CONCLAVE POR CAMBIO CLIMATICO
El presidente de la República, Tabaré Vázquez, se reunió ayer en la residencia de Suárez y Reyes con los ministros Alvaro García (Economía), Ernesto Agazzi (Ganadería) y Carlos Colacce (Vivienda), con el cometido de comenzar a estudiar los efectos del cambio climático en Uruguay y la modificación del modelo de producción nacional. Las sequías por extensos períodos, las prolongadas inundaciones, fuertes granizadas o devastadores vientos son algunas de las inclemencias climáticas que azotan a la mayoría de los países y a las cuales Uruguay no está ajeno. Ante esta situación, el gobierno pretende adelantarse a sus consecuencias, y para ello elaborará una serie de políticas públicas. Vázquez solicitó al ministro Agazzi la posibilidad de crear planes sobre cambios de modelos de producción. Estos planes se sustentarían básicamente en el mejor aprovechamiento del agua en «correntía», es decir de ríos y arroyos; pero también del agua pluvial. Además se creará un ámbito institucional de alto nivel, integrado por la OPP, ministerios, intendencias y actores privados, con el cometido de coordinar políticas públicas de prevención, educación y mitigación de impactos de los efectos negativos del cambio climático. Por su parte, Colacce dio a conocer un informe técnico elaborado por el Departamento de Evaluación de Calidad de Agua de la Dirección Nacional de Medio Ambiente que confirma que las manchas verdes y blancas que se avistaron en el río Uruguay obedecen a la proliferación de «floraciones de cianobacterias», comúnmente conocidas como algas, cuya multiplicación responde a las altas temperaturas y la mayor intensidad lumínica. El informe, al cual accedió LA REPUBLICA, fue puesto en conocimiento del presidente Tabaré Vázquez y de Cancillería, por parte de Colacce. En el trabajo se afirma que las «floraciones de cianobacterias» en el Río Uruguay son un fenómeno observado con anterioridad a la construcción de la represa de Salto Grande (1978). «La alta temperatura del agua y la mayor intensidad lumínica existente durante el verano favorecen el desarrollo y la permanencia de estas proliferaciones en el río Uruguay. Debido a que su cauce transporta desde la alta cuenca una suficiente concentración de nutrientes, éstos no serían un factor limitante del crecimiento de las microalgas que componen este fenómeno», se asegura en el informe. Por otra parte, los riesgos sanitarios asociados a la presencia de estas algas tienen mayor probabilidad de ocurrir cuando los eventos alcanzan las zonas costeras, áreas de recreación o tomas de agua para potabilizar. El informe recomienda consultar al médico en caso de registrar afectaciones a nivel dérmico, mucosas o sistema digestivo, mencionando el contacto con agua con floraciones si lo hubo.
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