Dilema, según Giachetto. La suerte del gobierno pasa por la suerte de las intendencias

"El G-8 no pretende disputarle lugar a nadie"

En medio de un proyecto descentralizador que crea gobiernos locales, la estructura del FA «necesitará de gente que conozca el ejercicio de la función pública», porque «para administrar no basta con ser militante», dice.

Agregó que, en el Congreso del FA, Carámbula «fue presa» de la disputa que generó la polarización Astori-Mujica.

–Hace ya dos años, en una entrevista en otro medio, señalabas que los intendentes frenteamplistas se sentían ‘un poquito excluidos’, fundamentalmente desde la propia fuerza política. ¿Dos años después sigue siendo igual?

–Se mantiene, sí.

Desde el grupo sentimos que quizás la fuerza no se ha dado cuenta de la enorme significación que tienen, dentro del proyecto, las ocho administraciones.

Estamos convencidos de que la suerte del gobierno nacional pasa por la suerte de los gobiernos departamentales. Eso políticamente se ha sentido poco, más allá de que los ocho hemos procurado más que nada decir ‘aquí estamos y queremos participar’, que lo hemos hecho, teniendo actividades en conjunto con el presidente de la fuerza política.

Entiendo que nadie iba a pensar que la izquierda pudiera acceder a ocho comunas en el mapeo que tenía el país. Pero se llegó a eso y ha faltado aprovechar la formidable experiencia que se adquiere en estos lugares para un proyecto colectivo mayor y para tonificar los departamentos en los que aún la izquierda no es gobierno.

 

–En un documento elaborado en noviembre tras una actividad entre el G-8, la Fundación Líber Seregni y la Fesur, señalan que es necesario «jerarquizar el papel de los gobiernos departamentales y locales», e indican que el FA «debe asumir el gran valor y potencial que significa el espacio de los ocho gobiernos».

Pesa, para que existan esas omisiones, que se trate de una fuerza política gobernada desde Montevideo y con una perspectiva de gobierno central.

–Me parece que puede haber algo de disputa de poderes. Quiero ser lo más claro posible en esto.

El G-8 no pretende disputarle el lugar a nadie, pero sí incidir en la transmisión de experiencias de gobierno que puedan tonificar al proyecto, y creo que en eso tenemos muchísimo para aportar. No es desde un escritorio que se decide un proyecto, sino desde la realidad, desde donde se actúa. Hemos tenido que apagar varios incendios y por eso creemos que un proyecto es más duradero cuando es capaz de corregir defectos a través del trabajo mancomunado, pero es precisamente lo que no hemos logrado.

 

–Es de suponer que a un intendente frenteamplista le puede ofuscar un poco, o bastante, el hecho de tener en un Congreso menos peso que un militante de base que se metió en un comité que se reúne sólo para la elección de delegados o directamente no existe.

–No nos sentimos molestos por eso. Fuimos al Congreso sabiendo que lo nuestro no pasaba por mucho más allá del margen de expectativa en torno al apoyo que podía tener Marcos Carámbula. Pero sabíamos que en los temas resolutivos no íbamos a votar.

–A eso me refería. En el documento de noviembre piden ser incluidos en instancias orgánicas.

–En un proyecto que tiene derivados, que tiene patas, cuando tanto se habla de descentralización sería necesario que la estructura que tiene el FA pensara en etapas futuras a la luz de los cambios que se registran.

Máxime cuando el propio gobierno nacional apunta a un proyecto de descentralización que ya va a tener un capítulo más con la elección de alcaldes en aquellas poblaciones de más de 5 mil habitantes.

Esas estructuras necesitarán de gente preparada, de personas que conozcan el ejercicio de la función pública, lo cual muchas veces va más allá del hecho de ser partícipe político.

Para administrar no basta con ser militante.

Hay que tener conocimiento del Estado, saber cómo funciona para equivocarse menos.

De lo contrario es mucho el tiempo que se escapa aprendiendo sobre los tiempos de ejecución, y lo que la gente quiere es respuestas.

–¿Cómo viviste el Congreso, fundamentalmente el tema de las candidaturas?

