Nuevo modelo productivo impone un mejor uso de recursos hídricos
Al utilizar el agua fluvial en forma intensiva se intensifican los cultivos y la ganadería. Es decir, el uso intensivo del agua también lo es de la agricultura, expresó a LA REPUBLICA, el subsecretario del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Andrés Berterreche.
El presidente de la República, Tabaré Vázquez expresó, el pasado lunes a LA REPUBLICA, que el gobierno está analizando las variaciones que existen en los sectores agrícola y ganadero, «en función del impacto innegable e importante del cambio climático, en nuestro país y en la región». Vázquez dijo que «esta situación de déficit hídrico, que no es pasajera, es un efecto del cambio climático, muy concreta y muy importante» que obliga al gobierno a «replantear la forma de producción». Al ser consultado ayer el subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche sobre el eventual cambio en la forma de producción nacional, aclaró que, sin pretender interpretar las palabras del mandatario, desde su secretaría de Estado se está trabajando en procura de utilizar el agua de correntía que se pierde en el mar, en forma «intensiva». El jerarca acotó que «es mucho lo que Uruguay desperdicia por un incorrecto uso del agua», a pesar de que se trata de un país rico en el vital elemento. Señaló que en un momento de gravísima sequía y déficit hídrico, de todas maneras puede percibirse una gran cantidad de agua que se desperdicia en el mar, a través del caudal y desembocadura de ríos y arroyos. «Es decir que aún en una situación dramática por la sequía, seguimos tirando agua al mar, la idea es que esa agua se aproveche beneficiosamente». Berterreche añadió que, para realizar un uso intensivo de esa agua, se requiere la realización de obras de mayor tamaño, como por ejemplo, la construcción de embalsamientos de agua y tajamares de gran porte. «Estamos hablando de acumulación de agua en correntía, que en la mayoría de las ocasiones se va sin ton ni son». Acotó que en la zona arrocera del país se ha aplicado una experiencia similar, que en la actualidad ha dado resultados provechosos, «porque ante una situación de sequía se continúa cultivando una cantidad importante de arroz y esta es una tarea altamente consumidora de agua». Por ello, lo que se está realizando en las plantaciones arroceras, también debería efectuarse para el resto de la actividad agropecuaria nacional. Siempre atendiendo las necesidades hídricas de cada rubro, acotó. En cuanto a las erogaciones que puedan significar para el Estado la construcción de embalses y tajamares, el jerarca respondió que la idea es llevarlo adelante como «obra pública, a veces en concesión privada y también que los propios productores asuman la situación y se trabaje como país en función de la estrategia de una mejor utilización del agua». Resaltó que este tipo de obras «se están impulsando desde antes de la sequía». Detalló que «los planes de prevención de sequía I y II son experiencias previas que muy precavidamente el gobierno ha realizado». Ahora de lo que se trata es tomarlo como un plan nacional de utilización correcta del agua en la agricultura. De todas maneras aclaró que la situación de crisis hídrica actual provoca que «haya más sensibilidades en tomar los temas». Añadió que, aunque comenzara a llover desde ahora sin parar, de todas maneras hay una definición de estudiar seriamente el uso correcto del agua. Esto es un asunto que comienza a aplicarse en este gobierno y esperamos que sea una política de Estado». El jerarca aseguró que, al utilizar el agua en forma intensiva, también se intensifican los cultivos y hasta la ganadería. «Es decir, el uso intensivo del agua también lo es de la actividad agropecuaria».
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