor de lo que nosotros hemos sido. Y, para que sean mejores, hay que gastar una fortuna en la cabeza de las nuevas generaciones. No debería quedar muchacho que ni estudie ni trabaje», subrayó, ante la mirada atenta de los más jóvenes que componían el nutrido auditorio. Consideró que hace falta «un aumento en la productividad de los jóvenes pero para que aumente esa productividad no se arregla con más inversión, hace falta talento, calificación». «Este es el desafío que tenemos por delante y lo tenemos que encarar. No debería quedar en todo el país ningún barrio pobre que no tenga al lado una escuela de tiempo completo. No debemos dejar los gurises en banda, hay que dar una batalla en los gurises y adolescentes para introducir valores en ese mundo que está por venir», enfatizó. Lo más contundente, en ese tramo, fue cuando se mostró partidario de «hacer una revolución constitucional, con dos, tres, cuatro universidades que rajen de Montevideo y estén desparramadas en el Interior». «Hay que llevar la inteligencia y no robar la inteligencia pa’ que vaya a Montevideo», sostuvo el líder emepepista y añadió: «El talento hay que formarlo donde está, si es que se quiere hacer descentralización». También bregó «por un gigantesco voluntariado que empuje, pa’ que estas cosas se transformen en causa nacional». «¿Cuál es el destino de nuestros gurises? ¿Podemos conformarnos con que queden apilaos en una esquina tomando vino y que no les demos oportunidad? Y miren que dar oportunidad no es decirles «pobrecito el nene». «Ellos son nuestro gran problema y a la vez nuestra gran posibilidad, y para que sean mejores que nosotros hay que transformarlos en causa de la nación». «Que el Uruguay se dedique a promover la vida y la inteligencia de su gente joven», rubricó, mientras su auditorio sacudía las cabezas en señal de aprobación. Mujica concluyó su encuentro con el pueblo lacazino recordando que «se puede compañeros y aquí hay que tener presente aquella frase de Mao de que ‘lo imposible cuesta un poco más'».
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