–Con los otros intendentes estábamos en un sector donde no escuchábamos lo que se dialogaba. No escuchamos nada de los debates. Nos enteramos más bien al otro día en la prensa. En cuanto al tema candidaturas, las mayorías, que un día pueden favorecer a uno y otro día a otro, se volcaron hacia los lugares ya sabidos. Sorprendieron sí algunos de los resultados.

No pensé, por ejemplo, que Carámbula quedara en el segundo lugar.

 

–Ese resultado, independientemente del respaldo a Carámbula, parece más que nada un golpe intencional a Astori. ¿No te parece que se puede haber utilizado a uno sin mucha más intención que pegarle a otro?

–No sé.

Me sorprendió ese orden. Si hubo una finalidad de esa naturaleza, creo que Astori no se lo merece.

(…) Hay que agradecerle la situación en la que está el país y cómo está parado frente a la crisis que se está viviendo.

Si bien lo criticaron por pagar la deuda, no es menor el hecho de no tener vencimientos más allá del 2010, lo que permite afrontar con otra tranquilidad este cataclismo.

Hay que valorar las cosas. Acá lo que importa es el proyecto más allá de quién sea el candidato presidencial de la fuerza.

En esta polarización Astori-Mujica lo que no hay que perder de vista es que debe triunfar el proyecto, porque al fin y al cabo terminan sacando partida de la disputa aquellos que no son nuestros compañeros.

 

–De todos modos, bienvenido igual el respaldo a Carámbula

–Carámbula es un compañero muy valioso que tiene el fenomenal desafío de tratar de repetir en Canelones.

Desde mi punto de vista, su mayor aporte sería repetir en Canelones, y posicionarse sí en un primer plano para las futuras elecciones.

En definitiva es eso que pasa por él. Pero no le voy a marcar yo el camino.

Ni que hablar que es una alegría que un compañero intendente pueda estar manejándose como una alternativa entre los nombrados como candidatos a la presidencia.

Pero también ha sido presa de todo este andamiaje posible.

 

–¿Astori-Mujica o Mujica-Astori?

–Que lo elija la gente. Es lo más democrático, y por eso me parece un acierto es que se resuelva en la interna.

 

–¿Los ocho intendentes por la reelección?

–Eso nunca lo manejamos como tal.

Sí decidimos seguir trabajando unidos en ese marco, y que después las circunstancias lo digan.

Cada uno tiene vaivenes, con momentos en los que tiene el deseo de seguir el camino, y otros en los que claudica y piensa en cumplir el período y dar un paso al costado.

La política tiene esas cosas, con vaivenes de las circunstancias que nos tocan vivir en lo diario.

Hay momentos de festejos colectivos y otros de dificultades grandes.

Las peores dificultades son las que llegan desde dentro de la propia fuerza.

Por eso creo lo que hay que consolidar es la no agresión interna, más allá de las discrepancias.

 

–¿Has vivido esas agresiones internas?

–La interna ha tenido sus vaivenes, pero en términos generales no ha sido tan profunda como la que se ha vivido en otros departamentos. Acá hemos tenido acuerdos y desacuerdos, lo que está bien. Lo que sí me molesta es la chiquita, esa de cosas que se pueden conversar y solucionar, pero que salen directamente a los medios antes de conversarse siquiera para ver si puede haber una solución.

 

–¿Te pesa saber que en gran medida la repetición del FA en Florida depende de que seas el candidato?

–Pesa mucho, porque uno lleva muchísimos años junto a e
ste proyecto y cuando ve que se logran cosas siente que valió la pena esperar tanto tiempo.

Uno piensa en seguir adelante, y pide relevo, un sustituto, cambio de posta, porque lo que quiere que siga es el proyecto, pero cuando se condiciona tanto a que pase por una candidatura individual, ahí pesa y mucho.

Estamos un poco atados en la decisión que iremos a tomar.

Todavía queda mucho tiempo para decidirlo y parecen interminables las horas para seguir reflexionando sobre este tema.

Quiero terminar de la mejor manera posible la gestión y pasar el año lo más posible desapercibido en la vorágine política que se va a desatar tras las vacaciones.

Lo que no podemos es distraer la acción de gobierno y menos que menos confundir la acción de gobierno con la parte político partidaria.

 

–¿Cuánto tiempo más te podrás mantener como independiente dentro del FA?

