¿Quién dio la orden de ejecutar a Michelini, el Toba y al matrimonio Whitelaw-Barredo?
Pero además, presenta por primera vez ante la Justicia una información que, de ser investigada, podría conducir directamente a quienes dieron la orden de asesinar en Buenos Aires, por lo menos a Zelmar Michelini, aunque no se descarta que sean los mismos que ordenaron matar a Héctor Gutiérrez Ruiz y al matrimonio Whitelaw-Barredo. Esta información ya había sido adelantada por LA REPUBLICA en su edición del 21 de agosto pasado.
Los crímenes mencionados no están incluidos en los alcances de la Ley de Caducidad, aunque al transcurrir veinte años sin que se interpusiera alguna investigación o recurso, los mismos han prescripto.
Sin embargo, la información en poder de Foch Díaz permite concluir que «la orden habría partido de la Junta de Comandantes en Jefe de la época».
El propio Foch Díaz confirmó ayer a LA REPUBLICA que «además de los nombres de los dos militares consignados en el escrito, aportará a la Justicia los nombres del brigadier general José Pérez Caldas, ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea, y del coronel Julio Barrabino, quienes tienen pleno conocimiento del papel que jugaba en Uruguay el ingeniero Ivo Magalhaes, así como de sus relaciones con los militares brasileños. Hay un quinto general, que estaría dispuesto a declarar, pero no lo voy a mencionar porque aún no tengo su confirmación», dijo el denunciante.
Foch Díaz aseguró que «el ingeniero Magalhaes tiene mucho para explicar. Por lo pronto tenemos en nuestro poder las pruebas de que efectivamente él robó las acciones de la empresa Sun Corporation, que a su vez era propietaria de 25.000 hectáreas en Paraguay y luego vendió en beneficio propio».
Sostuvo que, además, «entregará a la Justicia una copia de la denuncia realizada por Vicente Goulart –hijo del fallecido ex presidente– a mediados de los años 90, donde dice exactamente lo mismo que nosotros».
El documento presentado en la sede penal de 4º turno de Maldonado denuncia a los ex administradores de «Jango» Goulart, Claudio Braga e Ivo Magalhaes, «como partícipes necesarios» en el crimen del ex presidente y como autores «del robo de gran parte de la fortuna del exiliado ex mandatario».
En tanto la denuncia contra la periodista Marta Viale es por un presunto «ocultamiento de pruebas», ya que según Foch «habría vendido en 100.000 dólares a Jaquito Bloch, editor de la Revista Manchete, todas las grabaciones de testigos y los originales de un libro que estábamos haciendo juntos sobre la muerte de Goulart».
Los testigos convocados son: la viuda de Goulart, Maria Thereza Fontenlla; dos hijos de Jango, Vicente y Rui Noé; Ruben, Marta y Alicia Rivero, hijos y esposa respectivamente de Ruben Rivero, ex piloto de Goulart, fallecido el 23 de junio del año pasado a consecuencia de un ataque al corazón cuando se encontraba viajando en Buquebus rumbo a Maldonado para aportar en el juzgado documentos relevantes sobre el caso. La maleta con los documentos desapareció.
Rivero fue el primer piloto de Goulart y era un hombre de su estrecha confianza. Estuvo cinco años detenido por pertenecer al MLN, aspecto que ayer fue confirmado a LA REPUBLICA por el senador del MPP y ex dirigente tupamaro, Eleuterio Fernández Huidobro. Rivero habría trasladado en su avión al Che Guevara y a varios dirigentes del MLN, entre ellos Raúl Sendic.
El último testigo es el ex integrante del Sexteto Electrónico Moderno y ex cantante Juka Sheppard, esposo de la periodista Marta Viale.
Fuentes judiciales confirmaron anoche que la denuncia fue enviada a vista fiscal, porque el año pasado había sido archivada. La Fiscalía deberá determinar si hay nuevos elementos que en principio estarían constituidos por la manifiesta voluntad de declarar de notorios ex jefes militares.
Lo siguiente, son aspectos sustanciales de la denuncia presentada por el abogado Rafael Barla en representación de Enrique Foch Díaz.
SEÃORA JUEZ LETRADO DE PRIMERA INSTANCIA DE MALDONADO DE CUARTO TURNO
ENRIQUE FOCH DIAZ. en los autos caratulados: «Díaz, Enrique». Denuncia. Ficha .2000 a Ud. dice:
A) INTRODUCCION.
El 31 de marzo de 1964 se produce el golpe militar en Brasil, Joao Goulart varios días después se traslada a Montevideo con su familia y varios allegados más, entre los que se encontraban Alonso Minteguy, el ex diputado brasileño Claudio Braga, el ingeniero Ivo Magalhaes, en el Columbia Palace Hotel.
