Una sesión de esas que emocionan
No hubo altisonancias. No hubo ironías agresivas y gratuitas. No hubo verbosidades erectas y sacudidoras como temporal caribeño. Fue una sesión amabilísima, más allá de las inexorables diferencias entre oficialismo y oposición. Qué maravilla. Sin embargo, aun en medio de este estupor cálido que confieso, y en medio de esta sorpresiva alegría que me embarga por semejante clima, debo confesar una tristeza profunda y personal: ni Ruedita ni el Cascarilla Batista pudieron asistir a la Comisión Permanente a la que fueron convocados el ministro de Industria y el directorio de Ancap. No es para menos. Hay que reparar en que la cuestión considerada fue el proyecto sucro alcoholero energético que bajo la bandera de ALUR se desarrolla en Bella Unión, también llamado «la industria agroenergética alimenticia del futuro»: allí, en el Norte, con la caña se produce azúcar y alcohol y, con el agregado del sorgo dulce entre otros vegetales, también biocombustibles.¡Qué felicidad hubiera sentido el Cascarilla, que probablemente discrepara con las críticas y observaciones de quien pidió la presencia de las autoridades, el diputado Pablo Abdala! ¡Con todo el alcohol que chupa a diario! ¿Y Ruedita? ¡Por Dios! ¡Mata por el sorgo dulce con grapa! En fin. Me repongo emocionalmente y voy a unos primorosos aspectos de la sesión que merecen difundirse. Tres calvas soportaron extrañamente lozanas el extenso debate: las de Daniel Martínez, Pablo Abdala y Mauricio Cusano. Milagros del aire acondicionado. Mariano Arana durmió, brevemente, un sueñito reparador con varios cabeceos. Se me ocurrió pensar que estaría soñando con 18 de Julio peatonal o con tranvías subterráneos con cascadas y vegetación abundante en las paradas. Y unas tragamonedas para que los pasajeros alivien su espera. Silvana Charlone lució una chaqueta y pollera larga de color crudo. Llevó zapatos blanquísimos de taco, parecidos a unos que usó en una película Sofía Bozán. Alfredo Asti volvió a comparecer, elegante pero serio, otra vez sin su computadora; ¿nueva ruptura en puerta? Finalmente, una fugaz aparición del senador Couriel trajo a la imaginación de muchos la eventualidad de otro debate, quizás más entretenido y no sólo amable, sobre estética.
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