–Me siento cómodo como independiente. Tiene sus ventajas y desventajas.

 

–En la nota de hace dos años decías que todos tienen el corazoncito en un lugar y que, llegado el momento, harías saber dónde está el tuyo.

–Desde aquel momento hasta ahora veo, más que nunca, la necesidad de poder seguir en forma independiente sin el apasionamiento de los grupos.

Yo siento que si el proyecto frenteamplista se mantiene, las bases con las que fue creado tiene durabilidad, pero si lo sectorizamos puede quedar por el camino.

 

–Sabés que eso implica, entre otras cosas, no poder aspirar al Senado.

–No he pensado ni en ser senador ni diputado.

El único desafío que me queda por resolver es si voy o no por un nuevo período en la comuna.

 

«Un discurso aquí y otro en la calle»

La relación de Giachetto con Adeom no ha sido la deseada. La administración «ha cumplido a rajatabla con lo que estaba en el convenio, haciendo un esfuerzo fenomenal por un reajuste del 100% del IPC cuatrimestral, que debe ser de las pocas intendencias que lo tiene. Se les dio un 10% de aumento, y digo aumento porque no me gusta utilizar la palabra recuperación, pero pese a ello no hemos tenido el mejor vínculo con el gremio», narró el intendente.

Le han molestado «algunas actitudes» de la directiva, que tiene «un discurso aquí y otro en la calle».

Cree que «ha faltado un poco de cintura, quizás de ambas partes», pero igual así atribuye los enfrentamientos «fundamentalmente a algunos intereses políticos». La mayoría de los integrantes de la directiva de Adeom son funcionarios con confesa adhesión al Partido Nacional, siendo incluso dirigentes de sectores de esa fuerza política.

«Creo que no se han podido apartar de eso. Pero no lo digo yo, sino que si se leen algunos artículos de prensa hablan del acompañamiento de la directiva del gremio a algunas giras políticas de un sector partidario. (…) Sería bueno que el gremio aclarara en todo caso», señaló el intendente.

 

No se plantea volver al periodismo :»Nunca le cerré el micrófono a nadie»

Desde su época de periodista a la actualidad, Giachetto siente que «muchas cosas han cambiado», fundamentalmente a raíz de «la maduración». «Algo que se aprende es que no todo lo que a veces se piensa es posible realizar, y también que es bueno mantener utopías por aquello que dice Galeano de que sirven para caminar», señaló el intendente de Florida, confesando que aprendió a «contar hasta diez antes de tomar una decisión». Aclara que no se ha «planteado nunca volver al periodismo», y asegura que en su época de comunicador dio «siempre oportunidad a la gente de que se expresara.

Cuando hablo de oportunidad ­apunta- es que fui a los protagonistas, porque nunca le cerré el micrófono a nadie cuando antes se le había planteado una crítica. Es más: lo íbamos a buscar».

 

No fue un año más : En 2008, se «aminoró la marcha»

No es sencillo hacerle una pregunta a Juan Giachetto una vez que comenzó a repasar un año de gestión. Pasan 25 minutos de conversación en los cuales habla sólo el entrevistado, narrando casi al detalle cada una de las cosas que hizo la comuna durante el 2008.

No fue un año más. En el 2008 llegó el reconocimiento internacional de Florida como ciudad digital, y fue el último de implementación del Presupuesto Participativo, algo a lo cual el intendente no le tenía mucha fe antes de la primera experiencia. La primera edición fue suficiente para disipar las dudas, y la segunda una confirmación. «La experiencia fue válida. La gente se apoderó de la herramienta, tanto así que en esta última edición hubo mucho menos publicidad que en la anterior, pero sin embargo concurrió más gente a votar», contó. Pero Giachetto fundamentalmente centra su repaso en obras de calles, iluminación, pluviales, remodelaciones, construcciones, inauguraciones, soluciones habitacionales, etc.

El caso es que «el alto nivel de ejecución» se le volvió un problema, pues tembló la estabilidad financiera de la comuna, máxime en una estructura en la cual «el 83% de los recursos está comprometido en funcionamiento».

Se recortaron las horas extras, «se aminoró la marcha», lo que permite planificar el 2009 en continuidad del trabajo, aunque «con los topes bien marcados»

 

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