ALUR en la mira de la oposición
Tres días seguidos de llamados a sala, como para desmentir la imagen clásica de que los legisladores cobran el sueldo y no hacen nada.
¿Que motivó la venida de una delegación paraguaya a Uruguay?
Pablo Abdala se convirtió ayer en el fiscal acusador del proyecto sucroalcoholero ALUR instalado en Bella Unión, que contó con una sólida defensa de parte del ministro y del presidente de Ancap.
El diputado herrerista aclaró que sus cuestionamientos no obedecían a preconceptos antiestatistas, pero reclamó que los negocios que emprende el Estado sean rentables. En resumen, considera que el proyecto es inconsistente, no es rentable, genera resultados negativos y el gobierno está empecinado en mantenerlo. «Es un proyecto de gran opacidad, como ha dicho Iván Posada», señaló Abdala, para expresar la falta de transparencia del negocio.
Sostuvo que el emprendimiento ha acumulado pérdidas cuantiosas año tras año y debió ser permanentemente asistido por el Estado. Hay problemas de productividad en razón del bajo rendimiento de la caña en nuestro clima; hay problemas de costos (un sobrecosto de 80 dólares por tonelada) y hay problemas de precio que impiden competir en el mercado interno. Y lo más preocupante son los dineros invertidos por el Estado (más de cien millones de dólares) en préstamos, avales, fianzas. También se refirió al anuncio de un aporte de Pdvsa que nunca se concretó, al igual que todos los anuncios optimistas que nunca se cumplieron. También aludió a la deuda que mantiene Ancap con la petrolera venezolana, que alcanza los 500 millones de dólares, la mitad del patrimonio total de la empresa uruguaya, y cuestionó la contratación por parte de Ancap de un seguro de precio del crudo.
«El Estado pierde, pierde la sociedad, los trabajadores tampoco ganan, a los productores no les alcanzan los ocho pesos que se les pagan, porque la ecuación económica no permite pagar más», concluyó Abdala, quien sugirió poner fin al negocio antes de seguir perdiendo más plata.
Con su calva reluciente, el ingeniero Martínez afirmó que ALUR responde a un objetivo nacional de impacto social (hay que ver cómo cambió Bella Unión, cómo hay esperanzas en una población desalentada), de búsqueda de soberanía energética, de independencia estratégica, de desarrollo tecnológico, de alternativas productivas. Martínez calificó a ALUR como un proyecto sucroalcoholero energético que ha creado una industria agro-energética-alimentaria, y cedió la palabra al presidente de Ancap.
Raúl Sendic produjo un extenso y exhaustivo informe, con el apoyo de su PowerPoint. Justificó el emprendimiento de Bella Unión alegando la necesidad de encontrar alternativas energéticas como biodiesel o etanol en razón del agotamiento del modelo de combustibles fósiles. Aseguró, por otra parte, que la actividad industrial de ALUR produce cero efluentes y cero residuos, lo que convierte a la empresa en una industria no contaminante.
A continuación, explicó detalladamente cada una de las inversiones realizadas merced a las cuales ALUR tiene un patrimonio de 11 millones 200 mil dólares, contra los dos millones y medio de patrimonio negativo de Calnu cuando Ancap se hizo cargo del ingenio. Refutando una afirmación de Abdala, Sendic reveló que la propuesta de ALUR para vender energía a UTE de 83 dólares el megavatio resultó ser la más barata para generación de electricidad alternativa. Señaló que casi se ha triplicado el área sembrada, que se ha diversificado la producción y que se han generado tres mil puestos de trabajo directo e indirecto. Refirió que un ingenio como ALUR cuesta, actualmente, unos 170 millones de dólares, pero sólo requirió una inversión de 50 millones de dólares. Aseveró que la rentabilidad está asegurada a futuro gracias a dichas inversiones, ya que puede decirse que el proyecto está en fase cero. Asimismo, en el hotel de ALUR está funcionando una carrera de nivel terciario que otorga el título de Tecnólogo en Agroenergía, con el apoyo de la Udelar. Para concluir, el presidente de Ancap leyó parte de un artículo en el que se habla elogiosamente de ALUR, escrito no por un dirigente frenteamplista, sino por el diputado colorado Alberto Scavarelli.
En lo que tiene que ver con el seguro de cotización del barril de crudo que contrató Ancap y que recibió las críticas de Pablo Abdala, Sendic explicó que Ancap persigue la estabilidad de precios y busca seguridad en la cotización de su materia prima. «De lo que se trataba», explicó Sendic, «era de proteger la economía nacional del peor escenario», y ese escenario implicaba la caída de nuestras exportaciones y el aumento del precio del barril de crudo. Afirmó que es una herramienta válida que se debe evaluar en el largo plazo.
Respaldo al proyecto
Tras siete horas de debate parlamentario, el Partido Nacional, ayer convocante de las autoridades energéticas del país, dio por concluida la sesión sin que se pronunciara sobre las respuestas ofrecidas ante las consultas realizadas. En cambio, la bancada del Frente Amplio sí dio a conocer, a través de la diputada Silvana Charlone, una posición política a manera de resumen tras la comparecencia del ministro de Industria y los jerarcas de Ancap y ALUR.
«Los legisladores del Frente Amplio manifestamos nuestra satisfacción por la visión estratégica que inspira el proyecto que cumple con los objetivos de producción azucarera y de generación energética y de fuentes de trabajo para la deprimida zona norte de nuestro país, mejorando la calidad de vida de sus habitantes para alcanzar el crecimiento con equidad social», señala en su primer punto la declaración de los parlamentarios oficialistas. En segundo orden, hablan del «reconocimiento al avance de las inversiones con innovación tecnológica, la capacitación de los recursos humanos y la articulación con los diferente actores de la producción y la gestión, tanto pública como de los privados, en los complejos agroindustriales energéticos en el norte y en el sur del país, manteniendo siempre la sostenibilidad y la sustentabilidad ambiental». Finalmente, en tercer lugar se expresa que el «contrato de seguro resulta ser una herramienta de estabilización de precios a la que ineludiblemente debe recurrirse en épocas de fluctuación en el precio del crudo».
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