
“Cuatro azulejos” y su cara “chorreando agua” le permitieron a Daisy Tourné “aprender muchísimas cosas”, porque “eso es la vida: un eterno aprendizaje”.
Así lo explica la ministra en la nota titulada “Aprender siempre aprender”, que colgó ayer jueves en su perfil de Facebook en respuesta a la difusión y a los comentarios, por parte de varios medios nacionales e internacionales, de la foto en la que aparece duchándose. Tourné confiesa haber sentido dolor, al punto de que sus ojos “se llenaron de lágrimas”, llorando pues “de rabia” al ser “afectada con tanta inmundicia”. La “primera enseñanza” que le dejó el escenario que se montó entorno a su foto publicada es que “algunos uruguayos tienen la mente más retorcida” de lo que suponía. “Atrás de la aparente corrección hay una montaña de fantasías eróticas reprimidas en esas cabecitas”, comentó, argumentando que la foto fue tomada en “un ducherito” del fondo de la casa de veraneo, que es utilizado para quitarse la arena antes de entrar. El “segundo aprendizaje” es que “el nombre del programa de Petinatti (‘Malos Pensamientos’) es correcto!!!”, y el tercero “¡es que soy una ingenua! Me encantó poner una foto toda mojada, en donde no hay peinados de peluquería, ni maquillajes, ni nada. Tal cual una es sin adornos, ni disimulos. La pacatería no quiere ver la verdad y explicita sus prejuicios y sus miedos y se hace cruces encomendándose al cielo! Lo pecaminoso sólo existe en sus cabezas”, apuntó la ministra.
Más adelante el texto de la secretaria de Estado apunta a Freddy Nieuchowicz (Orlando Petinatti) de Radio Futura y al diario El País, los dos medios que de inmediato difundieron la imagen y encendieron la mecha de la polémica, así como al ‘amigo’ de la red virtual que facilitó la foto tras verla colgada.
Los acusa, al igual que lo había hecho en una nota más breve publicada el día anterior en su perfil, de robar una imagen sobre la cual Facebook tiene los derechos exclusivos. “El robo que a todos nos asusta acá aparece naturalizado: robó El País con el soplón que no da la cara, robó Petinatti, que debe tener acá otro soplón, pero ellos no son delincuentes, son gente bien, sin antecedentes. La maldad, hacer daño por hacer daño (que tanto se les critica y con razón a los muchachitos que realizan arrebatos) no se ve acá. Los códigos y valores que se han perdido (permanentemente denunciados por los doctos) tampoco se reflejan en esto ¿no? El escarnio público, la burla, la falsedad, la mentira son pan nuestro de cada día y no importa si al que los recibe, los sufre, los soporta le hacemos daño, lo hacemos sufrir, le hacemos doler el corazón y el alma. El asunto es que vende, que levantamos el rating, que más gente nos mira y nos escucha”, reflexionó.
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