En marzo de 1966 el ex-presidente de Brasil, Goulart, compra en Maldonado la Estancia » El Milagro» propiedad del compareciente, motivo por el cual se establece una gran amistad.
Enrique Díaz fue aspirante a cadete durante tres años en la Escuela Militar, y posteriormente realizó el curso de aviador Militar en Pando, siendo el primer voluntario uruguayo que se incorporó a las Fuerzas Francesas del General De Gaulle en Inglaterra en 1941-1942 durante la Segunda Guerra Mundial.
Mantenía una excelente relación con los generales, Cristi, los hermanos Zubía, y los coroneles Alvarez (Gregorio Conrado, Artigas, Tabaré, y Luciano) y con el brigadier general José Pérez Caldas.
En 1972 se produce el golpe de Estado en Uruguay, y atento a la relación que el firmante mantenía con los nombrados militares, pude plantear la situación de Goulart ante ellos en Uruguay, los cuales me aseguraron que no había problema alguno con la permanencia de Goulart en Uruguay.
Es más, Goulart colaboró con el Uruguay, en los informes sobre la utilidad de plantar soja, que Brasil venía produciendo desde 1918 y que recién en 1972, con esta información que aportó el técnico traído por Goulart de Brasil, el cual dio una Conferencia en el Esmaco a sugerencia del brigadier general Pérez Caldas y que concluyó con el inmediato apoyo del BROU con créditos e introducción de maquinaria a dicha iniciativa.
Asimismo ofreció su relación con los países árabes, durante la crisis del petróleo, (comprando a 6 dólares el barril – Uruguay lo pagaba 9 dólares) oferta que no fue aceptada, pero que sí fue aceptada por el Presidente argentino, general Juan Domingo Perón, que propició la reunión en París de Goulart, José López Rega ( ministro de Economía argentino) y el líder Libio Kadhafy.
Este intercambio económico trajo muchos beneficios a Argentina.
Algún tiempo después se produjo la detención del piloto Ruben Rivero, amigo personal del doctor Goulart, por haber transportado al comandante Ernesto «Che» Guevara y jefes tupamaros al Paraguay en un avión bimotor comprado por Rivero con dinero del MLN. Rivero estuvo cinco años preso.
Aun en esa situación, Goulart brindó las explicaciones del caso, por intermedio de Díaz, a los comandantes, y tampoco fue perturbado su exilio en Uruguay.
B) EL PLAN CONDOR.
«Primero mataremos a los subversivos, después a los colaboradores, después a los simpatizantes, después a los que permanezcan indiferentes y finalmente a los tímidos.» General Saint Jean, gobernador de la Provincia de Buenos Aires
(Argentina) 1977.
En estos días el pleno de la Corte de apelaciones de Chile discute sobre la prisión de Pinochet, a efectos de que responda en más de 90 querellas por asesinatos, torturas, desapariciones, y ello es consecuencia de la batalla legal de Londres y de los efectos no deseados del operativo de regreso a Santiago.
La detención de Pinochet de alguna manera postergó el plan inicial de la acusación popular en Madrid, que dirigía sus baterías contra los militares argentinos, uruguayos y chilenos involucrados en el Cóndor. Ahora Pinochet volvió a ser un tema Chileno, y la instrucción judicial retoma la «causa argentina» que se revitaliza con el pedido de extrad
ición para 48 oficiales argentinos, mientras se ajustan los pedidos de detención para otros 50 (entre ellos algunos uruguayos). La causa española del Cóndor promete poner en el banquillo de los acusados a otros connotados responsables de la talla de Pinochet, como al general Hugo Banzer, y al general Julio César Vadora, a quien un documento secreto del Departamento de Estado estadounidense identificaba en 1977, como el hombre del Cóndor en Uruguay.
No puede negarse el saldo positivo (para las sociedades, para la humanidad, no para los genocidas, claro) que dejó la acción de la magistratura española reivindicando el concepto del derecho universal a perseguir los delitos contra la humanidad, aun cuando ciertos gobiernos renuncien a esa obligación y edifiquen arquitecturas legales para respaldar la complicidad con la impunidad.
En Uruguay no se registran, todavía, antecedentes de magistrados que sostengan tales tesis, que echarían por tierra la impunidad sustentada en la Ley de Caducidad. Pero, sin duda, el actual gobierno ha marcado una gran diferencia con el anterior.
