BSE NO CUBRE DAÑO
La única consecuencia visible de estas pérdidas, según Campal, se produce 600 metros antes de que finalice el emisario (es decir a 1.800 metros aproximadamente de la costa), donde se produce una mancha de coloración diferente, por la temperatura de los líquidos de la pérdida o por la concentración de los mismos, y agregó que «siempre llamó la atención» que alguna gaviota siempre bajaba al mar a esa altura. Sin embargo señaló que las pérdidas no han afectado la calidad de las aguas, que se mantuvieron desde que se construyó el emisario en el mismo nivel.
En tanto, ayer la comuna resolvió crear un grupo de trabajo para determinar las responsabilidades que pudieron tener las empresas constructoras contratadas o la consultora asesora de la dirección de obra, para, una vez definido «quién tomó la decisión de no taparlo», presentar una demanda en su contra.
Es que el Banco de Seguros ya comunicó a la IMM que el seguro cubre los daños sufridos como consecuencia de un accidente «súbito e imprevisto» y no el deterioro producido por un error de construcción.
Actualmente la Facultad de Ingeniería realiza un informe sobre la reparación del emisario, que se estima será «multimillonaria».
A modo de ejemplo, Campal señaló que para poder determinar la causa de la pérdida se invirtieron cerca de US$ 500.000.
Hasta el momento habría dos posibilidades: reparar el caño por dentro, dejándolo en la posición actual, o desenterrar los caños rotos, «colocarlos de vuelta sobre los cabezales, volver a hacer los zunchos y volverlos a tapar», obra que, según el director, «requiere una infraestructura muy importante que probablemente sólo valga la pena disponerla en oportunidad que se haga el emisor subacuático de Punta Yeguas», obra prevista en el marco del Plan de Saneamiento IV.
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