La irreductibilidad acerca del pasado que el ex presidente Sanguinetti defendió con tanto tesón, de alguna manera fue modificada cuando el presidente Jorge Batlle anunció en marzo de 2000 el hallazgo en el seno de una familia uruguaya de la nieta del poeta argentino Juan Gelman, fue el reconocimiento implícito de la existencia del plan Cóndor en una postura coherente, con su anuncio del 1º de marzo de ese año de comprometer todos los esfuerzos para la verdadera pacificación del país, pero todavía ninguna palabra «Cóndor» ha sido pronunciada oficialmente, y menos aun se han manifestado voluntades de descubrir todas las implicancias civiles, militares, burocráticas, diplomáticas económicas, de la participación en la operación Cóndor que fue, aunque no se admita, un transnacional».
El plan Cóndor y Eugenio Berríos
La denuncia abunda en detalles públicos sobre el secuestro y posterior asesinato del químico chileno Eugenio Berríos. ocurrido en 1992 en la Costa de Oro de Canelones. En esencia, el escrito recoge lo publicado por el periodista compatriota Samuel Blixen en su libro «El vientre del Cóndor».
«El chileno fue sacado de la comisaría a los empujones e introducido en un automóvil con matrícula de Montevideo. El jefe de Policía abordó su vehículo particular y los soldados subieron a la camioneta, en un segundo el destacamento quedó desierto. El comisario Hernández, desdobló el papel y leyó : «Eugenio Berríos Sagredo». Nunca más volvió el personaje extraño que aquella mañana de domingo irrumpió en su vida.
Lo conocían como el científico loco. Había nacido el 14 de noviembre de 1947 en Santiago de Chile, pero cursó sus estudios de biología en la Universidad de Concepción, un baluarte de la izquierda radical a mediados de la década del 60. Si tuvo vinculaciones con el movimiento de izquierda revolucionaria MIR eso, duró poco. A comienzos de 1974 se produjo la reestructura de los servicios de inteligencia y se creó la Dirección de Información nacional (DINA) que sería conocida como la policía política de la dictadura, la DINA era en realidad una estructura de inteligencia y contrainteligencia con amplios poderes para controlar a las distintas armas.
Eugenio Berríos pasó a trabajar para la DINA a fines de 1974, el coronel Contreras lo eligió junto con otro científico que a mediados de 1992 cuando reabrió el caso Letelier había sido localizado como profesor de Ingeniería Genética en la Universidad de California, para ejecutar unos experimentos secretos de laboratorio. La idea consistía en retornar a las investigaciones sobre las propiedades de un gas llamado Sarín, que los nazis habían dejado inconclusas cuando sobrevino la derrota en la Segunda Guerra Mundial.
Licuado e inyectado en el torrente sanguíneo el Sarín, debía generar trastornos neurológicos y provocar una muerte rápida sin dejar rastros, cuya causa podría atribuirse a un ataque cardíaco. El gas Sarín no tenía ninguna utilidad en interrogatorios, solo podía servir en aquellos casos que se deseara eliminar enemigos o disidentes sin dejar firma, ni rastro. Podía convertirse en un arma eficaz de los grupos de operaciones especiales que el coronel Contreras estaba empeñado en organizar para combatir a los enemigos en cualquier parte del mundo allí donde estuvieran.
Eugenio Berríos fue asignado a la célula clandestina codificada con el nombre Quetropillan, que tenía su base de operaciones en una casa de la calle Vía Naranja en el barrio Lo Curro de Santiago. Con el cheque extendido por el propio coronel Contreras la casa fue alquilada a mediados de 1974 por el responsable de Quetropillan, Andrés Wilson, nombre de cobertura del estadounidense Michael Vernon Townley. En esa casa Berríos montó el laboratorio donde desarrollaría el gas Sarín. Berríos había desarrollado una fórmula por medio de la cual el gas al contacto con el aire se condensaba en pequeñas gotas que a través de la epidermis bloqueaba la química pulmonar y provocaba el deceso por asfixia. Townley y Berríos dispararon la imaginación, las autoridades estadounidenses nunca descubrirían la verdadera causa de la muerte si los sicarios lograban acercarse lo suficiente a Letelier para rociarlo con el Sarín, sin despertar su sospecha. Los informes de la inteligencia matrimonio más apoyando en las actividades políticas, el plan podía ser simple, siempre y cuando Letelier
En junio de 1976 Townley tomó las providencias para la introducción en Estados Unidos de un pequeño frasco de perfume Chanel No. 5 que Berríos preparó cuidadosamente, Contreras dio finalmente la luz verde tras una reunión con el brigadier Pedro Espinosa, en su despacho del cuartel general de la DINA. El jefe de operaciones responsable de Quetropillan, decidió que Fernández Larios reforzaría la misión en Washington.
Los contrarrevolucionarios cubanos optaron por asesinar a Letelier con explosivos, descartando en ese caso finalmente el gas Sarín.
Todo indica que el proyecto de la producción militar del Sarín como arma química, continuó desarrollándose después de superada la crisis del Beagle y cuando el caso Letelier entró en un impasse a partir de 1980 con el advenimiento de la era Reagan. Existen indicios de que el científico loco participó en proyectos de fabricación de cohetes con cabezas químicas prohibido por las Naciones Unidas e integró como técnico alguna de las delegaciones que negociaron la venta de armamentos a otros ejércitos latinoamericanos y extracontinentales.
D) CLAUDIO BRAGA E IVO MAGALHAES
Ambos exilados, gozaban de la confianza de Goulart, y en función de su precaria condición económica Goulart arrendó el Hotel «La Alhambra» en la calle Sarandí y Juan Carlos Gómez, nombrando a ambos administradores del mismo. También se llevaba allí la contabilidad de parte de los bienes del doctor Goulart, como era el caso de la Cooperativa de Arroz (Coopar).
El hijo de Ruben Rivero — el cual se llama igual que su padre–, cuando su padre fue detenido por el ejército como se expresó, fue empleado por Goulart para ayudar a la familia de su amigo en el Hotel La Alhambra, y entre sus tareas ayudaba a llevar la contabilidad de los bienes de Goulart, y fue testigo de las irregularidades que se cometieron en perjuicio de Goulart.
En 1974 cuando se llama a licitación de la Represa de Palmar, se presenta la empresa Mendes Junior –que resulta adjudicataria de la misma– en la cual Ivo Magalhaes ejerce la representación actuando como ingeniero civil, con el respaldo de Goulart.
La situación ec
onómica de Ivo Magalhaes cambia súbitamente, y el ex refugiado se codea con los jefes militares que gobernaban el país.
Es en ese momento que Magalhaes pasa a integrar los servicios de inteligencia de la dictadura, en su forma ampliada que luego llevara el nombre del Plan Cóndor.
En el Hotel Liberty de la ciudad de Buenos Aires (Corrientes y Florida) se hospedaban Goulart,y su grupo entre los que se encontraba Ivo Magalhaes, en dicho hotel también se alojaba en forma permanente Zelmar Michelini y alguno de sus hijos.
Michelini compartía con Goulart largas tertulias en el bar del hotel, donde el tema político era el central. El firmante tenía conocimiento de la posición del ejército con respecto a Michelini, el cual era sindicado como uno de los jefes tupamaros. Le previne a Michelini de este extremo, y le aconsejé que se exilase, a lo cual me respondió que no estaba en condiciones económicas para hacerlo y que por otro lado, él no estaba de acuerdo con la política del MLN.
A mi regreso a Montevideo, en una entrevista que mantuve con el general Esteban Cristi y en presencia del general Luis Vicente Queirolo, le cuento de mi conversación con Michelini, y su afirmación de que no tenía relación alguna con los tupamaros, ante esto Cristi lo mira a Queirolo y este dice textualmente: «S
En ese momento yo no sabía a quién se refería, pero luego de dos años, conversando con el coronel Roberto Meyer, jefe del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) le comento que Michelini había sido condenado por un falso informe de un operador cuyo alias era lo cual Meyer me pregunta si ese Iingeniero era brasileño, yo replico que no lo sé. Tiempo después, tuve informes de que en la adjudicación de la licitación de la Represa de Palmar había jugado un factor decisivo: los contactos que en nombre de la empresa Mendes Junior había realizado el ingeniero Ivo Magalhaes frente a los mandos militares de la época.
En el presente año, en conversaciones mantenidas con el general Antonio Cirilo, ex- compañero de la Escuela Militar, quien fue presidente interventor de UTE, bajo cuya égida estaba la Represa de Palmar. El afirma que Magalhaes era un colaborador del gobierno cívico – militar, y que incluso en una oportunidad fue invitado por él a concurrir al Carnaval de Río –por 15 días– con un palco preferencial en el Sambódromo, lo que Cirilo no aceptó.
Esto le aseguraba la total en los hurtos denunciados de las acciones de Sun Corporation, parte de las cuales fueron retiradas por el ingeniero Magalhaes, de la Estancia «El Milagro», siendo testigo Gularte Fiordelmondo, cocinero de la Estancia.
Ivo Magalahes hacía esto el 7 de diciembre de 1976, mientras se realizaba el velorio y entierro de su amigo y benefactor Joao Goulart.
En cuanto a Claudio Braga, se ratifica en su totalidad la denuncia realizada, con respecto a los hurtos.
E) PRUEBA.: Se cite a declarar a los denunciados: Claudio Braga e ingeniero Ivo Magalhaes y Marta Viale. Y a los siguientes testigos: María Teresa Fontella Goulart; Vicente Goulart; Rui Noe (nieto de Joao Goulart); Ruben Rivero (hijo); Marta Rivero; Alicia Rivero y Juka Sheppard.
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